/ miércoles 2 de diciembre de 2020

Se ha beneficiado a 300 personas privadas de la libertad de la CDMX

Con Programa de Pública Utilidad y Trabajo Penitenciario

Al desarrollar el Programa de Actividades de Pública Utilidad y Trabajo Penitenciario más de 300 personas privadas de la libertad en la Ciudad de México se han beneficiado al recibir un salario mínimo.

Sobre el tema, el subsecretario de Sistema Penitenciario, Hazael Ruíz Ortega, expresó que el objetivo de este programa es que las personas privadas de la libertad contribuyan con actividades de revegetación, mantenimiento de áreas verdes y recuperación ambiental, en espacios públicos de la ciudad, así como al interior de los centros penitenciarios.

Dicho programa cuenta con asesoría de especialistas de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y el acompañamiento del Poder Judicial y la Secretaría de Obras y Servicios, ambos de la Ciudad de México, así como del Ministerio de Justicia de Italia.

Foto especial

Y en esta pandemia, las personas privadas de su libertad han realizado actividades para enfrentarla, como sanitización y desinfección de áreas comunes al interior de los centros de reclusión y elaboración de productos de protección individual (cubrebocas, overoles y caretas de poliuretano), que conllevan a la prevención del delito, la reinserción social y la disminución de la reincidencia delictiva.

En el desarrollo de esta última actividad, a la fecha se han elaborado más 300 mil cubrebocas, que han sido distribuidos para su uso entre el personal penitenciario, la población privada de su libertad y sus visitantes; además, una parte ha sido adquirida por la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México y la Unidad de Apoyo al Sistema de Justicia de la Secretaría de Gobernación.

Para desarrollar alguna actividad productiva de este programa los internos reciben capacitación introductoria, donde se abordan temas como emprendimiento, teoría en ecología y medio ambiente; manejo de herramientas, seguridad e higiene en el trabajo, entre otras; por la cual además reciben un apoyo económico equivalente a un salario mínimo.

Foto especial

Para ampliar la capacidad de los talleres institucionales de costura, la Oficina de las Naciones Unidas donó máquinas de coser, cortadoras de tela y mesas de trabajo, así como equipos para esterilización a partir de rayos UV, para garantizar la inocuidad de los productos, además de nebulizadoras y termonebulizadoras.

A la fecha se han revisado 950 expedientes de hombres y mujeres privadas de la libertad como posibles participantes del programa para seleccionar a los poco más de 300 personas que han participado en las actividades de pública utilidad al interior de los centros y los seis que cumplen el perfil y con la anuencia de los jueces de ejecución penal para realizar limpieza al exterior de los centros penitenciarios, específicamente en las periferias del Centro Varonil de Reinserción Social de Santa Martha Acatitla.

Uno de los objetivos finales del programa es lograr la certificación del Consejo Nacional de Normalización y Certificación de Competencias Laborales (Conocer) en alguna de las siguientes cuatro competencias laborales: experto en manejo de cultivos, agricultor hidropónico, experto en uso de sustratos y operador de máquinas de costura.

Foto especial

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Al desarrollar el Programa de Actividades de Pública Utilidad y Trabajo Penitenciario más de 300 personas privadas de la libertad en la Ciudad de México se han beneficiado al recibir un salario mínimo.

Sobre el tema, el subsecretario de Sistema Penitenciario, Hazael Ruíz Ortega, expresó que el objetivo de este programa es que las personas privadas de la libertad contribuyan con actividades de revegetación, mantenimiento de áreas verdes y recuperación ambiental, en espacios públicos de la ciudad, así como al interior de los centros penitenciarios.

Dicho programa cuenta con asesoría de especialistas de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y el acompañamiento del Poder Judicial y la Secretaría de Obras y Servicios, ambos de la Ciudad de México, así como del Ministerio de Justicia de Italia.

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Y en esta pandemia, las personas privadas de su libertad han realizado actividades para enfrentarla, como sanitización y desinfección de áreas comunes al interior de los centros de reclusión y elaboración de productos de protección individual (cubrebocas, overoles y caretas de poliuretano), que conllevan a la prevención del delito, la reinserción social y la disminución de la reincidencia delictiva.

En el desarrollo de esta última actividad, a la fecha se han elaborado más 300 mil cubrebocas, que han sido distribuidos para su uso entre el personal penitenciario, la población privada de su libertad y sus visitantes; además, una parte ha sido adquirida por la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México y la Unidad de Apoyo al Sistema de Justicia de la Secretaría de Gobernación.

Para desarrollar alguna actividad productiva de este programa los internos reciben capacitación introductoria, donde se abordan temas como emprendimiento, teoría en ecología y medio ambiente; manejo de herramientas, seguridad e higiene en el trabajo, entre otras; por la cual además reciben un apoyo económico equivalente a un salario mínimo.

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Para ampliar la capacidad de los talleres institucionales de costura, la Oficina de las Naciones Unidas donó máquinas de coser, cortadoras de tela y mesas de trabajo, así como equipos para esterilización a partir de rayos UV, para garantizar la inocuidad de los productos, además de nebulizadoras y termonebulizadoras.

A la fecha se han revisado 950 expedientes de hombres y mujeres privadas de la libertad como posibles participantes del programa para seleccionar a los poco más de 300 personas que han participado en las actividades de pública utilidad al interior de los centros y los seis que cumplen el perfil y con la anuencia de los jueces de ejecución penal para realizar limpieza al exterior de los centros penitenciarios, específicamente en las periferias del Centro Varonil de Reinserción Social de Santa Martha Acatitla.

Uno de los objetivos finales del programa es lograr la certificación del Consejo Nacional de Normalización y Certificación de Competencias Laborales (Conocer) en alguna de las siguientes cuatro competencias laborales: experto en manejo de cultivos, agricultor hidropónico, experto en uso de sustratos y operador de máquinas de costura.

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