“El Wolverine” es un conductor del Metro

Foto Sergio Vázquez

“El Wolverine” es un conductor del Metro

  • La Prensa
  • en Metropoli

Por: Guadalupe Bustamante

Ciudad de México.- “El Wolverine del metro” nos visitó en esta casa editora y compartió su servicio que otorga en el Sistema de Trasporte Colectivo Metro (STC), sobre todo a los usuarios, para hacer que el servicio sea más amable.

Su nombre es Mauricio Nares, es conductor en la Línea 3 del Metro que corre de Indios Verdes a Universidad. Mau, como también le dicen, es trabajador del metro desde 26 años, desde entonces, su atención por las personas es algo que cuida mucho porque le gusta trabajar con actitud amable, responsable social y solidaridad con los pasajes, por que merecen atención y respeto, además de llevarlos con bien a sus destinos.

Para él es importante implementar reglas de seguridad tanto para usuarios como para trabajadores para el uso adecuado de las instalaciones de este transporte, ya que este servicio subterráneo, ya que él lo considera una ciudad subterránea donde conviven a diario de 5 a 7 millones de persona, agrego que en una jornada laboral se viven caídas, fracturas, empujones asaltos y manoseos y hasta muertes.

Estas son algunas vivencias y experiencias de “el conductor más amable de México” nos compartió el señor Mauricio Nares, quien hace algunos días se hiciera viral al compartir un mensaje a los usuarios de la Línea 3 del Metro.

En entrevista para La Prensa, Maury narra que hay un evento que lo marcó mucho. Cuenta que, en 2015, tuvo el encargo de llevar un convoy vacío desde Universidad hasta la estación Hidalgo, sin embargo, se detuvo en Miguel Ángel de Quevedo. Por seguridad, no abrió las puertas.

 

 

Lamentablemente, la gente se enojó y comenzaron a gritarle, chiflarle, escupirle y aventarle objetos. Al estar dentro de la cabina “Con todo y el asco, me limpié y ahí me di cuenta de que los superhéroes también pueden llorar”, relata.

A partir de ese momento, a Mauricio le cambió la vida.

Eso lo motivo a saludar, dirigirse a los usuarios y dar indicaciones. En palabras de él, busca “hacer las paces entre el Metro y los usuarios”.

En ese sentido, busca fomentar el respeto entre los usuarios, pero también generar sonrisas entre ellos.

A Mauricio, le gusta que lo identifiquen como “el Wolverine del Metro”. Narra que cuando la gente pasa, lo reconoce y lo saluda; él regresa el saludo amablemente. Algo que tiene muy claro es que debe haber amabilidad entre usuarios y trabajadores, “no somos más ni menos, todos somos iguales”, afirma.

“Mi satisfacción es tener una sonrisa agradable y poderles desear a los usuarios un excelente viaje con calidad y sentido humano, considero que hoy en día una sonrisa es lo que nos puede acercar a los seres humanos”.

Sin embargo, Maury ha buscado darle un giro a la labor de solo transportar el sueño, el hastío y la necesidad de los usuarios, aprovechando su imagen excéntrica y de corte heroico.

En una forma de instrucción y de regaño (porque a veces es necesario), antes de proceder al cierre de puertas, explica cómo hay que entrar, salir y da una recomendación para evitar confrontaciones, apachurrones y más estrés.

 

 

Los convoyes que conduce recorren de norte a sur la ciudad, por lo que es de las más concurridas. y por consecuencia, de las que más fallas presenta.

Aunque su labor lo lleva a ser un héroe subterráneo, también intenta llevar su aura sanadora y anti-hora pico a cielo abierto.

Con respecto al apodo que tiene, cuenta que surgió durante una fiesta familiar ya que uno de sus hijos le comenzó a decir Wolverine, por su parecido físico, entonces para hacerlo más auténtico, tomo la decisión de tener el mismo corte de cabello de aquel personaje de comics, por tanto, el proceso duro dos años y ahora lleva con orgullo ese sobrenombre.

Recuerda que su primer acercamiento con al metro fue a la edad de cinco años, cuando caminaba de la mano de su mama, al ver que venía el convoy, se soltó de la mano de su madre para ir corriendo a la cabina y cuando paró el metro le pregunto al conductor cómo funcionaba la palanca de manejo, a lo que el chofer lo invitó a la cabina, y emocionado subió sin saber que el piloto lo llevaría de una estación a otra, ahí incrementó su anhelo de ser conductor del metro.