/ lunes 28 de septiembre de 2020

Enfermería de alto riesgo debido a la pandemia Covid-19

1,054 trabajadores de salud en la CDMX se han contagiado

En los hospitales de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México (Sedesa) se registran 1,054 trabajadores contagiados y 46 defunciones (4.4% del personal sanitario).

De acuerdo con datos y al corte del Segundo Informe de Gobierno de Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo de ese total, 38% son enfermeras y enfermeros; 26% médicos; 4% residentes, internos de pregrado y pasantes en trabajo social de medicina y enfermería, y 32% corresponde a personal administrativo, laboratoristas, cocineros, camilleros y nutricionistas.

En las unidades de atención ambulatoria se han registrado 745 trabajadores contagiados, la mayoría de ellos han sido casos leves (96%) y 13 trabajadores lamentablemente han fallecido.

En el ámbito nacional, al 15 de julio, la Secretaría de Salud federal registraba 20,217 trabajadores sanitarios contagiados con SARS-CoV-2 y 271 defunciones.

El Instituto Mexicano del Seguro Social, las unidades médicas de la Secretaría de Salud federal y de los servicios estatales de salud concentraban la mayor parte de los trabajadores contagiados, con 9,470 y 8,153 casos, respectivamente. Los 2,594 casos restantes corresponden a personal de hospitales privados, Sedena e ISSSTE.

El personal de salud constituye la primera línea de defensa que tiene la población frente a la Covid-19, tanto en los ámbitos ambulatorios como hospitalarios donde despliegan los procesos de detección, búsqueda de contactos, diagnóstico, tratamiento y recuperación de los enfermos, y brinda particular atención a aquellos con síntomas y signos graves de la enfermedad.

El Informe de Gobierno advierte que los trabajadores de salud son también los más expuestos a contraer la enfermedad, sobre todo, en la primera fase de la pandemia cuando el conocimiento sobre una enfermedad nueva es todavía muy escaso. Y su riesgo laboral se incrementa cuando no se dispone oportunamente del equipo de protección personal o los trabajadores no se adhieren rigurosamente a las medidas de seguridad establecidas.

Destaca que un elemento adicional a la exposición y riesgo de contagio que afecta el desempeño del personal de salud es la precariedad laboral de muchos médicos, enfermeras y personal afín, que los induce a trabajar turnos adicionales en otras unidades médicas, lo cual eleva el riesgo de su exposición a la enfermedad.

Subraya que los sistemas de salud tienen la obligación de salvaguardar a sus trabajadores porque son ellos los que protegen a la población.

En una situación de escasez de personal sanitario, que padece la mayoría de los sistemas de salud en el mundo, la ausencia temporal o definitiva de trabajadores sanitarios por enfermedad o muerte, además de ser una tragedia personal, familiar y social, compromete severamente la capacidad de respuesta de los servicios médicos a la Covid-19.

Cabe señalar que debido a que los sistemas de información no incluyen un registro específico para el personal de salud contagiado, la Sedesa creó una base de datos ad hoc alimentada con los registros provenientes del Sistema de Información de Vigilancia de Enfermedades Respiratorias (SISVER).

El censo de contagios se obtuvo mediante comunicación directa con personal de vigilancia epidemiológica, de hospitales, de centros de salud y del Subsistema de Información, Equipamiento, Recursos Humanos e Infraestructura para la Salud (SINERHIAS).

Contar con un registro de personal de salud contagiado con SARS-CoV-2 es necesario para conocer la magnitud del problema, fortalecer las acciones de capacitación técnica y, en especial, para hacerles llegar los apoyos institucionales requeridos durante su recuperación, así como su posterior reincorporación laboral. Y, en tanto están enfermos, ajustar los equipos de trabajo en los hospitales y centros de salud mientras perdura la ausencia de los trabajadores enfermos.

CAPACITACIÓN EN COVID-19

En consecuencia, ha sido imperativo acopiar la mayor cantidad posible de información clínica, epidemiológica y de seguridad que permita al personal de salud responder con oportunidad y efectividad a la demanda de atención. Sobre esta base, se brindó capacitación al mayor número de los prestadores de servicios de salud de la Ciudad de México: enfermeras, médicos, residentes, laboratoristas, estudiantes de pregrado, personal paramédico y personal de apoyo administrativo.

