“El crimen organizado llegó al poder”: Nuncio Apostólico en México

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“El crimen organizado llegó al poder”: Nuncio Apostólico en México

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La Prensa en Línea/El Sol del Parral

Por Luis G. Prieto Ramírez

“En este país las fuerzas públicas no tienen el control del territorio; éste lo tienen otros”, así lo advirtió Monseñor Franco Coppola, Nuncio Apostólico en México, quien enfatizó que pudiera haber una similitud con el caso de Italia, en donde el crimen organizado llegó al poder. Aseguró que si los Magistrados y Jueces ponen en tela de juicio y juzgan a políticos coludidos se puede recuperar el control. Dijo que la violencia en México es una contradicción, declarando que no hay un país como éste -que no esté en situación de guerra-, donde “se mate tanto”.

Durante su vista en el marco el 25 aniversario de la Diócesis de Parral, Don Franco Coppola, Nuncio Apostólico en México, habló sobre temas de actualidad para el país y la región, como la violencia, política, pobreza y hasta el muro de Trump reconociendo que la Iglesia ha fallado en su participación activa para con estas cuestiones.

Las contradicciones del México actual y un muro que divide…

El Nuncio Apostólico afirmó que, por razón de tener poco menos de un año en el país, desconoce a ciencia cierta su realidad; pero que, evidentemente, existe la violencia y la corrupción ligadas por el crimen organizado, así como sucedió en Italia -su país de procedencia-, en los días de la mafia.

No obstante, figuró específicamente que la violencia en México es una contradicción, declarando que no hay un país como éste, que no esté en situación de guerra donde “se mate tanto”. Mencionó que la estrategia del crimen organizado para cometer sus atrocidades radica en el aislamiento, mismo que debe ser atacado con “el estar juntos”.

Respecto a la política nacional, explicó que, lamentablemente, la Iglesia en México no tiene presencia a través de políticos católicos que verdaderamente lo sean y que se preocupen por el bien común. Sin embargo, la culpó por omitir tal formación, la cual debería iniciarse desde la familia.

En el tema de la pobreza y sus realidades, añadió que en la nación existe una contradicción al respecto, pues México es un país rico con desigualdades muy marcadas. Incluso citó que en su caminar por África allá jamás vio que una persona muriera propiamente por el hambre; pero que en América Latina sí. Esto para él, es un sinónimo de que no existe la hermandad.

Y sobre el muro que prende construir Donald Trump en la frontera de México con Estados Unidos, reiteró la negativa de la Iglesia, declarando que es una respuesta inútil, ineficaz, que no sirve. En este sentido, subrayó su idea al referir que esta acción es ignorante, ya que sostuvo la noción de que todos los países tienen su origen en la inmigración.

La violencia y la corrupción tienen un origen: el crimen organizado

Monseñor Franco Coppola -italiano de nacimiento y Nuncio de la Iglesia Católica en México-, explicó que una contradicción que está a la orden del día en este país es la violencia. Pues argumentó que no existe una nación como ésta donde se mate tanto, refiriendo que sólo hay una que lo supera: Siria, pero en situación de guerra.

“Fuera de los países que están en conflicto, no hay un país donde se mata tanto como en México. No entiendo cómo podemos permitirlo”, puntualizó el entrevistado añadiendo que aún no comprende cuáles son las causas y los remedios de este caso particular, pero está confiado porque para la violencia en sí existe una causa y un remedio.

“Naturalmente, debido a mi experiencia al haber nacido en otro país que también está marcado por la violencia y el crimen organizado, es decir, Italia, la estrategia de éste último ha sido aislar a las personas, porque cuando éstas son incomunicadas es más fácil someterlas, golpearlas y hasta matarlas”, explicó.

Aunado, comentó que la única reacción a esto es estar juntos; es decir, no dejar a nadie solo porque, no obstante, si cada quien está en sus asuntos a manera de protección y se deja a los otros, ellos pueden ser matados; incluso en la propia persona puede ser muerta. “Y esto no es una manera inteligente de reaccionar, hoy toca a otro; mañana, no sé si me tocará a mí”, agregó Monseñor.

Respecto al caso particular, precisó del estado de Chihuahua en el ámbito de la violencia, que lo desconoce, pero que dadas las evidencias, esto es la presencia y actuar del crimen organizado; también hay una corrupción que está profundamente ligada. Situación que dijo conocer en su experiencia, puesto que la mafia en su país prosperó hasta tener representantes en el Parlamento, en la política y hasta en el propio Gobierno.

A su vez, y a manera de consejo, explicó que el cambio a Italia llegó cuando la Magistratura -en este caso los Jueces-, empezaron a poner en tela de juicio y juzgar a los políticos coludidos con el crimen organizado, el poder de ellos desapareció porque las fuerzas públicas pudieron finalmente hacer su trabajo.

“En Italia pudieron retomar el control del territorio. Pero, en este país, las fuerzas públicas no tienen el control del territorio; éste lo tienen otros. Claro, yo no tengo evidencia para señalar quién está coludido, pero es lo que pasa en todo el mundo. Si el crimen organizado no es alcanzado por las fuerzas públicas y lucha contra él significa que hay protección a nivel política.

Con relación a toda la corruptela que mencionó, tiene un origen en el crimen organizado, fue cuestionado sobre si en la Iglesia existe mencionada situación: “No puedo excluirlo, no conozco casos de este tipo, pero no se puede excluir”.

