/ jueves 27 de agosto de 2020

Capacitan a jóvenes para la creación de huertos agroecológicos y jardines polinizadores

Actividad cuenta con el respaldo del proyecto Tratamiento de Aguas Residuales en la parte baja del río Magdalena, auspiciado por la SECTEI

Ciudad de México.- En el Parque Nacional Viveros, en Coyoacán, con el objetivo de capacitar a los jóvenes en la agroecología, inició un proyecto para la creación de huertos y jardines de polinizadores, con el trabajo interinstitucional de las secretarías de Medio Ambiente y Recursos Naturales, además de las de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación, y del Trabajo y Fomento al Empleo de la Ciudad de México.

Para la primera etapa se cuenta con 30 jóvenes a los que se capacitará en producción biointensiva de alimentos, bioinsumos y biofertilizantes. Y, este proyecto que inicia en la capital del país está planificado para replicarse en otras ciudades.

Esta sinergia permitirá a los jóvenes dominar un oficio que tendrá impacto en sus finanzas, alimentación y en la protección al medio ambiente, entre otros aspectos.

Las tres instituciones, dos locales y una federal, unieron esfuerzos para crear un proyecto que ofrece empleo temporal a jóvenes, a través de una instrucción que les ofrecerá un conocimiento sistematizado para que den vida a su propio huerto urbano, que puede ser utilizado para autoconsumo o de forma comunitaria para una eventual creación de una cooperativa.

Hay que indicar que esta capacitación está dirigida inicialmente a 30 personas beneficiadas con el Programa Empleos Verdes (Compensación a la Ocupación Temporal) de la Secretaría del Trabajo y Fomento al Empleo (STyFE), que impacta a nivel social, económico y ambiental y está dirigido a población desempleada. La convocatoria de dicho programa la ganó la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación (SECTEI), y el proyecto está a cargo de la maestra Sara Muñoz y la doctora Yudy Tibaduiza.

En sinergia con los Centros Ciudadanos para la Sustentabilidad, de la SEMARNAT, se estructuró el proyecto de Viveros en seguridad alimentaria, uno de los tres ejes en que se basan estos centros; los otros dos son sustentabilidad energética y sustentabilidad hídrica.

De manera paralela, se ejecutará el proyecto Tratamiento de Aguas Residuales en la parte baja del Río Magdalena, afluente que a la altura de los Viveros recupera su cauce abierto. Está a cargo del doctor Sergio Trejo, (IPN- BIONUVIA A.C), que obtuvo los fondos a través de la convocatoria 2019 de aseguramiento hídrico de la SECTEI. Con el proyecto se busca garantizar el abasto de aguas tratadas a las actividades agrícolas.

Huerto agroecológico y jardín de polinizadores

Coral Rojas Serrano, ingeniera en Agroecología por la Universidad Autónoma Chapingo, maestra y doctora en Estrategias para el Desarrollo Agrícola Regional por el Colegio de Posgraduados, con especialidad en género y sustentabilidad, es la responsable académica de la capacitación que recibirán los jóvenes durante tres meses.

La actividad pretende, por un lado, promover la ciencia entre la ciudadanía y, por otro, establecer un huerto agroecológico con el que pretende la meta de producir 50 kilogramos de alimentos semanales con técnicas agroecológicas. “Con diálogo de saberes, investigación y acción participativa, se fortalecerán y desarrollarán capacidades para la producción de alimentos agroecológicos”, dijo Rojas Serrano.

Las técnicas y tecnologías agroecológicas son el conjunto de prácticas aplicadas al diseño y manejo de agroecosistemas, adoptando e integrando principios ecológicos con el fin de aumentar la productividad, la biodiversidad y la eficiencia de los recursos, a la vez que se disminuye la generación de residuos y la dependencia a insumos externos.

Foto especial

Entre las técnicas agroecológicas se destacan: las barreras vivas, los arreglos forestales, los policultivos, los cultivos de cobertura, los abonos verdes, los corredores, la labranza mínima, la elaboración de abonos, fungicidas e insecticidas biológicos, la incorporación del conocimiento tradicional.