De esta manera, entre enero y junio, se desarrollaron e impartieron 1,717 sesiones de capacitación, contando con 30,529 participantes del primer y segundo niveles de atención de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México.

Los principales temas impartidos fueron los lineamientos generales para Covid-19; los protocolos para la atención de pacientes con sospecha de contagio por SARS-CoV-2; las medidas de bioseguridad; el uso adecuado del equipo de protección personal; manejo clínico de los pacientes con Covid-19 y manejo de cadáveres, entre otros.

En abril se inició el Programa Estratégico de Educación a Distancia en la Plataforma de Educación a Distancia de la Sedesa para capacitar a trabajadores de la salud y médicos en formación en tres temas principales: uso correcto de Equipo de Protección Personal, aislamiento domiciliario y cuidados en casa para personas con sospecha o caso confirmado de Covid-19 y protección y cuidado de las personas adultas mayores en asilos.

Como parte del apoyo a los programas de educación a distancia de la Secretaría de Salud federal, se realizó la difusión a los directores de hospitales, jefes de enseñanza y jefes jurisdiccionales de los cursos ofertados en la plataforma “EDUCADS”, sobre temas de atención de la pandemia, tales como el programa de capacitación en infección por SARS-CoV-2 en Atención Primaria de Salud y Salud Mental durante la Pandemia Covid-19.

Asimismo, se difundieron diversos talleres de capacitación a distancia para desarrollar competencias clínicas entre los médicos residentes y adscritos, puestos a disposición de esta Secretaría de Salud por diferentes instituciones educativas de salud y organizaciones no gubernamentales (Fundación BBVA /Facultad de Medicina, UNAM/ Facultad de Medicina del Tecnológico de Monterrey) cursos a distancia (INSABI/INNSZ; Embajada de la India en México y Telmex).

COVID-19 EN PERSONAL DE SALUD DEL ISSSTE

El ISSSTE reportó que con corte a la fecha del 14 de septiembre se registran un total de 204 defunciones de personal de salud que labora en el Instituto en el contexto de la pandemia por Covid-19.

En seguimiento al informe emitido por Amnistía Internacional, así como del artículo publicado en la revista The Lancet sobre el tema, el Instituto informó que las 204 defunciones han sido clasificadas dentro de la variable de ocupación, como personal de salud, los cuáles se ordenan desde su captura como: médicos, enfermeras, laboratoristas, dentistas y otros trabajadores de la salud, limitándose solamente a estos cinco rubros.

Del total de las defunciones registradas, se encontró que el 19.1% correspondían a trabajadores de la salud laborando en unidades médicas del ISSSTE; 14.7% fueron de personal de salud adscrito al Instituto que se encontraba resguardado por presentar factores de riesgo, como la edad mayor a 60 años o comorbilidades, conforme al Decreto Presidencial emitido el 27 de marzo del 2020, en el que se declaran diversas actividades extraordinarias para combatir la enfermedad grave por SARS-CoV-2 (COVID-19); el 2.9% de las defunciones registradas corresponden a personal administrativo que no se encontraba en áreas de atención clínica con pacientes, y el 3.9% fueron en trabajadores de la salud jubilados.

Asimismo, se identificó que el 47.1% corresponde a trabajadores de la salud de otras instituciones o dependencias que contaban con derechohabiencia al ISSSTE sin ser trabajadores directos de la Institución; el 11.3% fueron de familiares de asegurados directos que tenía una ocupación como trabajador de la salud en otro sector, y en el 0.5% se trató de trabajador no derechohabiente, así como el registro duplicado de un caso respectivamente.

De las defunciones de los trabajadores de la salud de otras Instituciones, dependencias o sectores, se desconoce si se encontraban laborando de manera activa o en resguardo domiciliario, ya que el SISVER no cuenta con una variable para identificar este valor.

