Pide no dejarse embaucar por la demagogia

Votantes, valen más que una playera: Felipe Arizmendi

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Por: Patricia Carrasco

Ciudad de México.- “Estamos ya en progresivas definiciones hacia las elecciones del 2018, en que se renuevan la Presidencia de la República, las Cámaras de Diputados y Senadores, varias gubernaturas y diputaciones locales, y muchísimas presidencias municipales, por lo que el obispo de San Cristóbal de Las Casas, Felipe Arizmendi Esquivel, convoca al pueblo de México, a no dejarse embaucar por la demagogia, por las promesas irreales, por los ofrecimientos imposibles de cumplir.

“No nos inclinemos por el candidato que regala dinero o más cosas, como si nos dejáramos comprar por quien tiene más recursos económicos. Valemos mucho más que unas láminas, que una torta, un refresco, una gorra y una playera”.

El prelado se pronunció para que los ciudadanos sean más analíticos y críticos, para ir definiendo propias opciones.

Y que los candidatos a puestos públicos ennoblezcan la lucha política con propuestas realistas, con honestidad transparente, con pasión por el bien de la comunidad.

En su artículo semanal, el obispo de San Cristóbal de las Casas resalta que poco a poco se van dejando de lado los desastres de los sismos pasados y de las inundaciones recientes, para centrarse en las aspiraciones a los citados puestos.

Arizmendi Esquivel agregó: ¡ya no importan tanto los hermanos en desgracia, sino colocarse oportunamente con quienes tienen más perspectivas de ganar!

La contagiosa solidaridad del pueblo mexicano está a punto de pasar a segundo lugar, con el peligro de contaminar el apoyo a los damnificados con intereses partidistas.

Dijo que los partidos se recomponen; las alianzas estratégicas se afinan; las propagandas se incrementan; las luchas se van haciendo más encarnizadas. Vamos a ser testigos de mutuas descalificaciones, intentando demostrar que los otros son la peor opción.

Los medios masivos de comunicación se esfuerzan por aparecer imparciales, pero también están decidiendo a quién impulsar, que les afiance en su porvenir económico y político.

Los ministros de la Iglesia no somos indiferentes ante este proceso. Somos parte del país y mal haríamos en encerrarnos en nuestras sacristías. La fe ilumina la política, no para casarse con un partido, sino para ofrecer luces que ennoblezcan la vocación política.

“No debemos hacer campaña a favor de una persona o de un partido, pero nuestra misión profética nos exige ofrecer algunos criterios morales para este importante momento histórico”, argumentó.

El papa Francisco, en su visita pastoral a Bolonia, en el centro de Italia, dijo: que el rostro auténtico de la política y su razón de ser: un servicio invalorable al bien de toda la comunidad.

Y por eso la doctrina social de la Iglesia la considera como una noble forma de caridad. Por lo tanto, invitó a los jóvenes y a los menos jóvenes a que se preparen de manera adecuada y a esforzarse personalmente en este campo, asumiendo desde el principio la perspectiva del bien común y rechazando cualquier forma, por muy mínima que sea, de corrupción.

La corrupción es la polilla de la vocación política. La corrupción no deja que crezca la civilización. Y el buen político lleva su propia cruz cuando quiere ser bueno, porque debe dejar tantas veces sus ideas personales para tomar las iniciativas de los demás y armonizarlas, acomunarlas, para que efectivamente sea el bien común el que salga adelante.

En este sentido el buen político acaba siempre por ser un “mártir” del servicio, porque deja sus ideas pero no las abandona, las pone en discusión con todos para ir hacia el bien común, y esto es muy hermoso.

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