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La CDMX avanza en el reciclaje de basura para generar energía y gas

Por: Noel F. Alvarado

Ciudad de México.- En México se recolectan 86 mil 343 toneladas de basura diarias, las cuales provienen de las viviendas, edificios, calles y avenidas, así como parques y jardines, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). El 87% de los tiraderos de basura en el territorio nacional es a cielo abierto y 13% es relleno sanitario.

Ante tal situación, la CDMX avanza en los proyectos de reciclaje de basura para generar energía y gas que beneficiarán a los capitalinos. El gobierno de Miguel Ángel Mancera es el primero en tomar decisiones serias sobre el reciclaje, antes de que se convirtiera en un problema, como ocurre en otros países como Londres.

Londres y la Ciudad de México, dos de las capitales mundiales más importantes enfrentan hoy de manera distinta el grave problema de la basura. La capital de Inglaterra se encuentra a punto del colapso, su sistema de alcantarillado está bloqueado por una masa de basura y grasa de 130 toneladas y 250 metros de largo, mucho más grande que el famoso puente de Londres que mide 240.

La masa de basura está compuesta de desechos orgánicos, pañales desechables y grasas que son lanzadas por los londinenses al drenaje, de acuerdo con las autoridades inglesas el mal reciclaje de los desechos, alcantarillas mal equipadas y el exceso de la basura son las principales causas del problema.

Caso contrario en la Ciudad de México, donde los proyectos de reciclaje de basura beneficiarán a los capitalinos, antes de que se conviertan en un grave problema.

El jefe de gobierno de la CDMX, Miguel Ángel Mancera, busca traer tecnología para la instalación de dos plantas, una que procese basura orgánica a través de la biodigestión, a fin de obtener gas metano, el cual se busca convertir en energía; y otra para la inorgánica en donde se aplicará la termovalorización, también para obtener energía que irá al Sistema de Transporte Colectivo Metro.

Con ello, “ya no vamos a comprar energía a la Comisión Federal de Energía (CFE), pues se pretende que con la energía obtenida de la basura inorgánica, a través de la termovalorización, movería el Metro”.

En dos años el gobierno de la Ciudad de México reciclará hasta un 86% de la basura que se genera cada día, por lo que esos desechos ya no serán enviados a rellenos sanitarios. El reto forma parte del programa Basura Cero, a través del cual la administración capitalina construirá dos plantas para procesar desechos, además de las cuatro que ya operan para compactar desperdicios.

Ambas estarán en el Bordo Poniente y los primeros resultados, estimó, se verán en dos años. La de termovalorización, primera en su tipo en Latinoamérica, procesará hasta 4 mil 600 toneladas de basura inorgánica al día para generar energía eléctrica y mover los trenes de las 12 líneas del Metro.

En tanto, la de biodigestión tratará toda la basura orgánica, como cáscaras de frutas y restos de verduras, y por medio de un proceso para acelerar la descomposición de estos desechos, se captará el gas metano y se enviará a una turbina para generar energía que se podría destinar al Sistema de Aguas para mover las plantas de bombeo.

La ciudad dejó de mandar 4 mil 600 toneladas diarias a los rellenos sanitarios del Estado de México. De esa cantidad, mil 600 toneladas son procesadas en tres plantas compactadoras de Residuos Sólidos Urbanos, las cuales, por su valor calorífico, se envían a la empresa Cemex para que las utilice como combustible para sus hornos. Estas plantas fueron construidas en 2014 y se ubican en Iztapalapa y Gustavo A. Madero.

Otras 2 mil toneladas de basura orgánica se quedan con los trabajadores de limpia para su reciclaje, quienes la venden. Y mil toneladas más son enviadas a la Plata de Composta. A estas acciones se sumará el aprovechamiento de las 70 millones de toneladas enterradas en el Bordo Poniente, donde se hará una planta para extraer el biogás de dichos desperdicios para generar energía eléctrica que se usará para alimentar el alumbrado público de la capital.