Ante la necesidad de contar con una información más precisa sobre las defunciones ocurridas en el personal de salud que laboraba en las unidades médicas del Instituto de manera activa durante la pandemia, se realizó un análisis con la recopilación de la información Institucional de estos casos, obteniendo los siguientes resultados:

El 75.5% ocurrió en hombres y el 24.5% en mujeres; el 35% de las defunciones fue en mayores de 60 años de edad, personal que rechazó irse de resguardo domiciliario, detalla el informe dado a conocer por el doctor Ramiro López Elizande, director Normativo de Salud.

Por su categoría, las defunciones se distribuyeron de la siguiente manera: el 57.8% en personal médico; 28.9% de enfermería; 8.9% de camillería, y 4.4% personal de laboratorio.

El 35.5% del personal fallecido tenían al menos un segundo empleo en otra institución de salud o en el sector privado.

De acuerdo con la presencia de alguna enfermedad concomitante en este personal, el 82.2% tenían una o más comorbilidades y se describen a continuación las principales:

En cuanto a los antecedente de comorbilidades en personal de salud fallecido por COVID-19, el ISSSTE informó que el 66.7% presentaba sobrepeso y obesidad; el 46.7% hipertensión arterial; el 31.1% diabetes, el 24.4% enfermedad inmunológica, el 6.7% tabaquismo y el 4.4% cáncer. Destaca que ninguna de las mujeres estaba embarazada.

En el 26.6% se informó sobre el antecedente de contacto directo con una persona positiva a COVID-19 fuera de la unidad médica.

El 77.7% de los casos fueron hospitalizados, con un promedio de estancia hospitalaria de 12.7 días, un rango de 1 a 45 días, y el 50% de las defunciones tuvo más de 10 días de estancia hospitalaria.

Del total de defunciones, 11.1% ocurrieron durante los 3 primeros días de su ingreso a la unidad médica. De éstas, el 60% tuvieron una saturación de oxígeno inicial menor a 85%, presentando en un caso una saturación menor al 45%.

El 75.7% requirieron soporte ventilatorio a través de ventilación mecánica en el 57.1%; mascarilla venturi 2.9%; puntas nasales 2.9%; oxígeno suplementario 2.9%, y no especificado en el 34.2%.

El resultado de la prueba de PCR para SARS-CoV-2 fue positivo en el 100% de los casos.

De acuerdo con el sitio reportado, las defunciones ocurrieron en el domicilio en el 4.4%; otra unidad médica 8.9%; servicio de urgencias 2.9%; hospitalización 35.7%, y en terapia intensiva 48.1%. El 100% de los pacientes recibió algún tratamiento médico.

El análisis descrito previamente a través del SISVER, permite observar que no existen variables, que permitan identificar de manera adecuada al personal de salud que se encuentra laborando de manera activa o en resguardo; asimismo, no se identifica el perfil de seguridad social y del lugar de trabajo, siendo información necesaria para realizar un análisis más específico de estas defunciones.

Cabe mencionar que se identificaron trabajadores que están clasificados en la variable de ocupación de manera inadecuada, ya que algunos de éstos, si bien tienen una formación en el área de la salud, actualmente estaban jubilados o se encontraban adscritos a áreas administrativas, sin tener contacto con pacientes.

De las defunciones identificadas en el personal de salud laboralmente activa dentro del Instituto, se observaron condiciones que se han identificado como factores de riesgo para el desarrollo de cuadros graves de la enfermedad, tal es el caso de la edad, la presencia de enfermedades concomitantes y el desarrollo de complicaciones durante su estancia hospitalaria, que en algunos casos podría resultar necesario definir realmente la causa básica de la defunción.

A partir de esta evidencia, el compromiso del ISSSTE está focalizado en redoblar esfuerzos para fortalecer las medidas preventivas en los trabajadores de salud con el otorgamiento del Equipo de Protección Personal suficiente y adecuado en apego a las Precauciones Basadas en el Mecanismos de la Transmisión, la higiene de manos en los 5 momentos, limpieza y desinfección de superficies sanitarias y el distanciamiento seguro, mitigando el riesgo del posible contagio ante las actividades realizadas en la atención de los pacientes.



