Sustitutos de azúcar: seguros y poco consumidos en México

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PATRICIA CARRASCO

 

Los sustitutos del azúcar han sido señalados como causantes de diversos padecimientos, sin embargo, la evidencia científica desmiente tales acusaciones. A través de diversos estudios se ha demostrado que los sustitutos de azúcar o edulcorantes no calóricos no generan un efecto pernicioso en la salud.

 

En los últimos años se ha intensificado el debate sobre los efectos de los sustitutos de azúcar o edulcorantes no calóricos en la salud, ya que han sido objeto de varios cuestionamientos y acusaciones.

 

Sin embargo, existen numerosos estudios de instituciones científicas y educativas que determinan que estos productos no generan un efecto pernicioso en la salud humana.

 

En nuestro país, sólo entre el 15 y el 18 por ciento de la población consume sustitutos de azúcar debido a que se conocen poco y hay datos falsos e imprecisos sobre ellos. Esto posiciona a México como el país que menos consume estos aditivos en América Latina.

 

Los endulzantes artificiales más conocidos y seguros son el aspartame, el ciclamato, la sacarina, el acesulfame K, la sucralosa, el neotame y los compuestos químicos de la planta estevia que son inocuos.

 

Durante el taller para periodistas, “Sustitutos de azúcar: el sabor y el saber” se precisó que los sustitutos de azúcar están aprobados a nivel nacional por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) y la Secretaría de Salud, y a nivel internacional por el Codex Alimentarius de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), además de las autoridades europeas (EFSA) y estadounidenses (FDA), explica la doctora en ciencias químicas por la Universidad Iberoamericana, Ruth Pedroza.

 

Como parte de la estrategia del gobierno mexicano para disminuir los índices de sobrepeso y obesidad (que afectan al 70% de la población y tienden a ser la causa principal de la diabetes) se planteó el objetivo de limitar el consumo de azúcares a menos del 10 por ciento de la ingesta calórica diaria. Es decir, se recomienda que la dieta no incluya más de 50 gramos o 12 cucharaditas de azúcar.

 

En los últimos 40 años el consumo de azúcar en el país ha disminuido 11 por ciento; en tanto que el consumo de grasas se elevó 36 por ciento. Cada gramo de los nutrimentos que nos brindan los alimentos aporta una cantidad específica de calorías: carbohidratos, 4 calorías; proteínas, 4 calorías; grasas, 9 calorías. Con esa información es posible calcular –y quizá controlar– las calorías que ingerimos.

 

Los edulcorantes –la mayoría de ellos no calóricos– no han ayudado a disminuir el consumo de azúcar, principalmente debido a que la desinformación prevalece: en diversos medios y espacios de internet se han divulgado datos imprecisos o falsos al respecto, refirió.