Además para contribuir en el reciclaje de materiales plásticos, transformando desechos en bienes útiles, promoviendo así la innovación y fortaleciendo la industria del plástico en el país, el jefe de gobierno de la CDMX, Miguel Ángel Mancera, inauguró el pasado 23 de julio, el Centro Nacional de Diseño, Innovación y Manufactura de Rotomoldeo para Sectores Industriales y Especializados. Ahí, el mandatario capitalino indicó que se trata de la suma de esfuerzos de 10 empresas que impulsarán la economía de la ciudad y en consecuencia la del país, al tiempo que representan una fuente de empleo.

Las ventajas del centro inaugurado su contribución al desarrollo sustentable, mediante el reciclaje de materiales plásticos, el consumo reducido de energía y que no utilizará agua en sus procesos productivos.

Asimismo promoverá la innovación, pues la maquinaria y los procesos de automatización son de vanguardia, y proveerá servicios de soporte técnico y transferencia tecnológica a las empresas participantes, al mismo tiempo que fortalecerá la industria mexicana del plástico, en particular a las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) al poner a su alcance tecnología, equipamiento y procesos de investigación y desarrollo a los que de otra manera no tendrían acceso.

Fue resultado de la colaboración de 10 empresas que recibieron apoyo del gobierno federal, a través del Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem) y del gobierno de la CDMX.

La Ciudad de México es una de las más pobladas del mundo, con cerca de 9 millones de habitantes (21 millones si se considera su área conurbada), lo que genera el aumento en la demanda de servicios, y por consiguiente un incremento progresivo en la generación de residuos sólidos.

La basura es uno de los principales problemas ambientales del país, ya que genera gases tóxicos; fauna nociva; tapa los drenajes; contamina el agua y el suelo, entre otros, problemas y el problema crece todos los días, y la separación implica un trabajo de concientización, educación y cultura.

Debido al crecimiento poblacional, la urbanización acelerada y el desarrollo económico, el manejo de las basuras se ha convertido en uno de los temas prominentes que afronta el planeta.

En 2012, el Banco Mundial prendió la alarma en su destacado informe, What a Waste (Qué desperdicio), en donde predice un incremento de 70% en los montos de basura urbana para 2025. Ese mismo año el aclamado documental Trashed presentó a sus espectadores un profundo examen del alcance de la crisis de las basuras.

Si atendemos al mapa mundial de la basura, se puede observar cómo son las naciones más desarrolladas los que mayor cantidad de basura generan por persona y día. De este modo Europa occidental y Norteamérica aparecen como las zonas en que se generan mayor cantidad de residuos urbanos.

No obstante en los primeros puestos se encuentran Kuwait y gran parte de los países del Caribe, encabezados por Antigua y Barbuda y Barbados. También vemos en las primeras posiciones a Guyana y Sri Lanka, así como a Nueva Zelanda. En el lado contrario, Ghana, Nepal, Uruguay, Mozambique e Irán son, por este orden, los países en los que menos residuos se generan.

Los vertederos de Laogang en Shanghai, China; Sudokwon, en Seúl, Corea del Sur; Jardim Gramacho, en Río de Janeiro, Brasil, y Bordo Poniente en Ciudad de México compiten por el título de los mayores del mundo. Cada uno de ellos normalmente recibe más de 10 mil toneladas de residuos al día.

Un artículo publicado en “Nature”, en el que participaron los autores del informe del Banco Mundial, apuntaba a que, al extender las actuales tendencias socioeconómicas hasta 2100, proyectaban que el pico de residuos máximo no tendrá lugar en este siglo. Siempre y cuando las tendencias actuales continúen.

De hecho, según sus proyecciones, en 2100, las tasas de generación de residuos sólidos superarán los 11 millones de toneladas por día. En los países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), el límite de residuos llegará a su máximo en 2050 y en los países de la región Asia-Pacífico en 2075.