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En los hospitales de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México (Sedesa) se registran 1,054 trabajadores contagiados y 46 defunciones (4.4% del personal sanitario).

De acuerdo con datos y al corte del Segundo Informe de Gobierno de Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo de ese total, 38% son enfermeras y enfermeros; 26% médicos; 4% residentes, internos de pregrado y pasantes en trabajo social de medicina y enfermería, y 32% corresponde a personal administrativo, laboratoristas, cocineros, camilleros y nutricionistas.

En las unidades de atención ambulatoria se han registrado 745 trabajadores contagiados, la mayoría de ellos han sido casos leves (96%) y 13 trabajadores lamentablemente han fallecido.

En el ámbito nacional, al 15 de julio, la Secretaría de Salud federal registraba 20,217 trabajadores sanitarios contagiados con SARS-CoV-2 y 271 defunciones.

El Instituto Mexicano del Seguro Social, las unidades médicas de la Secretaría de Salud federal y de los servicios estatales de salud concentraban la mayor parte de los trabajadores contagiados, con 9,470 y 8,153 casos, respectivamente. Los 2,594 casos restantes corresponden a personal de hospitales privados, Sedena e ISSSTE.

El personal de salud constituye la primera línea de defensa que tiene la población frente a la Covid-19, tanto en los ámbitos ambulatorios como hospitalarios donde despliegan los procesos de detección, búsqueda de contactos, diagnóstico, tratamiento y recuperación de los enfermos, y brinda particular atención a aquellos con síntomas y signos graves de la enfermedad.

El Informe de Gobierno advierte que los trabajadores de salud son también los más expuestos a contraer la enfermedad, sobre todo, en la primera fase de la pandemia cuando el conocimiento sobre una enfermedad nueva es todavía muy escaso. Y su riesgo laboral se incrementa cuando no se dispone oportunamente del equipo de protección personal o los trabajadores no se adhieren rigurosamente a las medidas de seguridad establecidas.

Destaca que un elemento adicional a la exposición y riesgo de contagio que afecta el desempeño del personal de salud es la precariedad laboral de muchos médicos, enfermeras y personal afín, que los induce a trabajar turnos adicionales en otras unidades médicas, lo cual eleva el riesgo de su exposición a la enfermedad.

Subraya que los sistemas de salud tienen la obligación de salvaguardar a sus trabajadores porque son ellos los que protegen a la población.

En una situación de escasez de personal sanitario, que padece la mayoría de los sistemas de salud en el mundo, la ausencia temporal o definitiva de trabajadores sanitarios por enfermedad o muerte, además de ser una tragedia personal, familiar y social, compromete severamente la capacidad de respuesta de los servicios médicos a la Covid-19.

Cabe señalar que debido a que los sistemas de información no incluyen un registro específico para el personal de salud contagiado, la Sedesa creó una base de datos ad hoc alimentada con los registros provenientes del Sistema de Información de Vigilancia de Enfermedades Respiratorias (SISVER).

El censo de contagios se obtuvo mediante comunicación directa con personal de vigilancia epidemiológica, de hospitales, de centros de salud y del Subsistema de Información, Equipamiento, Recursos Humanos e Infraestructura para la Salud (SINERHIAS).

Contar con un registro de personal de salud contagiado con SARS-CoV-2 es necesario para conocer la magnitud del problema, fortalecer las acciones de capacitación técnica y, en especial, para hacerles llegar los apoyos institucionales requeridos durante su recuperación, así como su posterior reincorporación laboral. Y, en tanto están enfermos, ajustar los equipos de trabajo en los hospitales y centros de salud mientras perdura la ausencia de los trabajadores enfermos.

CAPACITACIÓN EN COVID-19

En consecuencia, ha sido imperativo acopiar la mayor cantidad posible de información clínica, epidemiológica y de seguridad que permita al personal de salud responder con oportunidad y efectividad a la demanda de atención. Sobre esta base, se brindó capacitación al mayor número de los prestadores de servicios de salud de la Ciudad de México: enfermeras, médicos, residentes, laboratoristas, estudiantes de pregrado, personal paramédico y personal de apoyo administrativo.

