Recuerdan a su hija no nacida

Foto: Sergio Velazquez

Recuerdan a su hija no nacida

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Alberto Jiménez

Inmóviles, antes los pies de una fría cuna de cemento y azulejos blancos, los padres de Luz María aún añoran el futuro que jamás tendrán. Sueñan con su sonrisa franca y su inquieta alegría. Con unos ojos curiosos, hambrientos por descubrir el mundo; con su presencia alegrando cada rincón de su hogar. Pero todos estos sueños se disipan ante la realidad que golpea las vidas de aquella joven pareja como un balde de agua fría.

Al enterarse de la llegada de una hija, alegró los corazones de toda la familia. Grandes planes llegaron a la casa, su espera trajo consigo los más bellos sueños que una pareja de recién casados pueda tener.

Su madre anhelaba cargarla en sus brazos, protegerla de cualquier peligro de la vida; el padre soñaba con recitarle “Las Mil y una Noches”. Pero todo eso cambió el día en el que el ginecobstreta con una cara esquiva, trajo las peores noticias. La luz se fue de sus vidas desde ese entonces.

Una complicación a la llegada de la pequeña María, sumándole un servicio ineficiente por parte de los médicos en un hospital de gobierno, los privó de todos sus anhelos. Los días se marchitaron desde aquel momento, las estrellas se apagaron y los dejaron en una oscuridad eterna y devoradora.

No han sido fáciles estos dos años desde su partida; pero no hay momento en el que no la recuerden. Por eso están aquí en este día tan especial, velando su sueño; con flores y juguetes que apartan la frialdad de la muerte, porque a pesar de la ausencia, está con ellos a su costado.

Permanecen todo el día junto al pequeño mausoleo de juguetes y rosas; bajan la mirada sin verse de frente. La noche cae y tienen que regresar; se despiden cien veces pero nunca es suficiente. Finalmente besan un retrato con marco dorado y susurran “Te amamos”…

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