/ martes 12 de enero de 2021

Planean restauranteros un segundo “cacerolazo” para que los dejen trabajar

En esta ocasión la protesta está planeada para las 13:00 horas, y la llevarán a cabo en diversos establecimientos

Meseros, garroteros, cocineros, chefs, ayudantes de cocina, de limpieza, dueños de restaurantes convocan a una segunda manifestación para pedir nuevamente a las autoridades de la Ciudad de México que les permitan abrir sus negocios, además de que los consideren como una industria esencial.

En esta ocasión la protesta está planeada para las 13:00 horas, por lo que llevarán a cabo cacerolazos en diversos establecimientos, con el objetivo de expresar la crisis que está viviendo el sector.

Los restauranteros de la Ciudad de México solicitan al gobierno local poder recibir comensales al 30% de su capacidad y aseguran que han cerrado cerca de 13,500 restaurantes por la crisis económica.

Foto: David Deolarte | La Prensa

En las tres semanas que lleva el segundo semáforo rojo en la capital aumentó un 10% el desempleo en negocios de este giro, dijeron los manifestantes.

Este sector también reclamó “piso parejo” en comparación con el sector informal, ya que estos comercios han seguido operando de manera normal y sin alguna regulación por parte del gobierno de la ciudad.

Ayer en un comunicado, se anunció el “cacerolazo” y se urgió a que se permita su apertura con servicio en los locales en la Zona Metropolitana.

La Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y de Alimentos Condimentados (Canirac) llamó un cacerolazo con el lema “Abrimos o morimos” a todos los colaboradores de todas las áreas de los restaurantes: comedor, cocina y administrativos.

La Canirac estimó que incluso el 80% de los negocios podrían quebrar, en ese momento se previó que las medidas se mantendrían al menos hasta este 10 de enero; pero, el viernes pasado, las autoridades de ambas entidades extendieron al menos una semana más la medida ante la alta ocupación hospitalaria en la zona.

Resaltó que los restaurantes han sido uno de los sectores más afectados con la pandemia de Covid-19, ya que se han visto obligados a cerrar por completo el consumo en comedor y solo pudieron ofrecer sus productos para llevar.

Meseros, garroteros, cocineros, chefs, ayudantes de cocina, de limpieza, dueños de restaurantes convocan a una segunda manifestación para pedir nuevamente a las autoridades de la Ciudad de México que les permitan abrir sus negocios, además de que los consideren como una industria esencial.

En esta ocasión la protesta está planeada para las 13:00 horas, por lo que llevarán a cabo cacerolazos en diversos establecimientos, con el objetivo de expresar la crisis que está viviendo el sector.

Los restauranteros de la Ciudad de México solicitan al gobierno local poder recibir comensales al 30% de su capacidad y aseguran que han cerrado cerca de 13,500 restaurantes por la crisis económica.

Foto: David Deolarte | La Prensa

En las tres semanas que lleva el segundo semáforo rojo en la capital aumentó un 10% el desempleo en negocios de este giro, dijeron los manifestantes.

Este sector también reclamó “piso parejo” en comparación con el sector informal, ya que estos comercios han seguido operando de manera normal y sin alguna regulación por parte del gobierno de la ciudad.

Ayer en un comunicado, se anunció el “cacerolazo” y se urgió a que se permita su apertura con servicio en los locales en la Zona Metropolitana.

La Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y de Alimentos Condimentados (Canirac) llamó un cacerolazo con el lema “Abrimos o morimos” a todos los colaboradores de todas las áreas de los restaurantes: comedor, cocina y administrativos.

La Canirac estimó que incluso el 80% de los negocios podrían quebrar, en ese momento se previó que las medidas se mantendrían al menos hasta este 10 de enero; pero, el viernes pasado, las autoridades de ambas entidades extendieron al menos una semana más la medida ante la alta ocupación hospitalaria en la zona.

Resaltó que los restaurantes han sido uno de los sectores más afectados con la pandemia de Covid-19, ya que se han visto obligados a cerrar por completo el consumo en comedor y solo pudieron ofrecer sus productos para llevar.