Prohibidas las peleas de perros

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Arturo R. Pansza

Con 291 votos a favor y 1 en contra, se aprobó ayer en la sesión de la Cámara de Diputados el incluir las peleas de perros como delito y sancionar con seis meses a cinco años de prisión y el equivalente de 200 a dos mil días de multa, a quien posee, crie o entrene estos animales con el propósito de hacerlos participar en riñas, documento que fue enviado al Senado de la República para sus efectos constitucionales.

Se trata del dictamen que adiciona el artículo 419 Bis al Código Penal Federal y en el que también se estipulan las sanciones para quien organice, promueva, patrocine o venda entradas para asistir a peleas de perros; posea o administre una propiedad donde se realicen; permita que menores de edad las presencien, y los realice con fines de lucro.

Resulta que las mismas sanciones se incrementarán hasta en una mitad cuando se trate de servidores públicos y se impondrá un tercio de la pena a espectadores o asistentes a peleas de perros.

El que fundamentó el documento fue el presidente de la Comisión de Justicia del recinto deliberativo de San Lázaro, el priísta Álvaro Ibarra Hinojosa, quien acotó que una de las prácticas más deplorables que puede utilizar un ser humano es la violencia hacia otro ser vivo, que por sus propias características y condiciones se encuentran en desventaja, es decir, indefenso. “Este tipo de patología incluye al maltrato animal”.

Argumentó que en la actualidad, una de las formas más comunes del maltrato animal es la pelea de perros, la cual ha proliferado exponencialmente casi en todo el mundo en las últimas décadas, debido a las fuertes sumas de dinero que se manejan en apuestas y, por ende, el reporte de grandes ganancias para quienes participan en ellas. “Es decir, desde la clandestinidad se ha construido una industria”.

Se pronunció por tomar cartas en el asunto y hacer lo propio para inhibir esta lamentable práctica y con reformas adecuadas, como los que se contemplan, combatir el crecimiento de un negocio basado en la crueldad hacia los seres vivos.

Al posicionar por la bancada de Encuentro Social, Norma Edith Martínez Guzmán acotó que un acto tan cruel y vandálico como la organización de peleas de perros es una conducta antisocial que merece ser perseguida, castigada y reprendida con severidad. Se trata de un fenómeno social de alta complejidad y lesividad que niega todo indicio milenario de domesticación y rompe con una relación muy antigua.

Por Nueva Alianza, Francisco Javier Pinto Torres, expuso que conforme a la Declaración Universal de los Derechos del Animal, el desconocimiento y desprecio de las garantías de los animales han conducido al hombre a cometer crímenes contra la naturaleza y contra ellos mismos.

El diputado de Morena, Alfredo Basurto Román estimó que en la tipificación de este precepto legal, hay incongruencias y existen tecnicismos jurídicos que no han sido abordados, incluso de técnica legislativa que faltó de abordar, para que fuera perfectamente tipificado este delito.

Mientras, la diputada del PAN, Patricia Sánchez Carrillo relató que las peleas son organizadas por personas que al hacerlo no solamente demuestran su total carencia de escrúpulos, sino exhiben una conducta patológica que pudiera derivar en actos criminales en el futuro, al no tener absolutamente nada de sensibilidad. “Nadie, en su sano juicio, puede disfrutar de este tipo de eventos”.

El priísta Pablo Elizondo García aseveró que las peleas de perros son una expresión categórica de la violencia, representan un espectáculo bárbaro e involucran la tortura, el maltrato y la explotación animal, en el cual dos o más caninos se enfrentan a muerte ante muchos espectadores.