/ jueves 5 de marzo de 2020

Plantea Sheinbaum 6 ejes para terminar con la violencia hacia las mujeres

Afirmó que su Gobierno trabajará para erradicar la violencia y promover la igualdad

La jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum Pardo afirmó, a través de un artículo publicado en un periódico, que las desigualdades que se traducen en violencia hacia las mujeres pueden atenderse en 6 ejes de acción: haciendo cambios en la legislación que promuevan una vida libre de violencias contra las mujeres, así como el establecimiento de sanciones en el Código Penal que dejen claro que la sociedad considera delitos graves la violencia física y sexual hacia las mujeres.

Entre los seis ejes que plantea la mandataria para erradicar el problema también se encuentra el acceso a la seguridad y a la justicia para las mujeres además de capacitación con perspectiva de género y derechos humanos a policías y ministerios públicos.

Condiciones para disminuir al máximo la violencia en el transporte y en el espacio público, crear un sistema de protección que atienda a las mujeres en situación de violencia, programas que promuevan la autonomía económica de las mujeres, fortaleciendo la libertad que da la capacidad de las mujeres de valerse por sí mismas.

Y el sexto punto que propone la mandataria es educación, cultura y acciones para fortalecer a las niñas y a las mujeres en sus decisiones y formar a los niños y a los hombres en masculinidades alejadas del machismo.

Sheinbaum Pardo afirmó que su Gobierno trabajará para erradicar la violencia y promover la igualdad y afirmó que están abiertos a escuchar más líneas de trabajo.

La mandataria comentó que durante muchos años padecimos un modelo que profundizó las desigualdades económicas y que condenó a millones a la pobreza, que coloca al dinero en el centro, y replegó la mujer como objeto, negó la dignidad de todas las personas y desvaneció la solidaridad, la justicia y el amor como valores.

“Ningún proyecto de ciudad es sólo para las mujeres, pero ningún proyecto de ciudad puede construirse al margen de las mujeres. Estoy convencida de que el movimiento al que pertenezco y sus dirigentes tienen esta convicción y que esto contrasta con otras orientaciones políticas que nunca han defendido los derechos de las mujeres y que han antepuesto sus creencias, privilegios, prejuicios e intereses económicos a los del bienestar general”.

También aclaró que las luchas sociales tienen más que ganar cuando son pacíficas y convencen por la vía del debate, la razón y el entendimiento, que cuando se imponen por la vía de la violencia y la destrucción. “Las luchas por una vida digna se construyen educando y conquistando conciencias, convenciendo, no doblegando”.

En dicho artículo la Jefa de Gobierno reconoció que es totalmente legítima la demanda creciente de erradicar el acoso y la violencia, desmantelar el machismo y garantizar el reconocimiento y el ejercicio de derechos y el acceso a la justicia para las mujeres.

“Durante muchos años la violencia contra las mujeres no ha sido dimensionada en su real magnitud; incluso el extremo de esa violencia, el feminicidio, tiene apenas algunos años de haber sido reconocido en el Código Penal”.

Sheinbaum Pardo afirmó que las mujeres padecen múltiples violencias y expuso lo que a ella le tocó vivir a manera de ejemplo.

“A los 12 años comencé a viajar sola en el transporte público y viví, como la mayoría de las niñas, hostilidad y acoso. En la preparatoria, un profesor insinuó que hiciera un viaje con él para obtener una buena calificación. En el mundo académico tuve que batallar con el prejuicio de colegas que consideran a las mujeres menos inteligentes. En la política, la soterrada creencia de algunos que suponen que sólo es capaz de gobernar un hombre. Tengo una hija y, desafortunadamente, ella ha vivido violencias similares”.

La mandataria reconoció que en nuestra sociedad las mujeres padecen piropos agresivos, miradas y roces lascivos, acoso del jefe a las empleadas, el uso de las redes sociales para difundir imágenes y videos sin consentimiento.

“La más abominable es la violencia feminicida, que llega a asesinar a una mujer por el solo hecho de ser mujer. Aún más grave es que en la inmensa mayoría de los casos, el abuso, el acoso, la violación y el feminicidio son perpetrados por personas conocidas, pertenecientes al círculo familiar o cercano”.

La mandataria consideró que la raíz del problema radica en muchos años de profunda desigualdad normalizada en donde se invisibiliza a la mujer y la reduce a la condición de objeto, negándole sus derechos y las más expuestas son aquellas que viven una situación económica más desfavorable.

La mandataria recordó a Ángela Davis quien dijo hace varias décadas que el feminismo es la idea radical de que las mujeres somos personas.

También explica que la desigualdad se trasmite de generación en generación bajo la premisa de que la mujer sólo debe hacerse cargo del mundo doméstico y de los cuidados de la familia mientras que al hombre le corresponde ser el proveedor.

Sin embargo, reconoció que la lucha de las mujeres tiene décadas y ha conquistado derechos desde mujeres que lograron ser profesionistas y buscaron que sus hijas estudiaran al igual que los hombres como le ocurrió a la mamá de la mandataria y a ella y a su hermana.

