/ jueves 29 de julio de 2021

Cómo es una emergencia médica durante tercera ola de Covid-19

Hospitales saturados y falta de atención medica por saturación en hospitales de la Ciudad de México

Eran las 7 de la noche cuando recibí la llamada de mi madre para decirme que mi padre se encontraba en Urgencias del Hospital Rubén Leñero, al llegar al lugar, a diferencia de lo que pensé no había muchas personas, incluso dentro de la sala.

Mi hermano y yo permanecimos en la calle mientras mi madre se encontraba dentro de la sala de espera del hospital, más tarde pude entrar y sustituirla en la sala de espera, antes de entrar se podía observa el área de Covid, la cual no parecía albergar muchos pacientes, mientras eso pasaba alrededor de 4 personas ingresaron con síntomas de Covid, todos enviados a otros nosocomios.

Conforme la noche fue avanzando, comenzaron a llegar personas heridas de bala, apuñalados y enfermos de reclusorios, sin embargo, no veíamos personas con Covid.

Cuando pudimos ver a mi papá la sala de Urgencias estaba llena y los médicos que atendieron a mi padre nos dijeron que era necesario trasladarlo al área de Cardiología del mismo hospital, puesto que necesitaba ser intervenido peor debido a la demanda de camas no había lugar en ese momento; por lo que continuó en Urgencias la siguiente noche.

Fue al mediodía del domingo 25 de julio que nos informaron que mi papá había sufrido un segundo infarto, y que era urgente trasladarlo a otro Hospital; porque ahí ya no había camas para nada, excepto para Covid.

Esa tarde se hizo más evidente la llegada de personas con síntomas del virus mortal, al grado que los médicos intentaban despachar lo más pronto posible a todos aquellos que presentaban afecciones leves.

El lunes nos indicaron que habían conseguido espacio para mi padre en otro hospital, para que fuera atendido, por lo que se llevó a cabo el traslado al Hospital Belisario Domínguez en la avenida Tlahuac; los médicos ya esperaban a mi padre en la entrada y fue atendido de manera inmediata, ese mismo lunes fue sometido al procedimiento para mejorar su salud.

El martes por la tarde mi madre intentó visitar a mi padre pero ya el hospital había prohibido todas las visitas a pacientes, porque, de acuerdo al informe de médicos y trabajadora social, los casos de Covid habían aumentado, por lo que la parte que había sido de Covid, volvía a funcionar.

Cerraron las puertas y hasta el día de hoy ya no volvimos a verlo, todos los días nos dan reportes de salud, pero solo eso, porque aseguran que no pueden arriesgarse a dejar entrar el virus en otras áreas como cardiología, eso sería mortal para los pacientes.

También nos informaron que los pacientes fueron cambiados de lugar, actualmente en la parte que se encuentran el baño no cuenta con regadera, lo cual también nos preocupa, todo para atender a nuevos contagiados, muchos de ellos con la nueva cepa.

A pesar de que el personal de ambos hospitales tanto médicos como los demás trabajadores fueron muy buenos y profesionales, nunca hubo mal trato, si se registraron complicaciones, las cuales pudieron evitarse, a no ser por la nueva ola de contagios.

¿Cuál es la recomendación? No enfermarse, de nada, por tonto que suene, porque la atención por más que los médicos lo intenten siempre va a ser un poco deficiente; pero los médicos dan todo de ellos para atendernos.

Hubo un momento cuando estábamos en la sala de espera del Hospital Rubén Leñero cuando un hombre de alrededor de 50 años se encontraba hablando por teléfono y sin cubrebocas, vino un enfermero y le pidió dos veces que se colocara el cubrebocas; y el sujeto contestó de forma agresiva “cálmate parece que me quieres golpear” y el trabajador le dijo “ganas no me faltan señor” lleno de molestia e impotencia.

Dichas palabras engloban el sentir de varios que hemos sufrido de manera colateral por Covid, quienes hemos perdido familia, que hemos tenido una emergencia y ha sido puesta en segundo plano por atender a una persona contagiada que tuvo el virus luego de acudir a una fiesta.

No podemos bajar la guardia, son tiempos difíciles, pero si te da un infarto durante la tercera ola de Covid es probable que no te den la atención correcta.

