Miles acudieron al miercoles de ceniza, recordaron que eres polvo y en polvo te convertirás

Foto: David Deolarte

Miles acudieron al miercoles de ceniza, recordaron que eres polvo y en polvo te convertirás

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Por Patricia Carrasco

Miles de fieles acudieron este miércoles a la catedral Metropolitana, a la Basílica de Guadalupe, y a los cientos de templos capitalinos y del interior del país, al acto de imposición de ceniza, la cual, representa la fragilidad humana, la limitación del hombre y lo pasajero de la vida.

Las cenizas que se utilizan se obtienen quemando las palmas usadas el Domingo de Ramos de año anterior. Esto nos recuerda que lo que fue signo de gloria pronto se reduce a nada; “es un signo de arrepentimiento y compromiso de cambio”, de acuerdo con la Arquidiócesis de México.

En una visita a templos capitalinos se observó que la gran mayoría de las personas que fueron a la imposición de cenizas eran adultos y ancianos, muy pocos jóvenes.

Sobre el significado del miércoles de ceniza, el sacerdote José de Jesús Aguilar, el Director de Arte Sacro de la Arquidiócesis de México explicó que algunos libros del Antiguo Testamento mencionan la ceniza como signo de humillación, arrepentimiento y penitencia.

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“Las personas colocaban su rostro cerca de la tierra, se ponían ceniza en la cabeza y utilizaban una vestimenta burda”, señaló el ministro religioso, quien destacó la importancia de la cuaresma, la cual dijo, es un tiempo de preparación para la fiesta de la resurrección de Cristo, indicó.

Describió que la pascua tiene mucha relación con el calendario agrícola y el tiempo de renovación de la tierra. Para calcular su celebración se toma en cuenta al sol y a la luna (Sol de primavera y luna llena).

Se debe buscar el primer domingo posterior a la primera luna llena de primavera. Una vez encontrada la fecha de Pascua se cuentan cuarenta días hacia atrás y así se fija el Miércoles de Ceniza.

“El número 40 significa en la Biblia un tiempo de preparación para algo importante: 40 días del diluvio, 40 años del pueblo de Israel en el desierto y, sobre todo, 40 días de Cristo en el desierto. Del número 40 se derivó el nombre Cuaresma”, explicó José de Jesús Aguilar.

Es decir, la Cuaresma inicia el miércoles de Ceniza y es un tiempo de oración, penitencia y ayuno. Cuarenta días que la Iglesia marca para la conversión del corazón. Las palabras que se usan para la imposición de cenizas, son: “concédenos, señor, el perdón y haznos pasar del pecado a la gracia y de la muerte a la vida”. “Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás”. “Arrepiéntete y cree en el Evangelio”.

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El sistema Informativo de la Arquidiócesis de México menciona que la imposición de las cenizas nos recuerda que nuestra vida en la tierra es pasajera y que nuestra vida definitiva se encuentra en el Cielo.

Antiguamente los judíos acostumbraban cubrirse de ceniza cuando hacían algún sacrificio y los ninivitas también usaban la ceniza como signo de su deseo de conversión de su mala vida a una vida con Dios.

En los primeros siglos de la Iglesia, las personas que querían recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo, se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad vestidos con un “hábito penitencial”. Esto representaba su voluntad de convertirse.

En el año 384 d.C., la Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos y desde el siglo XI, la Iglesia de Roma acostumbra poner las cenizas al iniciar los 40 días de penitencia y conversión.

También, fue usado el período de Cuaresma para preparar a los que iban a recibir el Bautismo la noche de Pascua, imitando a Cristo con sus 40 días de ayuno.

La imposición de ceniza es una costumbre que nos recuerda que algún día vamos a morir y que nuestro cuerpo se va a convertir en polvo. Nos enseña que todo lo material que tengamos aquí se acaba. En cambio, todo el bien que tengamos en nuestra alma nos lo vamos a llevar a la eternidad. Al final de nuestra vida, sólo nos llevaremos aquello que hayamos hecho por Dios y por nuestros hermanos los hombres.

Cuando el sacerdote nos pone la ceniza, debemos tener una actitud de querer mejorar, de querer tener amistad con Dios. La ceniza se les impone a los niños y a los adultos, precisó el padre Aguilar Valdés.

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