Parroquia de los Ángeles en riesgo de colapso, en la Guerrero

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Parroquia de los Ángeles en riesgo de colapso, en la Guerrero

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Por: Patricia Carrasco

Ciudad de México.- El Templo de Nuestra Señora de los Ángeles, ubicado en la Calle de Lerdo Número178, Colonia Guerrero, patrimonio histórico, artístico y monumental presenta cada vez más afectaciones en su estructura, propiciando el aumento de las grietas e incrementando el riesgo de colapso.

Y si no se atiende el inmueble religioso, las consecuencias podrían ser desastrosas porque el resto de la cúpula es de 300 toneladas. Si esto llegara a caerse afectaría los arcos y las columnas en un efecto dominó pudiendo afectar a los vecinos que viven en el perímetro del inmueble religioso causando daños mayores, sin quitar la posibilidad de pérdidas humanas, alertó el Padre José de Jesús Aguilar, Director de la Comisión de Arte Sacro de la Arquidiócesis de México.

En un comunicado, el sacerdote experto en arte sacro recordó que los sismos que se han presentado posteriormente, tras el sismo del 19 de septiembre del 2017, aunque han sido menores, han afectado más la delicada estabilidad de la estructura del inmueble.

Aguilar Valdés recordó que en este mes de enero se vence el plazo para el uso del andamio, y de acuerdo con una reunión que tuvo con los encargados de la restauración, “la Secretaría de Cultura y el FONDEN no tienen en estos momentos los recursos necesarios. Por lo que es urgente la solicitud de liberación de los recursos necesarios para darle   continuidad a los trabajos”.

De ahí que dijo, “apoyamos todos los esfuerzos que está haciendo la Dirección General de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural de la Secretaría de Cultura, pero, calificamos como urgente que el Gobierno Federal otorgue recursos de alguna partida etiquetada para conjurar esta posible catástrofe.

El sacerdote alertó que es urgente detener el posible desplome para poder continuar con los trabajos, estudios para la restauración de este venerable inmueble mariano, el segundo en importancia después de la Basílica de Guadalupe.

Y convocó a la solidaridad y colaboración entre los Gobiernos Federal y Local, la Iniciativa Privada, la sociedad y la Iglesia para que, unidos, no sólo se puedan buscar recursos extraordinarios para restaurar este inmueble, sino todos aquellos que se vieron afectados por los sismos.

José de Jesús resaltó que si el Gobierno Federal, o el Gobierno de la Ciudad de México o alguna otra instancia, no coadyuvan a dar continuidad en la adquisición del sistema de apuntalamientos, la compañía deberá retirarlos a la brevedad.

Por si esto fuera poco, las claves de los arcos norte y sur del crucero presentan desplazamientos importantes estando punto de desprenderse, indicó.

Explicó que después de los sismos del mes de septiembre del año pasado, el Gobierno Federal actuó a través de la Secretaría de Cultura y con recursos del FONDEN (Fondo Nacional de Desastres Naturales) en la implementación de acciones emergentes debido al colapso parcial de la cúpula principal del templo, quedando el resto del casquete en una situación de inestabilidad estructural con alto riesgo de un desastre mayor.

Ante las limitaciones administrativas que circunscriben las normas del FONDEN, los trabajos se limitaron a los apuntalamientos emergentes y al retiro de materiales colapsados, dejando suspendidas las acciones de restauración hasta la nueva liberación de recursos del Gobierno Federal con el latente y grave riesgo de que se desprenda el resto del casquete, superior a 300 toneladas de material, que podría propiciar un efecto dominó y un gran derrumbe en el monumento.

El efecto que este peso provocaría al caer de unos 30 metros de altura aproximadamente sobre un piso con poca resistencia para soportarlo.

En su momento el Gobierno Federal, actuó colocando un andamio estructural preventivo para sostener los arcos del crucero mientras se continúa buscando la manera de restaurar de forma conveniente, no sólo la cúpula, sino todo el inmueble, ya que se trata del segundo santuario mariano en importancia, después de la Basílica de Guadalupe.

El religioso recordó que el origen de ese inmueble se remonta a 1580, cuando una pintura al óleo de Ntra. Señora de los Ángeles llegó al antiguo Coatlán, tras ser arrastrada por las aguas lodosas de una de las tantas inundaciones ocurridas en la Ciudad de México. Fue encontrada por el cacique indígena Tzayoque quien, inicialmente, le construyó una ermita de adobe.

Para 1629 la Ciudad fue azotada por otra gran inundación, y de la ermita sólo quedó el muro de adobe donde estaba pintada la Virgen.

En su intento por protegerla, los devotos la cubrieron con petates y tablas, pero siete meses después se dieron cuenta que los petates se habían convertido en una pudrición capaz de arruinar cualquier pintura; no obstante, para sorpresa de todos, la imagen de María Reina de los Ángeles apareció radiante y hermosa.

Las inundaciones continuaron en los años siguientes y la imagen sobrevivió a ellas sin ningún tipo de apoyo, soportando el oleaje, el sol, las tolvaneras y los temblores, lo cual avivó aún más la devoción a la Virgen

En 1777 se volvió a levantar la ermita, y en 1866 se encomendó la evangelización y la construcción del nuevo templo a la Compañía de Jesús. En 1890 se concluyó la construcción del inmueble por el relevante Arquitecto Emilio Dondé, y la imagen, junto con el muro de adobe, se colocó en el centro del altar mayor de la iglesia.

Tres siglos después, durante el terremoto de 1985, el antiguo muro de adobe donde está pintada la bella imagen sobrevivió sin ningún daño para consolar a muchas de las familias que resultaron afectadas en la zona.

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