No obstante, los residuos seguirán aumentando en las ciudades de rápido crecimiento del África subsahariana. La trayectoria de urbanización de este continente será el principal factor determinante para establecer la fecha y la intensidad de pico mundial de los residuos. Los investigadores señalan que si no se reduce el crecimiento de la población y las tasas de consumo de material, el planeta tendrá que soportar una carga de residuos cada vez mayor.

La cuestión es la velocidad a la que la generación de residuos sólidos se vaya a elevar, algo que dependerá del tamaño de la población urbana, del crecimiento del nivel de vida y de las respuestas que, como sociedad, demos a este acuciante problema. Existen impactos climáticos, de salud y de seguridad, al igual que consideraciones sociales importantes; desde la inclusión de recicladores informales, hasta el cambio en los patrones de conducta, de tal manera que la gente y la sociedad se motiven a reducir y reciclar los residuos.

Desde 2000, los préstamos del Banco Mundial para proyectos de gestión de residuos sólidos han alcanzado los 4 mil 500 millones de dólares y apoyado 329 programas de residuos sólidos alrededor del mundo. Los proyectos combinan financiación de infraestructura y servicios de consultoría, desde servicios básicos de recolección y disposición final, hasta programas sofisticados de reutilización y reciclaje.

En la lista de los 34 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México ocupa el lugar 31 por la cantidad de residuos sólidos que recicla, mientras que la lista la encabeza Alemania, con el 65% de sus desperdicios reciclados, de acuerdo con una lista elaborada por el organismo en 2013.

Según la OCDE, Alemania ocuparía el primer puesto del ranking mundial, ya que ha demostrado que 65% de todo el desperdicio municipal fue reciclado y convertido en abono en 2013. Los diez últimos de la lista son Canadá y la República Checa con un 24%; Israel, Grecia y Japón, 19%, Eslovaquia, 11%; México, 5%; Chile y Turquía, 1% y, de acuerdo con los datos de la organización, el peor resultado lo cosecha Nueva Zelanda, cuyos cálculos apuntan a un 0% de residuos reciclados.

Es importante mencionar que el manejo de residuos sólidos municipales en México no fue objeto de política pública hasta los años ochenta. Se aceptaba que los tiraderos a cielo abierto y la manera de operar de los servidores de Limpia obedecían a la pobreza, la negligencia de los funcionarios públicos, la falta de conciencia y participación ciudadanas y la escasez de recursos de los gobiernos locales.

Las actividades relacionadas con la recolección, el tratamiento y el depósito final de la basura no tuvieron atención de las instituciones de gobierno, a pesar de que su incidencia en la salud, el bienestar y la estética era de sobra conocida. Se carecía de políticas federales y estatales que tratasen el tema de manera integral, tomando en cuenta los daños a la salud y el ambiente con criterios más informados y completos.

El manejo integral de tales residuos es reciente en la política y responde al interés del gobierno federal de fomentar el desarrollo urbano y la coincidencia con algunos programas similares de organismos internacionales. Se elaboraron dos proyectos, con la asesoría técnica y financiera del Banco Mundial, basados en el Proyecto de Manejo Integral de Residuos Sólidos Municipales (PMIRSM) de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) en el marco del Programa 100 Ciudades.

De acuerdo con el Banco Mundial, Brasil es el país latinoamericano que más basura electrónica genera y se pronostica que para 2018 los latinoamericanos producirán alrededor de 4 mil 800 kilogramos de toneladas de productos electrónicos, lo que representa aproximadamente 70% más que en 2009 y está por encima del 55% que a nivel global se espera.

La recolecta y reciclaje de residuos sólidos en los países en desarrollo emplea a más de 64 millones de personas de acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP por sus siglas en inglés).

Esta acción es considerada como una actividad económica que genera ingresos no sólo como ayuda a la preservación del ambiente, pero requiere una mayor regulación e inversiones que permitan fortalecer este trabajo, incluso en América Latina según la perspectiva de la ONU en el tema.

