Muro no detendrán el consumo de drogas en EU

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Muro no detendrán el consumo de drogas en EU

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Por Patricia Carrasco

México.- El presidente Donald Trump insiste en una ecuación sin resultados. Más muros y barreras no serán igual a la salud de millones de norteamericanos, que están creando una sociedad enferma y decadente. Estados Unidos afronta una epidemia de adicciones particularmente por el abuso de narcóticos sintéticos, opiáceos y heroína, afirmó la Arquidiócesis Primada de México.

Las soluciones no están en el muro fronterizo, ya que el país entero es poroso y vulnerable en su seguridad nacional y pública. Insistir en que el problema se resuelve aislándose del exterior, sólo es placebo que agita las conciencias más críticas.

Si bien el problema de las drogas no es nuevo, Donald Trump enfrenta una crisis de salud que rebasa su capacidad de respuesta efectiva, pues tiene las manos atadas.

Dos millones de personas son adictas a las primeras, mientras que 600 mil consumen la segunda droga. Cifras del programa contra las drogas del Miami Needle Exchange revelaron un incremento preocupante de más del 100 por ciento de muertes, entre 2014 y 2015, por el consumo de heroína y fentanilo, opiáceo más adictivo que ninguno otro usado para contrarrestar dolores sumamente intensos.

En el Editorial titulado: Matanza americana publicado en el Semanario Católico Desde la Fe lamentó las declaraciones del presidente Donald Trump respecto a calificar a nuestro país como el responsable del tráfico de drogas y la emergencia en el consumo de éstas.

Estas declaraciones vuelven a suscitar puntos controversiales sobre la responsabilidad en el tráfico de drogas, y los efectos a niveles de emergencia en la población que sufre adicción a las más variadas sustancias ilegales”, indica.

Contra esta matanza americana, la respuesta está en el aprecio por la vida y la dignidad de cada persona sin distinción, pero Trump no tiene ingenio para eso.

Indica que sería erróneo no reconocer que México tiene parte de responsabilidad cuando la guerra contra las drogas ha pervertido más ese nefasto mercado, impactando aún más a nuestra sociedad, donde hay serios problemas de adicciones, aunque sin comparación con los del vecino país del norte.

El problema del tráfico se acentúa entre ambos Estados, no sólo por la guerra de más de una década, que ha dejado miles de muertes, sino también por las víctimas, familias y personas cercanas a los adictos, quienes han soportado el drama descarnado de las adicciones y horrorosos decesos por el abuso de drogas.

De ahí que resalta que cifras del programa contra las drogas del Miami Needle Exchange revelaron un incremento preocupante de más del 100 por ciento de muertes, entre 2014 y 2015, por el consumo de heroína y fentanilo, opiáceo más adictivo que ninguno otro usado para contrarrestar dolores sumamente intensos.

Detrás de todo esto está un oscuro negocio con inauditas ganancias a costa de la vida humana.

La iglesia católica capitalina subraya que de acuerdo con algunos informativos, diez gramos de fentanilo cuestan 400 dólares (7,600 pesos aproximadamente); el adicto invierte 750 dólares (14,300 pesos).

Estas cuentas de muerte traen ganancias por 35 mil dólares semanales (665 mil pesos). Sin embargo, las adicciones ya no tocan a pobres, hispanos o afroamericanos.

El problema de Trump está en el aumento de personas blancas adictas, lo que da una particular perspectiva racial que enfrenta Estados Unidos.

Asimismo, señalar que los obispos de la Iglesia católica de los Estados Unidos, ante el drama de las adicciones, han pretendido soluciones más sencillas, que, no obstante, parecen muy escasas.

En el lejano 1990 advertían que la “nueva esclavitud” sólo acabaría por una “nueva libertad” a través del “servicio sin condiciones para reconstruir vidas, por la solidaridad, fe y apoyo. La Iglesia está llamada a luchar contra esta esclavitud de las adicciones y el abuso de alcohol a través de la respuesta dinámica y generosa”.

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