“Muchas mujeres de esa generación abrieron el debate feminista y conquistaron para nosotras el derecho al estudio, al trabajo, a la participación política, consiguieron derechos laborales para madres trabajadoras e incluso el derecho a la interrupción legal del embarazo. Sin embargo, hay muchas mujeres que no tuvieron la posibilidad de estudiar”.

La jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum Pardo afirmó, a través de un artículo publicado en un periódico, que las desigualdades que se traducen en violencia hacia las mujeres pueden atenderse en 6 ejes de acción: haciendo cambios en la legislación que promuevan una vida libre de violencias contra las mujeres, así como el establecimiento de sanciones en el Código Penal que dejen claro que la sociedad considera delitos graves la violencia física y sexual hacia las mujeres.

Entre los seis ejes que plantea la mandataria para erradicar el problema también se encuentra el acceso a la seguridad y a la justicia para las mujeres además de capacitación con perspectiva de género y derechos humanos a policías y ministerios públicos.

Condiciones para disminuir al máximo la violencia en el transporte y en el espacio público, crear un sistema de protección que atienda a las mujeres en situación de violencia, programas que promuevan la autonomía económica de las mujeres, fortaleciendo la libertad que da la capacidad de las mujeres de valerse por sí mismas.

Y el sexto punto que propone la mandataria es educación, cultura y acciones para fortalecer a las niñas y a las mujeres en sus decisiones y formar a los niños y a los hombres en masculinidades alejadas del machismo.

Sheinbaum Pardo afirmó que su Gobierno trabajará para erradicar la violencia y promover la igualdad y afirmó que están abiertos a escuchar más líneas de trabajo.

La mandataria comentó que durante muchos años padecimos un modelo que profundizó las desigualdades económicas y que condenó a millones a la pobreza, que coloca al dinero en el centro, y replegó la mujer como objeto, negó la dignidad de todas las personas y desvaneció la solidaridad, la justicia y el amor como valores.

“Ningún proyecto de ciudad es sólo para las mujeres, pero ningún proyecto de ciudad puede construirse al margen de las mujeres. Estoy convencida de que el movimiento al que pertenezco y sus dirigentes tienen esta convicción y que esto contrasta con otras orientaciones políticas que nunca han defendido los derechos de las mujeres y que han antepuesto sus creencias, privilegios, prejuicios e intereses económicos a los del bienestar general”.

También aclaró que las luchas sociales tienen más que ganar cuando son pacíficas y convencen por la vía del debate, la razón y el entendimiento, que cuando se imponen por la vía de la violencia y la destrucción. “Las luchas por una vida digna se construyen educando y conquistando conciencias, convenciendo, no doblegando”.

En dicho artículo la Jefa de Gobierno reconoció que es totalmente legítima la demanda creciente de erradicar el acoso y la violencia, desmantelar el machismo y garantizar el reconocimiento y el ejercicio de derechos y el acceso a la justicia para las mujeres.

“Durante muchos años la violencia contra las mujeres no ha sido dimensionada en su real magnitud; incluso el extremo de esa violencia, el feminicidio, tiene apenas algunos años de haber sido reconocido en el Código Penal”.

Sheinbaum Pardo afirmó que las mujeres padecen múltiples violencias y expuso lo que a ella le tocó vivir a manera de ejemplo.

“A los 12 años comencé a viajar sola en el transporte público y viví, como la mayoría de las niñas, hostilidad y acoso. En la preparatoria, un profesor insinuó que hiciera un viaje con él para obtener una buena calificación. En el mundo académico tuve que batallar con el prejuicio de colegas que consideran a las mujeres menos inteligentes. En la política, la soterrada creencia de algunos que suponen que sólo es capaz de gobernar un hombre. Tengo una hija y, desafortunadamente, ella ha vivido violencias similares”.

La mandataria reconoció que en nuestra sociedad las mujeres padecen piropos agresivos, miradas y roces lascivos, acoso del jefe a las empleadas, el uso de las redes sociales para difundir imágenes y videos sin consentimiento.

“La más abominable es la violencia feminicida, que llega a asesinar a una mujer por el solo hecho de ser mujer. Aún más grave es que en la inmensa mayoría de los casos, el abuso, el acoso, la violación y el feminicidio son perpetrados por personas conocidas, pertenecientes al círculo familiar o cercano”.

La mandataria consideró que la raíz del problema radica en muchos años de profunda desigualdad normalizada en donde se invisibiliza a la mujer y la reduce a la condición de objeto, negándole sus derechos y las más expuestas son aquellas que viven una situación económica más desfavorable.

La mandataria recordó a Ángela Davis quien dijo hace varias décadas que el feminismo es la idea radical de que las mujeres somos personas.

También explica que la desigualdad se trasmite de generación en generación bajo la premisa de que la mujer sólo debe hacerse cargo del mundo doméstico y de los cuidados de la familia mientras que al hombre le corresponde ser el proveedor.

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