Las ventajas que tienen estos métodos es que permiten la sustentabilidad en la producción de alimentos al usar de manera óptima los recursos naturales, mejorar la competitividad y bienestar de los pequeños productores, y acortar las distancias e intermediarismo comercial.

En doce semanas a los jóvenes se les enseñará: producción biointensiva de alimentos, bioinsumos (bioplagicidas basados en compuestos vegetales, extractos, etc, y otros que son inocuos y han sido aprobados por la agricultura y normatividad orgánica); biofertilizantes para una adecuada nutrición de las plantas a través del reciclamiento de materia con la utilización de residuos.

La dinámica para la producción es a través de un método intensivo, es decir, apenas se cosecha inmediatamente se siembra, y así sucesivamente; es lo que se hace en las chinampas, en las que todo el tiempo se está produciendo. “Se producirá alimentos diversos que van a proporcionar a una familia casi todos los nutrientes que requiere”, explicó Rojas Serrano.

Para la primera cosecha tendrán que pasar entre 8-10 semanas porque el arranque es la parte de preparación que más tiempo toma.

La producción depende de varios factores, como las características del suelo, la disponibilidad de humedad, el clima y la disponibilidad de mano de obra. Ante las condiciones que se tienen en Viveros y las personas participantes en el proyecto, una vez que se haya preparado el terreno con la técnica de la doble excavación, la fertilización con humus y la disponibilidad de riego, se podrá sostener 50 kilogramos de producción de vegetales semanales en un tercio de hectárea.

Importancia de los huertos urbanos

Estos espacios cumplen con múltiples funciones, ambientales, sociales, culturales y económicas. Ambientales porque generan espacios que amortiguan el calentamiento, las islas de calor y las fluctuaciones de temperatura que se suscitan en las ciudades por la cubierta asfáltica y las construcciones de concreto. Son espacios donde se infiltra el agua, recargando los mantos acuíferos y evitando los hundimientos.

Se convierten también en santuarios para aves, mamíferos e insectos como los polinizadores. Ayudan a reciclar los “desechos orgánicos” a través de la producción de biofertilizantes. Su importancia social radica en que son espacios donde las diferentes generaciones, las y los niños, jóvenes y adultos mayores conviven e intercambian experiencias y conocimientos.

A menudo los huertos urbanos son considerados espacios de recreación, de activación física, y disminución del estrés, e igualmente culturales porque en ellos las personas encuentran nuevas formas de convivencia con el medio ambiente.

Desde la perspectiva económica, la producción agroecológica de los huertos urbanos puede generar alimentos de autoconsumo y reducir así gastos, generan productos para venta e intercambio, y obtienen ingresos,

Foto especial

De huertos urbanos a huertos familiares:

Rojas Serrano comentó que el huerto urbano de Viveros es un proyecto de educación ambiental y productiva. Agregó que la agroecología trabaja con principios ecológicos para realizar arreglos productivos que tienen una funcionalidad ecosistémica.

Al trabajar con “principios”, permite que estos puedan ser replicados a cualquier escala, de pequeña a grande. Quienes participan en este proyecto interinstitucional construirán conocimiento teórico-práctico, que podrán desplegar en dimensiones pequeñas y grandes.

Viabilidad de los jardines de polinizadores en las ciudades

Con respecto al jardín de polinizadores, se creará uno muy diverso en plantas melíferas que produzcan polen para ser el refugio ideal de polinizadores.

“Queremos generar conciencia en la población para contrarrestar las malas prácticas que han deteriorado las poblaciones de polinizadores, que han decrecido 30 por ciento en el mundo; a que la gente conozca esta gran problemática porque realmente estaríamos en un gran peligro en seguridad alimentaria si los polinizadores decaen en su número y también en su extinción”, alertó la investigadora.

Con el fin de mantener poblaciones viables de polinizadores se requiere abandonar el uso intensivo de plaguicidas y herbicidas, establecer estructuras que sirvan de refugio, promover una conciencia ciudadana sobre la importancia de los polinizadores, y proyectos educativos como el de Viveros de Coyoacán.

