Emotivo concierto Orquestas Juveniles y Coros de la CDMX al cerrar Curso de Verano 2017

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La belleza de obras clásicas compuestas por Richard Wagner, Piotr I. Tchaikovsky, Johannes Brahms y Manuel M. Ponce, entre otros, formaron parte del repertorio del concierto especial que ofrecieron más de 300 músicos del Programa de Orquestas Juveniles y Coros de la Ciudad de México, del Centro Cultural Ollin Yoliztli, al concluir su Curso de Verano 2017.

 

El emblemático Conservatorio Nacional de Música fue el escenario donde los integrantes de las 13 orquestas y coros juveniles que hay en la capital dieron un recital la tarde del sábado 5 de agosto ante un público que ovacionó cada presentación y se mostró emocionado, pues la mayoría de los asistentes eran familiares.

 

Durante el curso que se llevó a cabo del 24 de julio al 4 de agosto, los músicos integraron tres orquestas —de nivel básico, medio y avanzado—, quienes trabajaron materias teóricas y clases instrumentales con maestros especialistas para montar este repertorio que duró más de una hora y fue abierto con la presentación del coro.

 

Fue así que las voces de los coristas inundaron el recinto del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) con cuatro coloridas piezas: “Kumbaya”, arreglo de Félix Mora; “¿Quién es aquel pajarito?”, obra tradicional de Bolivia; “Ghana alleluia”, arreglo de Kathy Armstrong; y “Xangô”, de Heitor Villa-Lobos (1887-1959).

 

Después continuó la orquesta de nivel básico, que interpretó “Marcha”, de la ópera Rinaldo, de George F. Händel (1685-1759), dirigida por Eréndira Hernández Santamaría, y “Los maestros cantores”, de Richard Wagner (1813-1870), a cargo del director Diethers Roberto Torres Cartagena.

 

Del ruso Piotr Ilich Tchaikovsky (18940-1893), la orquesta de nivel medio interpretó la sinfonía “La pequeña Rusia”, con la dirección de Matías Cruz Rojas, y del compositor mexicano Manuel M. Ponce (1882-1948) “La Revolución Mexicana”, con arreglo y dirección de Gerardo Suárez.

 

El concierto concluyó con la presentación de la orquesta de nivel avanzado. Dirigida por Jorge Barradas García, tocó la “Danza húngara Nº 5”, del alemán Johannes Brahms (1833-1897), y con la batuta de Moisés Pascual Granados interpretó “Reflexiones sinfónicas”, del compositor británico Andrew Lloyd Webber (1948).

 

Para los jóvenes la experiencia que se llevan es enorme. En entrevista, la flautista Ashiel Tello, de 18 años, expresó que pertenece a la Orquesta Juvenil de la delegación Cuauhtémoc y que musicalmente creció durante este curso de verano, donde conoció más las obras e hizo amistades, situación que compartió la violinista Valeria, de 12 años, quien está en la agrupación de Tlalpan.

 

Las tres orquestas están integradas por 310 jóvenes, 140 del nivel básico, 90 del medio y 80 del avanzado, quienes acudieron al Curso de Verano para realizar actividades vinculadas a la práctica orquestal de cada nivel, además de clases individuales de instrumento, ensayos de sección y conjuntos corales.

 

Este programa fue creado en 1989 y está a cargo del Centro Cultural Ollin Yoliztli, institución artística de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México. Es un novedoso sistema de enseñanza musical con 28 años de vida instrumental, libre de planes de estudio, exámenes y otras formalidades, que invita a los jóvenes y cantantes, de entre 8 y 18 años de edad, a formar parte de una agrupación.

 

Hasta la actualidad se han consolidado 13 orquestas integradas por niños y jóvenes de cada delegación política participante en el Programa (Álvaro Obregón, Benito Juárez, Cuajimalpa, Cuauhtémoc, Gustavo A. Madero, Iztacalco, Iztapalapa, Magdalena Contreras, Miguel Hidalgo, Milpa Alta, Tláhuac, Tlalpan y Venustiano Carranza).

 

También existen nueve Coros Juveniles de la Ciudad de México (Azcapotzalco, Cuauhtémoc, Benito Juárez, Gustavo A. Madero, Iztapalapa, Miguel Hidalgo, Tlalpan, Magdalena Contreras y Venustiano Carranza).

 

A través de este programa, la Secretaría de Cultura capitalina garantiza los derechos culturales de la niñez y la juventud, permitiendo el acceso al patrimonio cultural musical y su incursión a estas prácticas, así como el ejercicio de su libertad creativa y artística al hacer uso de los bienes y servicios que ofrece el Gobierno de la Ciudad, conforme lo establece la Constitución de la Ciudad de México.