De los 21 países de la región como Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México y Perú tienen marcos regulatorios para la eliminación y tratamiento de estos residuos pero Costa Rica, México y Brasil tienen las empresas de reciclaje en el estándar internacional R2, que busca proporcionar más seguridad para el ambiente y salud.

De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente de la Ciudad de México, todos los días se generan sólo en la capital alrededor de 12 mil 843 toneladas de residuos, lo cual equivale en promedio a 1.5 kilogramos per cápita por día, por lo que la Ciudad de México se ubica en el segundo lugar a nivel nacional en la generación de residuos sólidos, después del Estado de México.

No obstante, la mayor parte de esos desechos son reutilizables o reciclables y siguen teniendo un valor comercial como materia prima para elaborar nuevos productos, pero para sacarle provecho es necesario separarlos evitando que se mezclen y ensucien con otros convirtiéndose en basura.

De acuerdo con las autoridades, en el país se generan 77 millones de tonelada de basura diariamente. Eso equivale a que cada uno de nosotros produce en promedio 300 kilos, de los cuales sólo 11% se recicla.

La Secretaría del Medio Ambiente (Sedema) de la Ciudad de México define a la basura como todo aquello que ya no usamos y consideramos como desecho, pero ésta no existe por naturaleza, sino que es el resultado de mezclar los residuos orgánicos e inorgánicos generados por las actividades diarias para satisfacer las necesidades de consumo.

Sin embargo, el desconocimiento sobre el manejo correcto de residuos, así como una falta de cultura de separación y reciclaje lleva a las personas a revolver los desechos, los cuales se convierten en basura que genera mal olor y contamina el ambiente, sin contar que pierde la posibilidad de ser reutilizados o reciclados, por lo que pierde su valor comercial.

De ahí que la nueva Norma Ambiental de Separación de Residuos, que entra en vigor este 8 de julio, facilitará el aprovechamiento de los materiales reciclables, asegurando que los orgánicos se conviertan en composta y los reciclables se aprovechen como materia prima para la fabricación de nuevos productos. Con estas acciones, se reducirá el volumen de basura que se deposita en rellenos sanitarios y aumenta el reciclaje de los residuos sólidos.

La nueva Norma Ambiental NADF-024-AMBT 2013: Separación, Clasificación, Recolección Selectiva y Almacenamiento de los Residuos del Distrito Federal ordena separar en cuatro clasificaciones los desechos sólidos: orgánicos; inorgánicos reciclables y no reciclables; y manejo especial y voluminosos.

Los capitalinos ahora tendrán que dividir sus residuos en orgánicos, inorgánicos que ahora se dividen en reciclables, e inorgánicos no reciclables, y residuos voluminosos y de manejo especial. De acuerdo con el gobierno capitalino los residuos que diariamente se producen en la ciudad se dividen así:

Orgánicos: restos de verdura, cáscaras de fruta, semillas, huesos, lácteos, sobrantes de comida, té, filtros, residuos de jardinería.

Inorgánicos reciclables: papel, cartón, plástico, metal, vidrios, envase. Inorgánicos no reciclables: es decir, aquello que no se puede reutilizar y sí es basura, como colillas de cigarro, envolturas metálicas, pañales, toallas sanitarias y papel higiénico.

Residuos voluminosos y de manejo especial: como televisores, refrigeradores, lavadoras, computadoras, celulares, muebles rotos. Estos serán aceptados por los recolectores de basura únicamente los domingos.

Cabe señalar que en Finlandia, la incineración y el reciclaje de residuos han tomado mayor importancia, reemplazando los vertederos de basura municipales. Los desechos mixtos del país se convierten en energía, y otros más se transforman en material reciclado. “Casi la mitad de todos los residuos municipales se quema en las siete instalaciones de incineración y coincineración de Finlandia”, aseguran autoridades. En la última década, la capacidad de incineración se ha multiplicado por seis y crecerá más con dos nuevas plantas.

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