La migración, hacia EU, no se detiene: Obispo Arizmendi

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La migración, hacia EU, no se detiene: Obispo Arizmendi

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Por: Patricia Carrasco

Como el fenómeno migratorio no cesa y cada día, miles de personas provenientes, principalmente del Triángulo Norte de Centroamérica (Guatemala, El Salvador y Honduras) se exponen a extorsiones, asaltos, robos, trata, enfermedades, violaciones, cobros excesivos de transportistas y “polleros”.

Y enfrentan el peligro de que los narcotraficantes los secuestren y les exijan rescates por parte de sus familias, o que los detengan las autoridades migratorias y los deporten. Nada los detiene.

La Dimensión de Movilidad Humana del episcopado mexicano, en coordinación con instancias eclesiales del Triángulo Norte de Centroamérica, junto con el Pontificio Consejo para el Desarrollo Humano Integral, de la Santa Sede, así como con ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados), realizarán el IV Encuentro con obispos y agentes de pastoral migratoria de esos países y del sur de México, del 29 al 31 de agosto, Tapachula, Chiapas.

Donde seguirán analizando el fenómeno de la migración y reforzar acuerdos y acompañar a tantos que salen de sus países y pasan por territorio mexicano. El lema de este Encuentro es: Caminemos con Cristo migrante en el mundo, informó el obispo de San Cristóbal de las Casas, Felipe Arizmendi.

En su escrito semanal, dado a conocer por el Sistema Informativo de la Arquidiócesis Primada de México, el prelado recuerda que el tema de la migración, es un asunto que no nos puede dejar indiferentes, ni sólo esperar que todo lo resuelvan los gobiernos.

Pero ante tantas dificultades que se enfrentan los migrantes, “en nuestros albergues, encuentran un oasis para su travesía. En algunos casos, se les ayuda a tramitar su permanencia como refugiados”, recordó.

El obispo informó que en días pasados estuvo en el albergue para migrantes en Palenque, Chiapas, donde supervisó cómo va la construcción del otro en Salto de Agua.

“En ambos, pude platicar con más de 20 que había en cada lugar. A veces pasan pocos; otros días pasan entre 50 y 100, o más. No faltan mujeres, incluso con niños, pero la mayoría son varones entre 18 y 30 años”, precisó.

Felipe Arizmendi agregó: “hemos constatado, desde hace varios meses, que casi todos proceden de Honduras. Nos dicen que salen de su país por la falta de trabajo, por la inseguridad y la violencia, por huir de las amenazas de muerte que les hacen las bandas de las “maras”.

De ahí que el obispo dijo: “les insistimos en que cada día es más difícil pasar a los Estados Unidos. Ellos dicen que lo saben, pero que, a pesar de todo, sienten la necesidad y la urgencia de buscar una salida a su situación familiar y personal”.

Las políticas migratorias de Donald Trump, egoístas y economicistas, están haciendo más complicada la migración. A pesar de su endurecimiento, de sus muros y de su racismo grandilocuente, la emigración no se detiene. Y no hay indicios de que se vaya a detener por completo. La mano de obra allá hace falta, tanto en el campo como en la construcción y en los servicios. Además, la corrupción, que también allá existe, facilita que la gente siga pasando por la frontera.

Dice el Papa Francisco: “Ante un mundo globalizado y cada vez más complejo, América Latina debe unir esfuerzos para hacer frente al fenómeno de la emigración. Gran parte de sus causas habrían podido ser afrontadas ya desde hace mucho tiempo, pero nunca es demasiado tarde, agregó.

La emigración siempre ha existido, pero en los últimos años se ha incrementado de una manera jamás vista antes. Nuestra gente, impulsada por la necesidad, va en busca de nuevos oasis, donde puedan encontrar mayor estabilidad y un trabajo que garantice mayor dignidad a su vida, resaltó.

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