Rojas Serrano, que se desempeña como directora de Agroecología de la SEMARNAT, se mostró a favor de desmontar la idea que las ciudades son para ser habitadas por humanos, y que en el campo es donde existe la biodiversidad.

“Las ciudades deben integrar corredores biológicos e islas de biodiversidad y refugio. Hay que dejar de pensar que los jardines y parques son arreglos de árboles, arbustos y césped, y comenzar a promover plantas anuales y perennes melíferas”.

Para Viveros de Coyoacán, el jardín de polinizadores contará con una alta diversidad de especies melíferas y productoras de polen, que aportarán alimento a lo largo del año para polinizadores identificados en la Ciudad de México.

Los participantes en el proyecto plantarán una gran diversidad de especies de arbóreas, arbustivas, herbáceas y trepadoras, plantas que atraerán a polinizadores como abejas domésticas, meliponas (abejas nativas), abejorros, mariposas, palomillas, avispas, moscas polinizadoras, murciélagos y colibríes.

El proyecto inter institucional concluirá con la participación de estos jóvenes y sus productos en el tianguis agroecólogico chinampero, para que el público reconozca que este sistema (chinampas) pertenece a la ciudad y se fortalezca con la venta de alimentos sanos.

Foto especial

Además, en tianguis, que la académica Rojas Serrano define como un espacio de diálogo y de saberes, será posible intercambiar semillas y alimento, y está contemplada la participación de investigadores que ofrecerán información para que el visitante amplíe sus conocimientos en agroecología.

De acuerdo con la ingeniera, el proyecto es el arranque de una actividad que no solo continuará en la Ciudad de México, sino se pretende replicar en otras ciudades del país. “Tenemos que buscar los medios para hacerlo extensivo y que la gente encuentre una verdadera satisfacción y tener una producción tal que sea redituable y puedan comercializarla”.

Hay que recordar que la inauguración de la capacitación sobre huertos agroecológicos y jardines polinizadores, la cual inició este mes con la siembra de la semilla en almácigos en la sección de semilleros de Viveros, estuvo a cargo de Yudy Tibaduiza, Sara Muñoz y Parsifal Islas, de la Subsecretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación; y de Ramón Mariaca, director general de Agroecología y Patrimonio Biocultural de la SEMARNAT.

Ciudad de México.- En el Parque Nacional Viveros, en Coyoacán, con el objetivo de capacitar a los jóvenes en la agroecología, inició un proyecto para la creación de huertos y jardines de polinizadores, con el trabajo interinstitucional de las secretarías de Medio Ambiente y Recursos Naturales, además de las de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación, y del Trabajo y Fomento al Empleo de la Ciudad de México.

Para la primera etapa se cuenta con 30 jóvenes a los que se capacitará en producción biointensiva de alimentos, bioinsumos y biofertilizantes. Y, este proyecto que inicia en la capital del país está planificado para replicarse en otras ciudades.

Esta sinergia permitirá a los jóvenes dominar un oficio que tendrá impacto en sus finanzas, alimentación y en la protección al medio ambiente, entre otros aspectos.

Las tres instituciones, dos locales y una federal, unieron esfuerzos para crear un proyecto que ofrece empleo temporal a jóvenes, a través de una instrucción que les ofrecerá un conocimiento sistematizado para que den vida a su propio huerto urbano, que puede ser utilizado para autoconsumo o de forma comunitaria para una eventual creación de una cooperativa.

Hay que indicar que esta capacitación está dirigida inicialmente a 30 personas beneficiadas con el Programa Empleos Verdes (Compensación a la Ocupación Temporal) de la Secretaría del Trabajo y Fomento al Empleo (STyFE), que impacta a nivel social, económico y ambiental y está dirigido a población desempleada. La convocatoria de dicho programa la ganó la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación (SECTEI), y el proyecto está a cargo de la maestra Sara Muñoz y la doctora Yudy Tibaduiza.

En sinergia con los Centros Ciudadanos para la Sustentabilidad, de la SEMARNAT, se estructuró el proyecto de Viveros en seguridad alimentaria, uno de los tres ejes en que se basan estos centros; los otros dos son sustentabilidad energética y sustentabilidad hídrica.

