Pide Iglesia mayor generosidad en reconstrucción tras sismos

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Pide Iglesia mayor generosidad en reconstrucción tras sismos

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Por Patricia Carrasco

Ciudad de México.- La iglesia católica elevó una súplica para que el pueblo de México sea más generoso en el esfuerzo de reconstrucción de las zonas afectadas por los sismos y que la palabra de Dios siga su extensión en este mundo.

En la Catedral de México también se oró por los frutos en el campo en los distintos ámbitos empresariales y en las tareas educativas y por aquellos que buscan trabajo para que esa búsqueda de fruto comprometido con prontitud.

En la oración a los fieles, se pidió para que los frutos de conversión entre los que forman la viña del señor para que los que están alejados regresen de la iglesia y aquellos que no escuchado la palabra de Dios hoy entiendan el amor que Cristo les tiene. Y para que siendo fieles al amor recibido por el dueño de la viña seamos capaces de dar el fruto requerido con la abundancia necesaria.

En su homilía, el Cardenal Norberto Rivera resaltó que nadie tiene la exclusiva del Reino de Dios, de pueblo escogido para siempre. “Si no cumplimos con la elección divina se puede cumplir en nosotros la frase de Jesús: “Por esta razón les digo a ustedes que les será quitado el Reino de Dios y se le dará a un pueblo que produzca sus frutos.

En la visión de Jesús, no es la viña la que se revela sino los viñadores, no se habla de destrucción de la viña sino de cambio de destinatarios, porque las promesas de Dios permanecen. Ahora somos los cristianos, los bautizados en Cristo, los destinatarios de las promesas, somos la viña del Señor, y es aquí donde comienza la lectura de la parábola en clave actual, indicó.

Todos los aquí presentes podemos descubrir fácilmente el grande amor que Dios nos ha tenido al llamarnos, al elegirnos, sin mérito alguno de nuestra parte, para que le pertenezcamos, para que seamos miembros del Cuerpo de Cristo, su Hijo, para que seamos su Iglesia, Pueblo de su propiedad, herederos de su Reino.

“Nos llena de toda clase de cuidados, nos alimenta no sólo con su Palabra sino también con su Cuerpo y con su Sangre. Ante cuidados tan esmerados y delicados, por supuesto, que tiene derecho a encontrar en nosotros buenos frutos, frutos de justicia y de paz, frutos de amor y fidelidad”, citó.

A lo largo de la historia de la Iglesia han surgido y naufragado cristiandades espléndidas. ¿Qué ha pasado con Iglesias tan florecientes del Asia Menor y de África?

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