José Pablo Moncayo García (Guadalajara, Jal. 29 junio, 1912 – Ciudad de México 16 junio, 1958) es uno de los más importantes y trascendentes representantes del nacionalismo musical mexicano del siglo XX,  cuyo eje de inspiración fue la naturaleza, misma que fue plasmada en sus obras.

El compositor, hijo de Francisco Moncayo Casillas y Juana García López, estuvo enamorado de las texturas, los olores de la naturaleza y el campo. Fue un montañista aficionado que frecuentemente escalaba el Popocatépetl, el Iztaccíhuatl, y el Pico de Orizaba, y que en sus obras describía los paisajes mexicanos.

El percusionista y profesor de música estudió piano con Eduardo Hernández Moncada; de parte de los maestros Carlos Chávez y Candelario Huízar, recibió una instrucción muy sólida en el ámbito de la composición.

Para el director de orquesta Enrique Barrios, José Pablo Moncayo dejó un legado musical muy amplio e importante, al contar en su repertorio música sinfónica, música para piano, y ensamble de cámara. “A pesar de haber tenido una vida muy corta (45 años) su legado es muy relevante y hay muchísima de su música que el público debe conocer”.

Reconocido como un gran director que dejó un ejemplo maravilloso de cómo se orquestaba en la estética de la primera mitad del siglo XX, en opinión del pianista Rodrigo Sierra Moncayo, José Pablo Moncayo dejó un legado que si bien está permeada por todas las características de su tiempo, es una música atemporal y  a veces sin país para volverse universal.

Mientras que para el director orquestal Armando Torres Chibrás, la obra de Moncayo refleja otra faceta de nuestra identidad mexicana. “Con Silvestre Revueltas tenemos una música que destaca por su brillantez, genialidad, contrastes, ritmos; con Carlos Chávez  por la inteligencia, la construcción, la objetividad, por el uso de idiomas, técnicas y estilos que estaban utilizando en todo el mundo”.

Agregó que la nueva generación que estudió con Revueltas, Chávez y Huízar, trata de encontrar su propia identidad. “Eso es lo que hizo José Pablo Moncayo quien en obras maestras como Huapango, Tierra de temporal, Sinfonietta, Cumbres, y Bosques nos retrata un panorama mexicano”, dijo el también académico.

El pianista y creador escénico con trayectoria del Fonca, Edison Quintana, expuso en entrevista que el creador de Simiente Pequeño nocturno es uno de los compositores que se dedicaron a buscar el alma mexicana, a bucear dentro del folclor, pero del que no se conoce “para nada” su verdadero legado.

La obra que más brilla: Huapango 

El 15 de agosto de 1941, en el Palacio de Bellas Artes, la Orquesta Sinfónica de México bajo la batuta de Carlos Chávez interpretó por primera vez Huapango, la obra más conocida de José Pablo Moncayo, y desde entonces no ha parado de tocarse por orquestas de México y del mundo.

“Huapango es una brillante obra de juventud realizada por Moncayo a la edad de 29 años, su brillo fue tal que opacó al resto de su producción. Cuando se escuchó por primera vez tuvo un éxito inmediato. Meses después de su primera interpretación Carlos Chávez la llevó de gira por Latinoamérica y lo convirtió a finales de siglo XX en el best seller de la música clásica mexicana”, expuso Armando Torres Chibrás.

Para el director orquestal, el nombrado como segundo Himno Nacional mexicano conecta con algo que mueve a los mexicanos. “Es una obra emblemática del nacionalismo musical en México que seguramente seguirá presente porque conecta con un fenómeno natural que es nuestra raíz, nuestra identificación, una cuestión psicológica respecto a lo que somos nosotros”.

En esta popular pieza sinfónica figuran tres huapangos procedentes del puerto de Alvarado, en Veracruz:Ziqui Ziri, Balaju El Gavilán.

El investigador relató que Carlos Chávez mandó a José Pablo Moncayo a realizar una investigación a Veracruz. Junto con su amigo Blas Galindo, el artista que trabajó como pianista en cafés y estaciones de radio para sostener sus estudios; llegó al puerto de Alvarado para encontrarse con la fiesta del Fandango.

“Hay evidencia documental de que Moncayo hizo dibujos de los instrumentos, describió como un musicólogo  en qué tonalidades estaban afinadas las cuerdas, plasmó de manera académica todo lo que vio, los materiales que oyó, se los llevó y comenzó a trabajarlos. Él no hizo arreglos de sones de Veracruz, sino inspirado en esos ritmos hizo una obra brillante, maestra”.

Enrique Barrios describe al Huapango como una obra de arte y una de las piezas favoritas que el público que no se cansa de escuchar y que las orquestas y directores no se cansan de tocar.

“Su música tiene el toque de lo que hace un genio. Él tomó su lápiz y escribió una pieza musical en unas pocas semanas la cual ha perdurado dentro de los repertorios de las orquestas por décadas, décadas y décadas”.