De esta manera, entre enero y junio, se desarrollaron e impartieron 1,717 sesiones de capacitación, contando con 30,529 participantes del primer y segundo niveles de atención de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México.

Los principales temas impartidos fueron los lineamientos generales para Covid-19; los protocolos para la atención de pacientes con sospecha de contagio por SARS-CoV-2; las medidas de bioseguridad; el uso adecuado del equipo de protección personal; manejo clínico de los pacientes con Covid-19 y manejo de cadáveres, entre otros.

En abril se inició el Programa Estratégico de Educación a Distancia en la Plataforma de Educación a Distancia de la Sedesa para capacitar a trabajadores de la salud y médicos en formación en tres temas principales: uso correcto de Equipo de Protección Personal, aislamiento domiciliario y cuidados en casa para personas con sospecha o caso confirmado de Covid-19 y protección y cuidado de las personas adultas mayores en asilos.

Como parte del apoyo a los programas de educación a distancia de la Secretaría de Salud federal, se realizó la difusión a los directores de hospitales, jefes de enseñanza y jefes jurisdiccionales de los cursos ofertados en la plataforma “EDUCADS”, sobre temas de atención de la pandemia, tales como el programa de capacitación en infección por SARS-CoV-2 en Atención Primaria de Salud y Salud Mental durante la Pandemia Covid-19.

Asimismo, se difundieron diversos talleres de capacitación a distancia para desarrollar competencias clínicas entre los médicos residentes y adscritos, puestos a disposición de esta Secretaría de Salud por diferentes instituciones educativas de salud y organizaciones no gubernamentales (Fundación BBVA /Facultad de Medicina, UNAM/ Facultad de Medicina del Tecnológico de Monterrey) cursos a distancia (INSABI/INNSZ; Embajada de la India en México y Telmex).

COVID-19 EN PERSONAL DE SALUD DEL ISSSTE

El ISSSTE reportó que con corte a la fecha del 14 de septiembre se registran un total de 204 defunciones de personal de salud que labora en el Instituto en el contexto de la pandemia por Covid-19.

En seguimiento al informe emitido por Amnistía Internacional, así como del artículo publicado en la revista The Lancet sobre el tema, el Instituto informó que las 204 defunciones han sido clasificadas dentro de la variable de ocupación, como personal de salud, los cuáles se ordenan desde su captura como: médicos, enfermeras, laboratoristas, dentistas y otros trabajadores de la salud, limitándose solamente a estos cinco rubros.

Del total de las defunciones registradas, se encontró que el 19.1% correspondían a trabajadores de la salud laborando en unidades médicas del ISSSTE; 14.7% fueron de personal de salud adscrito al Instituto que se encontraba resguardado por presentar factores de riesgo, como la edad mayor a 60 años o comorbilidades, conforme al Decreto Presidencial emitido el 27 de marzo del 2020, en el que se declaran diversas actividades extraordinarias para combatir la enfermedad grave por SARS-CoV-2 (COVID-19); el 2.9% de las defunciones registradas corresponden a personal administrativo que no se encontraba en áreas de atención clínica con pacientes, y el 3.9% fueron en trabajadores de la salud jubilados.

Asimismo, se identificó que el 47.1% corresponde a trabajadores de la salud de otras instituciones o dependencias que contaban con derechohabiencia al ISSSTE sin ser trabajadores directos de la Institución; el 11.3% fueron de familiares de asegurados directos que tenía una ocupación como trabajador de la salud en otro sector, y en el 0.5% se trató de trabajador no derechohabiente, así como el registro duplicado de un caso respectivamente.

De las defunciones de los trabajadores de la salud de otras Instituciones, dependencias o sectores, se desconoce si se encontraban laborando de manera activa o en resguardo domiciliario, ya que el SISVER no cuenta con una variable para identificar este valor.