De manera paralela, se ejecutará el proyecto Tratamiento de Aguas Residuales en la parte baja del Río Magdalena, afluente que a la altura de los Viveros recupera su cauce abierto. Está a cargo del doctor Sergio Trejo, (IPN- BIONUVIA A.C), que obtuvo los fondos a través de la convocatoria 2019 de aseguramiento hídrico de la SECTEI. Con el proyecto se busca garantizar el abasto de aguas tratadas a las actividades agrícolas.

Huerto agroecológico y jardín de polinizadores

Coral Rojas Serrano, ingeniera en Agroecología por la Universidad Autónoma Chapingo, maestra y doctora en Estrategias para el Desarrollo Agrícola Regional por el Colegio de Posgraduados, con especialidad en género y sustentabilidad, es la responsable académica de la capacitación que recibirán los jóvenes durante tres meses.

La actividad pretende, por un lado, promover la ciencia entre la ciudadanía y, por otro, establecer un huerto agroecológico con el que pretende la meta de producir 50 kilogramos de alimentos semanales con técnicas agroecológicas. “Con diálogo de saberes, investigación y acción participativa, se fortalecerán y desarrollarán capacidades para la producción de alimentos agroecológicos”, dijo Rojas Serrano.

Las técnicas y tecnologías agroecológicas son el conjunto de prácticas aplicadas al diseño y manejo de agroecosistemas, adoptando e integrando principios ecológicos con el fin de aumentar la productividad, la biodiversidad y la eficiencia de los recursos, a la vez que se disminuye la generación de residuos y la dependencia a insumos externos.

Foto especial

Entre las técnicas agroecológicas se destacan: las barreras vivas, los arreglos forestales, los policultivos, los cultivos de cobertura, los abonos verdes, los corredores, la labranza mínima, la elaboración de abonos, fungicidas e insecticidas biológicos, la incorporación del conocimiento tradicional.

Las ventajas que tienen estos métodos es que permiten la sustentabilidad en la producción de alimentos al usar de manera óptima los recursos naturales, mejorar la competitividad y bienestar de los pequeños productores, y acortar las distancias e intermediarismo comercial.

En doce semanas a los jóvenes se les enseñará: producción biointensiva de alimentos, bioinsumos (bioplagicidas basados en compuestos vegetales, extractos, etc, y otros que son inocuos y han sido aprobados por la agricultura y normatividad orgánica); biofertilizantes para una adecuada nutrición de las plantas a través del reciclamiento de materia con la utilización de residuos.

La dinámica para la producción es a través de un método intensivo, es decir, apenas se cosecha inmediatamente se siembra, y así sucesivamente; es lo que se hace en las chinampas, en las que todo el tiempo se está produciendo. “Se producirá alimentos diversos que van a proporcionar a una familia casi todos los nutrientes que requiere”, explicó Rojas Serrano.

Para la primera cosecha tendrán que pasar entre 8-10 semanas porque el arranque es la parte de preparación que más tiempo toma.

La producción depende de varios factores, como las características del suelo, la disponibilidad de humedad, el clima y la disponibilidad de mano de obra. Ante las condiciones que se tienen en Viveros y las personas participantes en el proyecto, una vez que se haya preparado el terreno con la técnica de la doble excavación, la fertilización con humus y la disponibilidad de riego, se podrá sostener 50 kilogramos de producción de vegetales semanales en un tercio de hectárea.

Importancia de los huertos urbanos

Estos espacios cumplen con múltiples funciones, ambientales, sociales, culturales y económicas. Ambientales porque generan espacios que amortiguan el calentamiento, las islas de calor y las fluctuaciones de temperatura que se suscitan en las ciudades por la cubierta asfáltica y las construcciones de concreto. Son espacios donde se infiltra el agua, recargando los mantos acuíferos y evitando los hundimientos.

Se convierten también en santuarios para aves, mamíferos e insectos como los polinizadores. Ayudan a reciclar los “desechos orgánicos” a través de la producción de biofertilizantes. Su importancia social radica en que son espacios donde las diferentes generaciones, las y los niños, jóvenes y adultos mayores conviven e intercambian experiencias y conocimientos.