Dijo al respecto que, por el hecho de ser hombre, se tiene la capacidad, desafortunadamente, de pecar como todos los demás. “La sotana no me protege de ser un pecador ni menos de poder serlo. Entonces, debemos tener mucho cuidado, no podemos hablar en contra de la corrupción si somos corruptos”, recalcó el Nuncio Apostólico.

Más aún, expresó que para pedir a los demás el sacrificio de ser correctos y limpios, hay que ofrecerlo en primera persona. “No podemos excluir que haya corrupción porque ésta existe desde el principio de las cosas. Hasta a Jesús le tocó que alguien de los suyos se corrompiera por el dinero…”, ilustró.

La Iglesia tiene la culpa de que no haya políticos católicos

En el tema de la política, Don Franco Coppola subrayó que la Ley es rígida para señalar quién es adepto para participar en las cuestiones del Gobierno, pero que una cosa que le ha sorprendido desde que llegó a México, es la ausencia de políticos católicos que defiendan sus creencias y que se preocupen por los demás.

Otra contradicción surge -según explicó-, al haber tantos católicos en el país, pero que no haya una representación digna. “Se sienten católicos pero no lo son”. Dijo no estar señalando a los políticos por tal motivo, sino que es culpa de la Iglesia, ya que consideró que ésta no ha formado a sus miembros para que busquen el bien común.

Y fue más allá: “Nos hemos preocupado por las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa, pero no nos hemos preocupado en encontrar vocaciones a la vida política, que también es una vocación y más todavía una entrega por el bien común”, puntualizó el clérigo.

Sobre el punto, agregó con relación a la corrupción que existe en la escena política, que hace mal al corazón ver cuando un político termina su función pública y que en seguida sea perseguido por la justicia, teniendo que emigrar al extranjero porque tiene cuentas pendientes en su país. “Esto no es acusarlos, yo acuso a la Iglesia porque no forma a gente que esté dispuesta a trabajar por el bien común”, lamentó.

“México, un país rico que vive en la pobreza, gente que muere de hambre…”

La pobreza como tal fue manejada por el Nuncio Apostólico como una situación que está bajo los ojos de todos los mexicanos. Aseguró que tampoco tiene bastante tiempo en México para señalar un culpable, ni siquiera la receta para salir de ella; pero es muy evidente que este país es uno con muchas contradicciones, siendo ésta la más notable.

“Vengo de África. Conozco lo que es un país pobre. México simplemente no lo es…”, declaró Coppola manifestando que en el país existe una discrepancia, una desigualdad y una distancia remarcada entre los más ricos y los más pobres.

“Allá (en Burundi) nunca vi morir a alguien de hambre; hay mucha mala nutrición que origina enfermedades, pero nunca vi morir a nadie. Lo que sí he visto en América Latina. Hace 20 años estuve en Colombia como Secretario de la Nunciatura de Bogotá y ahí fue la primera vez que yo vi a un muchacho morir de hambre, uno de la calle que se drogaba con pegamento para no sentir el remordimiento del hambre”, platicó Don Franco Coppola.

Mencionó que tal situación no la ha visto en México, pero que sí se le ha sido confirmado por Obispos y Alcaldes. “En una de mis visitas a la Ciudad de México, el Obispo y el Jefe de Gobierno me dijeron que cada cuatro días, en esa ciudad, hay una persona que muere de hambre”, narró el Nuncio.

Ante eso, denunció que se trata de una contradicción y que no es posible que un país cristiano, donde el 80 por ciento de la población que se dice católica, se llamen hermanos cuando no lo son. “Puede haber disputas entre los hermanos, es normal, pero si uno de ellos está muriendo de hambre, de alguna manera uno se olvida de las disputas. La vida es algo sagrado”, subrayó Coppola.

Reiteró que México no es un país pobre, sino uno donde hay mucha pobreza del alma, sin olvidarse de la material. Contó que el pasado Jueves Santo visitó una zona de la periferia en la CDMX, un sitio que le llaman “Cartonera”, porque allí hay casas de cartón donde vive gente muy pobre.

“Piensen lo que pasa cuando hay lluvia. Gente que tiene casas de cartón y que a pocos kilómetros de allí hay grandes edificios con torres muy modernas… A veces somos como en la Parábola del Buen Samaritano, como el sacerdote y el Levita que ven a la persona que está mal y pasan por el camino rápido para no verla. Nosotros nos olvidamos que hay hermanos nuestros de nuestro país que sufren tanto por el hambre. Esta es una de las contradicciones que sigue vigente”, destacó.

Inútil e ineficaz, que no sirve; la realidad del ignorante muro de Trump

Sobre el muro de Donald Trump en la frontera que divide a México de Estados Unidos, Monseñor Coppola subrayó que la Iglesia se opone señalando que le parece una respuesta inútil e ineficaz, que no sirve, del Gobierno norteamericano.

“Cuando yo llegué a este país no conocía el asunto, pero los mexicanos me explicaron que el muro no es impedimento para que se pasen. Se puede pasar bajo el muro, siempre habrá maneras de pasar por estos obstáculos que únicamente dividen a los hombres”.

Advirtió que el muro es una imagen, es algo dado al pueblo por parte del Presidente de Estados Unidos para decir hace algo para protegerlo. Un símbolo, que de realidad no tiene nada. Pero uno negativo porque dice Trump que hay que protegerse de las personas que llegan.

“Es una actitud ignorante, que ignora que somos hijos todos de inmigrantes. Nuestros países, México y aún más Estados Unidos, son fruto de la migración”, concluyó Monseñor Franco Coppola, Nuncio Apostólico para la República Mexicana.

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