Síguenos en Facebook: La Prensa Oficial y en Twitter: @laprensaoem

Eran las 7 de la noche cuando recibí la llamada de mi madre para decirme que mi padre se encontraba en Urgencias del Hospital Rubén Leñero, al llegar al lugar, a diferencia de lo que pensé no había muchas personas, incluso dentro de la sala.

Mi hermano y yo permanecimos en la calle mientras mi madre se encontraba dentro de la sala de espera del hospital, más tarde pude entrar y sustituirla en la sala de espera, antes de entrar se podía observa el área de Covid, la cual no parecía albergar muchos pacientes, mientras eso pasaba alrededor de 4 personas ingresaron con síntomas de Covid, todos enviados a otros nosocomios.

Conforme la noche fue avanzando, comenzaron a llegar personas heridas de bala, apuñalados y enfermos de reclusorios, sin embargo, no veíamos personas con Covid.

Cuando pudimos ver a mi papá la sala de Urgencias estaba llena y los médicos que atendieron a mi padre nos dijeron que era necesario trasladarlo al área de Cardiología del mismo hospital, puesto que necesitaba ser intervenido peor debido a la demanda de camas no había lugar en ese momento; por lo que continuó en Urgencias la siguiente noche.

Fue al mediodía del domingo 25 de julio que nos informaron que mi papá había sufrido un segundo infarto, y que era urgente trasladarlo a otro Hospital; porque ahí ya no había camas para nada, excepto para Covid.

Esa tarde se hizo más evidente la llegada de personas con síntomas del virus mortal, al grado que los médicos intentaban despachar lo más pronto posible a todos aquellos que presentaban afecciones leves.

El lunes nos indicaron que habían conseguido espacio para mi padre en otro hospital, para que fuera atendido, por lo que se llevó a cabo el traslado al Hospital Belisario Domínguez en la avenida Tlahuac; los médicos ya esperaban a mi padre en la entrada y fue atendido de manera inmediata, ese mismo lunes fue sometido al procedimiento para mejorar su salud.

El martes por la tarde mi madre intentó visitar a mi padre pero ya el hospital había prohibido todas las visitas a pacientes, porque, de acuerdo al informe de médicos y trabajadora social, los casos de Covid habían aumentado, por lo que la parte que había sido de Covid, volvía a funcionar.

Cerraron las puertas y hasta el día de hoy ya no volvimos a verlo, todos los días nos dan reportes de salud, pero solo eso, porque aseguran que no pueden arriesgarse a dejar entrar el virus en otras áreas como cardiología, eso sería mortal para los pacientes.

También nos informaron que los pacientes fueron cambiados de lugar, actualmente en la parte que se encuentran el baño no cuenta con regadera, lo cual también nos preocupa, todo para atender a nuevos contagiados, muchos de ellos con la nueva cepa.

A pesar de que el personal de ambos hospitales tanto médicos como los demás trabajadores fueron muy buenos y profesionales, nunca hubo mal trato, si se registraron complicaciones, las cuales pudieron evitarse, a no ser por la nueva ola de contagios.

¿Cuál es la recomendación? No enfermarse, de nada, por tonto que suene, porque la atención por más que los médicos lo intenten siempre va a ser un poco deficiente; pero los médicos dan todo de ellos para atendernos.

Hubo un momento cuando estábamos en la sala de espera del Hospital Rubén Leñero cuando un hombre de alrededor de 50 años se encontraba hablando por teléfono y sin cubrebocas, vino un enfermero y le pidió dos veces que se colocara el cubrebocas; y el sujeto contestó de forma agresiva “cálmate parece que me quieres golpear” y el trabajador le dijo “ganas no me faltan señor” lleno de molestia e impotencia.

Dichas palabras engloban el sentir de varios que hemos sufrido de manera colateral por Covid, quienes hemos perdido familia, que hemos tenido una emergencia y ha sido puesta en segundo plano por atender a una persona contagiada que tuvo el virus luego de acudir a una fiesta.

No podemos bajar la guardia, son tiempos difíciles, pero si te da un infarto durante la tercera ola de Covid es probable que no te den la atención correcta.

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