Arrancó la XVIII Feria Internacional del Libro en el Zócalo

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Arrancó la XVIII Feria Internacional del Libro en el Zócalo

  • La Prensa
  • en Metropoli

Por: Arturo R. Pansza / GB

Ciudad de México.- En el tema de derechos y libertades, la XVIII Feria Internacional del Libro del Zócalo capitalino, cumple como un medio de acercamiento, difusión y conocimiento, aseguró el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, José Ramón Amieva Gálvez, durante la inauguración de la misma.

Expuso que un libro se convierte en una sisaya porque permite cortar las cadenas que tienen a las personas, en muchas ocasiones, en estados de depresión o de aislamiento, a la vez que indicó que la XVIII Feria Internacional del Libro, con el tema “Derechos y Libertades” y las Letras del Caribe como invitadas de honor, se convierte en una instancia facilitadora y replicadora, para que los que tengan acceso, puedan transmitir este mensaje y lo que se llevan de la misma y su significado.

Señaló que ese espacio en el que se muestran diversos libros es inclusivo, debido a que es abierto al público y alienta a quien desee conocer y quiera participar, al tiempo que acotó que las 800 casas editoriales representadas se ubicaron en un mismo nivel para el acceso de las personas, para que puedan conocer lo que realizan.

Y declaró: “no importa todo el trabajo ni la infraestructura que tengan, aquí se encuentran en el Zócalo, que es un piso parejo, para que todos puedan mostrar la riqueza editorial que vienen a presentar durante la feria”.

Resulta que, en esa edición, se habla de derechos y libertades: del derecho a la cultura, a la educación y a conocer la forma de pensamiento y a la libertad de ejercer esas formas de pensamiento.

Amieva Gálvez detalló que los artistas son conocidos para quien los lee, porque a través de su obra abren su intimidad; los libros permiten una liberación y soñar.

“Se convierten en alas. El acceso a la cultura nos da poder, seguridad y satisfacción interna”, mencionó y expuso que llegan a ser un bien, una riqueza personal y compartirlo es un tema de disfrute; en un tema generacional, porque se tiene contacto con las generaciones anteriores y con las presentes, que continuarán habitando esta ciudad y este país a través de los mensajes, el contenido y las sensaciones que los libros despiertan en todos nosotros.

El funcionario capitalino precisó que cada libro se refiere a una vivencia de quien lo lee. “Yo, sigo disfrutando Todos los Días son Nuestros, de Catalina Aguilar Mastretta, que hace una descripción del amor de un estudiante de los 80’s y cómo va transformándose ese sentimiento a lo largo de la vida”, comentó.

Comentó que tiene una situación personal, familiar, que le hace recordar mucho a Héctor Aguilar Camín con Adiós a los Padres. Es un tema de cómo se ama e identifica uno con los padres y en un momento tiene que pensar en dejarlos ir. Se refirió de igual forma a La Cabaña del tío Tom, de Harriet Beecher Stowe, que le hace reflexionar cómo la esclavitud se sigue reflejando en formas modernas de opresión, tales como la discriminación.