Sepulta Tultepec a sus 4 primeras  víctimas mortales

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Enrique Hernández y Álvaro Velázquez
El pueblo de Tultepec despide, llora y da sepultura a sus cuatro primeras  víctimas, de las 35, por la potente explosión de los cohetes.
Con música de mariachi y en un paseo fúnebre de tres adultos y un menor de edad por diversas calles de este municipio, la gente a su paso pudo despedirse de quienes laboraban y tenían el sustento en ese tianguis de San Pablito.
Los tres cuerpos fueron conducidos, a paso lento, a las iglesias de Loreto, donde se les ofició una misa de cuerpo presente.
Desideria Solano, una de las víctimas, sus familiares y amigos aseguran que esta Navidad será la más amarga por su pérdida.
En el cortejo fúnebre también fue recordada una menor de edad a la cual despidieron con globos y rezos.
“Era un angelito, no debería de haber muerto de esa manera”, dijo uno de sus familiares.
Una multitud atiborró el templo de Nuestra Señora de Loreto, donde el dolor se palpó por parte de los deudos, quienes reconocieron que fue una pesadilla.
Sin embargo, los pocos que hablaron con los medios señalaron que aunque es peligroso harán lo posible porque perdure la elaboración de la pirotecnia. “Les lloramos a nuestros muertos, pero es la única manera en que los habitantes de Tultepec nos ganamos la vida desde generaciones”, señalaron.
UNA PESADILLA; Lloran a sus muertos
En medio de desgarradoras escenas de dolor, llanto, impotencia y frustración, fueron sepultados los restos mortales de las 3 primeras mujeres, una de ellas una niña de 11 años de edad.
Los féretros que contenían los restos mortales de las 3 mujeres, identificadas como Desideria Socorro Sánchez, Clara Francisca Rodríguez Rangel y la niña Ángeles “N”, de 11 años de edad, fueron llevados acompañados de una gran multitud a lo que sería su última morada, en los panteones de San Martín y Xahuanto, en Tultepec.
Sin embargo, la pesadilla, el dolor y la frustración que se vive en ese municipio no terminó ahí, pues varias de las personas que perdieron la vida y que ya fueron plenamente identificadas llegaron a sus respectivos domicilios, donde ya las esperaban el pueblo para velar sus cuerpos.
En cada uno de estos domicilios, la gente y los mismos familiares de los occisos lloraban inconsolablemente por la muerte trágica del ser querido, del amigo, del vecino y del compañero de trabajo, existe una impresionante desolación.
Por si eso fuera poco, todavía existe gran incertidumbre por lo que puede suceder con varias de las víctimas que aún se encuentran lesionadas y hospitalizadas, el estado de salud de muchas de ellas todavía es grave y sus familiares aún no cantan victoria.
Aunado a ello, la incertidumbre es otra de la problemática que impera en Tultepec, la gente está preocupada, pues la pirotécnica es su principal fuente de ingresos y ahora con este percance no saben qué va a pasar, de qué van vivir, cómo van mantener a sus familias, pues seguramente se van a quedar sin trabajo, Tultepec es un verdadero caos, la tragedia se apoderó de Tultepec.