Aspirante a Patrimonio de la Humanidad: Valle de Tehuacán-Cuicatlán

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Aspirante a Patrimonio de la Humanidad: Valle de Tehuacán-Cuicatlán

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Puebla (México), 27 jul (EFE).- México, país de gran biodiversidad y contrastes, cuenta con un espacio enigmático único en el mundo que alberga una enorme riqueza biológica, geológica, cultural e histórica: el Valle de Tehuacán-Cuicatlán, candidato a figurar en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

El valle es una valiosa reserva de cactáceas y especies en peligro de extinción como el águila real. El guía del Jardín Botánico Comunitario “Helia Bravo Hollis”, Juan Diego Hernández Cortés, lo define como “uno de los bosques más raros del mundo”, donde “se han registrado alrededor de 1.500 cactus en una hectárea”.

La superficie de 145.255 hectáreas se localiza dentro de la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán, que a su vez abarca 490.186 hectáreas distribuidas en 30 municipios del estado de Oaxaca (sur) y 21 de Puebla (centro).

Investigadores han documentado 2.700 especies vegetales, de las cuales 12 % son endémicas; es decir, solo existen en la reserva. “No las hay en otras partes del mundo. Se trata de especies muy longevas que acumulan cientos de años”, dice a Efe Hernández.

Las altas temperaturas, que rozan los 40 grados en verano, y la escasez de lluvia, que puede prolongarse más de un año, crean las condiciones ideales para el desarrollo de todo tipo de cactáceas. En la reserva se encuentran 45 de las 75 especies que existen en todo el mundo.

Cactus que alcanzan hasta 12 metros de altura desafían el calor y el paso del tiempo; su lento crecimiento los convierte en organismos centenarios que crecen de uno a tres centímetros por año.

Los más comunes son conocidos como “tetechos”, cactáceas de forma columnar con ramificaciones cuya altura puede alcanzar los 10 metros. Estos gigantes se entremezclan con los “viejitos”, “candelabros”, “pitayos” y “espantasuegras”.

“Estas especies se han adaptado, pueden vivir hasta un año sin agua ya que tienen la capacidad de almacenar agua en sus tallos”, señala el guía del Jardín Botánico, que se ubica dentro de la reserva.

En cuanto a la fauna, estudios reportan 18 especies de peces y 25 de anfibios, que en comparación con los desiertos de Norteamérica y Australia indican una alta diversidad.

Existen 78 especies de reptiles como lagartijas, iguanas, camaleones o serpientes de cascabel, y sobrevuelan estos parajes más de 336 tipos de aves entre las que se encuentran águilas, búhos y lechuzas.

Hernández indica que hay aves que ayudan a las cactáceas con las plagas de gusanos, como es el caso del pájaro carpintero. “Se acerca, escucha dónde está el ruido, empieza a picotear, lo extrae (al gusano) y se lo come; es una ayuda mutua entre animal y vegetal”, refiere.

Bajo un sol implacable recorren el terreno más de 131 especies de mamíferos, de las cuales 11 son endémicas de la reserva. “Vemos mamíferos como coyote, venado cola blanca, puma y jaguar en las montañas más altas. También gato montés y jabalí”, añade.

Dentro de la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán, área natural protegida desde 1998, habitan pueblos indígenas que han encontrado y adaptado sus formas de convivir con la tierra, las plantas y los animales, generando una tradición cultural milenaria respetada por los actuales habitantes.

La historia de la zona se remonta 66 millones de años en el pasado cuando el agua salada cubría esta extensa superficie en un inmenso brazo de mar que conectaba con el Golfo de México. El movimiento de las placas tectónicas da origen a montañas y el agua desaparece, dando paso a una zona cada vez más árida pero llena de minerales en el subsuelo.

Fósiles de organismos marinos, pozos de agua salada y canteras de ónix, mármol y cuarzo a lo largo de todo el valle confirman el pasado cataclísmico de la región.

México impulsa la inscripción del “Valle de Tehuacán-Cuicatlán: Hábitat Originario de Mesoamérica” como Bien Mixto en la Lista del Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

El expediente será analizado durante la cuadragésima segunda sesión del Comité de Patrimonio Mundial en junio-julio de 2018.

De conseguir el nombramiento, el Valle de Tehuacán-Cuicatlán se sumará a la extensa lista de lugares emblemáticos de México considerados Patrimonio de la Humanidad.