Carteros se niegan a desaparecer pese a tecnología

Foto: OEM

Carteros se niegan a desaparecer pese a tecnología

  • La Prensa
  • en México

FacebookTwitterGoogle+WhatsApp

Por Patricia Carrasco

México.- El cartero es un personaje popular en las calles de ciudades y pueblos, que lleva día a día, buenas y malas noticias. Es quien entrega casa a casa los recibos del agua, predio, luz o estados de cuenta de los bancos.

Para la mayoría pasa inadvertido que el 12 de noviembre es su día, así como y del Empleado Postal; sin embargo, la tecnología lo ha relejado un poco, sobre todo con las nuevas generaciones que se la pasan chateando a través del Internet, y sus redes sociales como Facebook, el You Tube, el Twitter, WhatApp, pero ese servidor público se niega a desaparecer.

A la fecha son poco más de 8 mil 200 los carteros que entregan a diario más de tres millones de piezas con una cobertura de 97% del territorio nacional. Más de 3 mil 03 laboran en el valle de México y de éstos cerca de 300 son mujeres.

Correos de México informa que envía cerca de 56 millones de piezas postales al mes, cuenta con 17 mil 306 puntos de servicio para la atención potencial casi todo el país.

Los carteros, juntos con los bomberos, son los empleados públicos más queridos por los ciudadanos. Lo que más entregan son recibos de teléfono, estados de cuenta de los bancos, servicios del gobierno, las promociones de almacenes paquetería con un peso menor a 3 kilos.

A fines de año aumenta su trabajo, pues muchas personas optan por felicitar a sus seres queridos a través de este medio de comunicación, comentaron en entrevista carteros de la colonia Tabacalera, Lindavista y Roma.

Un cartero gana en promedio 4 mil 800 pesos al mes con algunas otras prestaciones, algunos de ellos están en un convenio de laborar más horas y el sábado, por lo que reciben un bono de productividad. Pero una de sus aspiraciones, como la de todos los trabajadores mexicanos es tener un mejor salario y más prestaciones, más vehículos y motocicletas y mejor mantenimiento.

En una entrevista con LA PRENSA, el dirigente del Sindicato Nacional del Servicio Postal Mexicano, Manuel Fermín Acevedo González, comentó que en nuestro país, el correo subsiste gracias a sus trabajadores, porque administraciones van y vienen y  lo tiene en el olvido, no le invierten lo suficiente, falta personal e infraestructura, vehículos y motos y falta de mantenimiento de los que hay, para el reparto de cartas, recibos o paquetería.

Crecen las colonias, unidades habitacionales, fraccionamientos, y son los mismos carteros los que reparten, por lo que es necesario contratar a más de 10 mil trabajadores.

Los carteros llegan entregar paquetes, revistas, y cartas con buenas y malas noticias para aproximadamente 105 millones de personas, de acuerdo con las cifras de Correos de México.

Adrián Rueda, quien tiene 16 años de cartero, y reparte correspondencia en la colonia Insurgentes Mixcoac, nos platicó que entrega entre 800 y mil piezas que en ocasiones son cerca de 100 kilos.

Entre los problemas que se enfrenta al diario es que la nomenclatura no es visible, correteadas de perros bravos y las inclemencias del tiempo.

Su jornada inicia con la compaginación y el escaneo de la correspondencia, por medio del minilop, con el cual escanean toda la correspondencia dentro de la oficina, y ya en la calle donde se entrega al correspondencia se vuelve a hacer otro escaneo mediante el GPS.

Al regreso a la oficina a través de bluetooth se hace el descargo de las piezas, comentó, al señalar: “si por ejemplo me llevé 100 piezas ahí tienen que aparecer que fueron entregadas en su hora de reparto”, explicó.

El correo tradicional, agregó,  todavía tiene varios años de vida, pese a que el internet, el facebook, twitter, u otras redes sociales ofrecen ventajas como es la inmediatez y el ahorro de la estampilla postal.

El “Día del Cartero” se celebró por primera vez en 1931 y fue una iniciativa del Coronel Luis G. Franco, quien durante la Revolución pertenecía a las tropas obregonistas, y en 1922 pudo presenciar cómo un tren que transportaba “cincuenta millones de pesos en oro y correspondencia militar”, explotó, dinamitado por el enemigo.