A menudo los huertos urbanos son considerados espacios de recreación, de activación física, y disminución del estrés, e igualmente culturales porque en ellos las personas encuentran nuevas formas de convivencia con el medio ambiente.

Desde la perspectiva económica, la producción agroecológica de los huertos urbanos puede generar alimentos de autoconsumo y reducir así gastos, generan productos para venta e intercambio, y obtienen ingresos,

Foto especial

De huertos urbanos a huertos familiares:

Rojas Serrano comentó que el huerto urbano de Viveros es un proyecto de educación ambiental y productiva. Agregó que la agroecología trabaja con principios ecológicos para realizar arreglos productivos que tienen una funcionalidad ecosistémica.

Al trabajar con “principios”, permite que estos puedan ser replicados a cualquier escala, de pequeña a grande. Quienes participan en este proyecto interinstitucional construirán conocimiento teórico-práctico, que podrán desplegar en dimensiones pequeñas y grandes.

Viabilidad de los jardines de polinizadores en las ciudades

Con respecto al jardín de polinizadores, se creará uno muy diverso en plantas melíferas que produzcan polen para ser el refugio ideal de polinizadores.

“Queremos generar conciencia en la población para contrarrestar las malas prácticas que han deteriorado las poblaciones de polinizadores, que han decrecido 30 por ciento en el mundo; a que la gente conozca esta gran problemática porque realmente estaríamos en un gran peligro en seguridad alimentaria si los polinizadores decaen en su número y también en su extinción”, alertó la investigadora.

Con el fin de mantener poblaciones viables de polinizadores se requiere abandonar el uso intensivo de plaguicidas y herbicidas, establecer estructuras que sirvan de refugio, promover una conciencia ciudadana sobre la importancia de los polinizadores, y proyectos educativos como el de Viveros de Coyoacán.

Rojas Serrano, que se desempeña como directora de Agroecología de la SEMARNAT, se mostró a favor de desmontar la idea que las ciudades son para ser habitadas por humanos, y que en el campo es donde existe la biodiversidad.

“Las ciudades deben integrar corredores biológicos e islas de biodiversidad y refugio. Hay que dejar de pensar que los jardines y parques son arreglos de árboles, arbustos y césped, y comenzar a promover plantas anuales y perennes melíferas”.

Para Viveros de Coyoacán, el jardín de polinizadores contará con una alta diversidad de especies melíferas y productoras de polen, que aportarán alimento a lo largo del año para polinizadores identificados en la Ciudad de México.

Los participantes en el proyecto plantarán una gran diversidad de especies de arbóreas, arbustivas, herbáceas y trepadoras, plantas que atraerán a polinizadores como abejas domésticas, meliponas (abejas nativas), abejorros, mariposas, palomillas, avispas, moscas polinizadoras, murciélagos y colibríes.

El proyecto inter institucional concluirá con la participación de estos jóvenes y sus productos en el tianguis agroecólogico chinampero, para que el público reconozca que este sistema (chinampas) pertenece a la ciudad y se fortalezca con la venta de alimentos sanos.

Foto especial

Además, en tianguis, que la académica Rojas Serrano define como un espacio de diálogo y de saberes, será posible intercambiar semillas y alimento, y está contemplada la participación de investigadores que ofrecerán información para que el visitante amplíe sus conocimientos en agroecología.

De acuerdo con la ingeniera, el proyecto es el arranque de una actividad que no solo continuará en la Ciudad de México, sino se pretende replicar en otras ciudades del país. “Tenemos que buscar los medios para hacerlo extensivo y que la gente encuentre una verdadera satisfacción y tener una producción tal que sea redituable y puedan comercializarla”.

Hay que recordar que la inauguración de la capacitación sobre huertos agroecológicos y jardines polinizadores, la cual inició este mes con la siembra de la semilla en almácigos en la sección de semilleros de Viveros, estuvo a cargo de Yudy Tibaduiza, Sara Muñoz y Parsifal Islas, de la Subsecretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación; y de Ramón Mariaca, director general de Agroecología y Patrimonio Biocultural de la SEMARNAT.

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