Ante la necesidad de contar con una información más precisa sobre las defunciones ocurridas en el personal de salud que laboraba en las unidades médicas del Instituto de manera activa durante la pandemia, se realizó un análisis con la recopilación de la información Institucional de estos casos, obteniendo los siguientes resultados:

El 75.5% ocurrió en hombres y el 24.5% en mujeres; el 35% de las defunciones fue en mayores de 60 años de edad, personal que rechazó irse de resguardo domiciliario, detalla el informe dado a conocer por el doctor Ramiro López Elizande, director Normativo de Salud.

Por su categoría, las defunciones se distribuyeron de la siguiente manera: el 57.8% en personal médico; 28.9% de enfermería; 8.9% de camillería, y 4.4% personal de laboratorio.

El 35.5% del personal fallecido tenían al menos un segundo empleo en otra institución de salud o en el sector privado.

De acuerdo con la presencia de alguna enfermedad concomitante en este personal, el 82.2% tenían una o más comorbilidades y se describen a continuación las principales:

En cuanto a los antecedente de comorbilidades en personal de salud fallecido por COVID-19, el ISSSTE informó que el 66.7% presentaba sobrepeso y obesidad; el 46.7% hipertensión arterial; el 31.1% diabetes, el 24.4% enfermedad inmunológica, el 6.7% tabaquismo y el 4.4% cáncer. Destaca que ninguna de las mujeres estaba embarazada.

En el 26.6% se informó sobre el antecedente de contacto directo con una persona positiva a COVID-19 fuera de la unidad médica.

El 77.7% de los casos fueron hospitalizados, con un promedio de estancia hospitalaria de 12.7 días, un rango de 1 a 45 días, y el 50% de las defunciones tuvo más de 10 días de estancia hospitalaria.

Del total de defunciones, 11.1% ocurrieron durante los 3 primeros días de su ingreso a la unidad médica. De éstas, el 60% tuvieron una saturación de oxígeno inicial menor a 85%, presentando en un caso una saturación menor al 45%.

El 75.7% requirieron soporte ventilatorio a través de ventilación mecánica en el 57.1%; mascarilla venturi 2.9%; puntas nasales 2.9%; oxígeno suplementario 2.9%, y no especificado en el 34.2%.

El resultado de la prueba de PCR para SARS-CoV-2 fue positivo en el 100% de los casos.

De acuerdo con el sitio reportado, las defunciones ocurrieron en el domicilio en el 4.4%; otra unidad médica 8.9%; servicio de urgencias 2.9%; hospitalización 35.7%, y en terapia intensiva 48.1%. El 100% de los pacientes recibió algún tratamiento médico.

El análisis descrito previamente a través del SISVER, permite observar que no existen variables, que permitan identificar de manera adecuada al personal de salud que se encuentra laborando de manera activa o en resguardo; asimismo, no se identifica el perfil de seguridad social y del lugar de trabajo, siendo información necesaria para realizar un análisis más específico de estas defunciones.

Cabe mencionar que se identificaron trabajadores que están clasificados en la variable de ocupación de manera inadecuada, ya que algunos de éstos, si bien tienen una formación en el área de la salud, actualmente estaban jubilados o se encontraban adscritos a áreas administrativas, sin tener contacto con pacientes.

De las defunciones identificadas en el personal de salud laboralmente activa dentro del Instituto, se observaron condiciones que se han identificado como factores de riesgo para el desarrollo de cuadros graves de la enfermedad, tal es el caso de la edad, la presencia de enfermedades concomitantes y el desarrollo de complicaciones durante su estancia hospitalaria, que en algunos casos podría resultar necesario definir realmente la causa básica de la defunción.

A partir de esta evidencia, el compromiso del ISSSTE está focalizado en redoblar esfuerzos para fortalecer las medidas preventivas en los trabajadores de salud con el otorgamiento del Equipo de Protección Personal suficiente y adecuado en apego a las Precauciones Basadas en el Mecanismos de la Transmisión, la higiene de manos en los 5 momentos, limpieza y desinfección de superficies sanitarias y el distanciamiento seguro, mitigando el riesgo del posible contagio ante las actividades realizadas en la atención de los pacientes.



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