/ sábado 1 de enero de 2022

La humanidad debe terminar con la explotación animal

La sensibilidad social es más importante que las leyes: Beatriz Vanda Cantón

La doctora en Bioética por la UNAM, Beatriz Vanda Cantón, reveló que la indiferencia, crueldad e irresponsabilidad los dañan definitivamente, porque tienen estados afectivos y “eso no es humanizar, eso es evidencia científica”.

Es un término que usa la gente que está en contra de los animales o atemorizada de que se les reconozca su estatus jurídico y legal; es un concepto que se utiliza para contrarrestar estas actitudes positivas de consideración ética hacia otras especies, opinó.

La académica de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) subrayó que de alguna manera se le ha puesto “el foco” a los animales de compañía, toda vez que comparten nuestro espacio y vida.

Hay millones explotados que están confinados, mutilados y se les quita la vida sin acato a las normas oficiales; se percatan cuando son ejecutados.

En los entornos rurales, continuó, también hay maltrato, además de que hay otros criados exprofeso para ser torturados y eliminados, como los gallos y los toros, en los denominados “deportes de sangre”.

“No sé cuál será la especie más maltratada en México, pero hay costumbres aún, como ‘las piñatas vivientes’, donde meten patos y otros animales vivos, los niños les tienen que pegar hasta que ‘sangre’ la piñata”, relató.

Por ello es importante establecer la disminución del dolor y del estrés en los rastros y prohibir las actividades cruentas, porque esto normaliza también la violencia y la muerte entre los propios humanos.

Varios países, dijo Vanda Cantón, cambiaron códigos civiles y penales donde se les reconoce el estatus de vivientes sintientes, lo cual es avance. “La sociedad ya sabe que no son objetos, ni bienes; sin embargo, en la práctica, continúan los actos de abuso y quedamos en las mismas. Somos sus tutores, no sus dueños, pensamos que podemos tenerlos y tratarlos como sea, no es así”.

La población no ve la realidad de los animales destinados al consumo, y se enfocan en perros, gatos, caballos en entornos urbanos, por lo que la sensibilidad social es incluso más importante que las leyes, añadió.

“Si tuviéramos esta conciencia no necesitaríamos leyes prohibitivas, ni punitivas, porque frenaríamos ciertos comportamientos que tenemos hacia los animales, comportamientos violentos que hemos normalizado”.

La especialista de la FMVZ dijo que en el ámbito legal se trabaja a partir de 2007 en una iniciativa de Ley General de Bienestar Animal que abarque a las especies domésticas y silvestres que están bajo cuidado y tutela de los seres humanos, pero no se ha concretado.

No obstante, atajó, el Código Penal de la Ciudad de México penaliza y castiga el maltrato animal con la reforma al Artículo 350 Bis, al considerarlo delito culposo y la sanción es de seis meses y cuatro años de cárcel, además de multas económicas que pueden llegar hasta los mil salarios mínimos.

“Depende si el daño llevó a la muerte al animal o lo afectó física y emocionalmente. Además, no solo se castigan las lesiones evidentes, sino también los actos de negligencia, omisión de cuidados y de imprudencia”, concluyó.

Síguenos en Facebook: La Prensa Oficial y en Twitter: @laprensaoem

La doctora en Bioética por la UNAM, Beatriz Vanda Cantón, reveló que la indiferencia, crueldad e irresponsabilidad los dañan definitivamente, porque tienen estados afectivos y “eso no es humanizar, eso es evidencia científica”.

Es un término que usa la gente que está en contra de los animales o atemorizada de que se les reconozca su estatus jurídico y legal; es un concepto que se utiliza para contrarrestar estas actitudes positivas de consideración ética hacia otras especies, opinó.

La académica de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) subrayó que de alguna manera se le ha puesto “el foco” a los animales de compañía, toda vez que comparten nuestro espacio y vida.

Hay millones explotados que están confinados, mutilados y se les quita la vida sin acato a las normas oficiales; se percatan cuando son ejecutados.

En los entornos rurales, continuó, también hay maltrato, además de que hay otros criados exprofeso para ser torturados y eliminados, como los gallos y los toros, en los denominados “deportes de sangre”.

“No sé cuál será la especie más maltratada en México, pero hay costumbres aún, como ‘las piñatas vivientes’, donde meten patos y otros animales vivos, los niños les tienen que pegar hasta que ‘sangre’ la piñata”, relató.

Por ello es importante establecer la disminución del dolor y del estrés en los rastros y prohibir las actividades cruentas, porque esto normaliza también la violencia y la muerte entre los propios humanos.

Varios países, dijo Vanda Cantón, cambiaron códigos civiles y penales donde se les reconoce el estatus de vivientes sintientes, lo cual es avance. “La sociedad ya sabe que no son objetos, ni bienes; sin embargo, en la práctica, continúan los actos de abuso y quedamos en las mismas. Somos sus tutores, no sus dueños, pensamos que podemos tenerlos y tratarlos como sea, no es así”.

La población no ve la realidad de los animales destinados al consumo, y se enfocan en perros, gatos, caballos en entornos urbanos, por lo que la sensibilidad social es incluso más importante que las leyes, añadió.

“Si tuviéramos esta conciencia no necesitaríamos leyes prohibitivas, ni punitivas, porque frenaríamos ciertos comportamientos que tenemos hacia los animales, comportamientos violentos que hemos normalizado”.

La especialista de la FMVZ dijo que en el ámbito legal se trabaja a partir de 2007 en una iniciativa de Ley General de Bienestar Animal que abarque a las especies domésticas y silvestres que están bajo cuidado y tutela de los seres humanos, pero no se ha concretado.

No obstante, atajó, el Código Penal de la Ciudad de México penaliza y castiga el maltrato animal con la reforma al Artículo 350 Bis, al considerarlo delito culposo y la sanción es de seis meses y cuatro años de cárcel, además de multas económicas que pueden llegar hasta los mil salarios mínimos.

“Depende si el daño llevó a la muerte al animal o lo afectó física y emocionalmente. Además, no solo se castigan las lesiones evidentes, sino también los actos de negligencia, omisión de cuidados y de imprudencia”, concluyó.

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