Santa María la Ribera llena de historia, arte y tránsito urbano

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Santa María la Ribera llena de historia, arte y tránsito urbano

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Vía Notimex

 

México, 14 Jul (Notimex).- Combinación de historia, arquitectura y elementos urbanos y populares, Santa María la Ribera es una de las colonias más emblemáticas y singulares de la Ciudad de México y una de las mejores opciones para conocer y visitar en familia.

Este barrio es una mezcla de la prosperidad porfiriana del siglo XIX y del folclor nacional de los vecindarios populares, ahora con monumentos y recintos históricos que comparten la calle con mercados y fachadas coloridas.

De acuerdo con el sitio cdmx.gob.mx, este barrio cercano a los dominios de Tacuba, Tlatelolco y Tabacalera, colinda con el Monumento a la Revolución Mexicana y a la Benemérita Escuela Nacional de Maestros, y marca el límite de la colonia Buenavista y el Tianguis Cultural “El Chopo”.

Santa María la Ribera fue el primer fraccionamiento de la Ciudad de México, una zona de casas modestas que estaba fuera del cuadrante del Centro Histórico (como los lotes residenciales del Pedregal y la Zona Rosa), pero sin alejarse de éste.

Su desarrollo inició en 1861, cuando la Hacienda de la Teja (actual Museo de Cera) formó un conjunto de viviendas en su rancho aledaño, llamado Santa María, que propició que se edificara “una colonia con tintes de jolgorio y tránsito urbano”.

En este territorio se pueden encontrar varios atractivos, entre ellos la Alameda de Santa María, considerada como el primer jardín público erigido a las afueras del centro de la ciudad, aunque el centro de atención es el Kiosco Morisco, instalado en 1910 y llamado de esta forma por sus elementos arquitectónicos de origen musulmán.

El templete, construido por el ingeniero José Ramón Ibarrola y fundido en Pittsburgh, Pensilvania, fue colocado en un principio en la Alameda Central, pero fue reemplazado por el actual Hemiciclo a Juárez, aunque se convirtió en la insignia mexicana de la Exposición Universal de Nueva Orleans (1884-1885).

La estructura de hierro de esta obra hizo posible su desarmado para encajar con la historia de los inquilinos de la colonia que limita con avenida Ribera de San Cosme.

Muy cerca de la Alameda está el Museo de Geología de la UNAM, instaurado en 1906 y que a la fecha resguarda en sus instalaciones de cantera (la misma que se empleó para el Palacio de Minería y el Colegio de San Ildefonso) los fósiles y elementos prehistóricos más importantes de México.

Algunas de las calles de esta colonia llevan el nombre de artistas e intelectuales que establecieron su vivienda allí como Gerardo Murillo “Dr. Atl”, Eligio Ancona o Mariano Azuela, o el compositor y cantante José Alfredo Jiménez, quien visitaba con frecuencia el Salón París, localizado en contra esquina del Kiosco Morisco.

Un punto a visitar es la Casa de los Mascarones, que se encuentra sobre avenida Ribera de San Cosme, una vía histórica que formó parte de la antigua Calzada de Tlacopan.

Este ejemplo de construcción del estilo barroco churrigueresco mexicano del siglo XVIII perteneció al séptimo conde del valle de Orizaba, José Diego Hurtado de Mendoza, y fue la primera casa en México que tuvo sótano habitable.

Actualmente conserva en su fachada las rejas de hierro de sus ventanas, la enorme puerta de madera y en las bases de las columnas estípites rematadas con atlantes, los pequeños mascarones que le dan su nombre.

Otro lugar infaltable es el templo de la Sagrada Familia o de los Josefinos, cuyo frente mezcla los estilos neobizantino y neogótico, con unos hermosos y coloridos vitrales en su interior traídos de Francia y que desde 1906 pueden ser admirados.

Sobre la calle de Sor Juana Inés casi esquina con Sabino se ubica el antiguo templo de Nuestra Señora de la Salud, convertido desde hace tiempo en el Teatro Sergio Magaña, que conserva sus muros con murales que recuerdan las diversas etapas de la historia de México.

Un lugar que de inmediato atrae las miradas de los transeúntes es la casona que perteneció al torero Vicente Segura, en la calle Enrique González Martínez número 131, con un aspecto de fortaleza pero que actualmente es un centro de salud mental.

Sin duda un lugar representativo de este barrio es el Museo Universitario del Chopo, una impresionante estructura de hierro y cristal obra del arquitecto Hugo Dorner, que con sus torres de remates estilo art nouveau de hasta 47 metros de altura resalta a lo lejos.

Inaugurada por el presidente Porfirio Díaz el 2 de septiembre de 1910, este edificio fue sede del Museo Nacional de Historia Natural, pero tras muchos años de abandono, la UNAM decidió restaurarlo y crear lo que hoy es un centro permanente de exposiciones de arte, talleres diversos y ciclos de cine, entre otras actividades.

En Santa María aún hay comercios tradicionales como el Salón París, donde cuenta la gente que José Alfredo Jiménez trabajó de mesero, así como las Quesadillas Gigantes y el Kolobok, especializado en empanadas rusas, localizados en los alrededores de la Alameda principal.

En la calle de Santa María están los antojitos Pachuca, desde 1927, donde también dicen se reunían los grandes actores del cine de oro mexicano, mientras que enfrente es posible disfrutar unas frescas fresas con crema.

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