Más obras maestras

José Pablo Moncayo en alguna entrevista concedida a uno de sus alumnos del Conservatorio Nacional de Música, Humberto Hernández Medrano, -relata su nieto Rodrigo Sierra Moncayo-, confesó que sus obras favoritas eran La mulata de Córdoba  y Cumbres.

“El maestro, pienso, tenía su más alta estima en estas obras porque son las que verdaderamente reflejan la envergadura de lo que fue José Pablo Moncayo”.

El licenciado en piano por la UNAM, señaló que Huapango es una composición maestra pero, en su opinión, consideraría que el tríptico paisajista: Cumbres, Bosques y Tierra de temporal, son sus obras magistrales.

“Con estas piezas el maestro Moncayo alcanzó su madurez estructural y del conocimiento orquestal con el que puede probar otros timbres, otros colores, enlaces que hay entre las partes de las estructuras de las obras verdaderamente increíbles. Son piezas que mezclan un gran manejo de orquestación y un toque expresivo maravilloso”.

En opinión de Enrique Barrios, José Pablo Moncayo tiene muchas obras candidatas a ser clasificadas como obras maestras, por ejemplo la obra para piano Muros verdes, mientras que para Armando Torres Chibrás también son obras magistrales Tierra, Hueyapan, Amatzinac, con las que Moncayo “describió el paisaje mexicano y lo apasionado que estaba por México”.

Cómo interpretar a José Pablo Moncayo

El interpretar las piezas de cualquier compositor siempre es una gran responsabilidad y reto. En el caso de Moncayo, señala su nieto y director de orquesta Rodrigo Sierra Moncayo siempre es difícil de ejecutar. “Aparte de la cuestión técnica, descubrir el discurso o la musicalidad dentro de lo que está escrito no siempre es fácil”.

Para el pianista Edison Quintana, interpretar a Moncayo consiste en realizar un trabajo muy grande pero que le genera grandes satisfacciones. “Una de las cosas importantes para interpretar a Moncayo es la pujanza rítmica que está presente en toda su obra y además una línea melódica muy rica que debemos sacar a flote”.

Moncayo por siempre

Para Enrique Barrios, la vigencia de Moncayo crece, se inspira y es motivada desde la gran fama delHuapango que cada vez se ejecuta más, gracias al más recientemente aniversario celebrado en México (centenario de su natalicio en 2012) lo que ha desbordado un interés de directores y de orquestas por conocer  otras obras del compositor.

Rodrigo Sierra Moncayo señaló que su deseo es que la música de su abuelo siga escuchándose por mucho tiempo. “Moncayo no es un compositor de efemérides, Moncayo es Moncayo siempre, cumpla 101, 102 años de nacimiento o 50 o 55 de fallecido”.

“Definitivamente creo que la música de Moncayo encontró una convergencia maravillosa el año pasado para poder abrirse a un público más amplio y que el repertorio fuera un poco más conocido porque había muchas obras que estaban en la sombra”.

Por su parte Edison Quintana señaló que la vigencia de la música creada por cualquier compositor depende de los intérpretes. “Ellos viven a través nuestro después de que ya no estar presentes, dependen de que las orquestas lo programan, lo que no sucede muy a menudo no sólo con Moncayo sino con las obras de otros compositores mexicanos y latinoamericanos del siglo XX”.

Indicó que José Pablo Moncayo es un compositor nacionalista, quien dijo mucho de México con sus obras. “Él ha ocupado muchos motivos mexicanos musicales y los ha hecho una instrumentación extraordinaria. Me interesa mucho este compositor, quien forma ya parte de mi repertorio y lo seguirá estando por muchos años”.

El violonchelista Carlos Prieto expresó como una lástima que por su muerte prematura, José Pablo Moncayo no haya realizado más composiciones, pues fue un artista de gran talento.

El músico dijo que del compositor mexicano, de quien no se han realizado muchas publicaciones, a pesar de su importancia, tiene pendiente estudiar unas obras que ni siquiera están publicadas, una Sonata para violonchelo y piano de 1933 y Sonata para violín y violonchelo de 1934.

“Me voy a dar a la búsqueda de estas obras, de hecho las he estado buscando infructuosamente pero estoy seguro que las puedo encontrar porque a lo mejor son obras que tienen interés y enriquecen el repertorio de música de cámara de compositores mexicanos de obras de violonchelo”.

A 55 años del fallecimiento de José Pablo Moncayo, Enrique Barrios expresa que México tuvo la gran suerte de tener a este gran artista entre sus compositores, pero, dijo, no es el único, hay muchísimos más compositores mexicanos y mexicanas que hoy en día trabajan en el país.

“A Moncayo lo descubro  cada que estudio su vida y producción, fue un músico de talento extraordinario, lo mostró con grandes resultados a muy corta edad, hizo obras que compositores en su madurez le hubieran gustado hacer. Me enorgullezco de ser su nieto y ser músico, porque entonces puedo platicar con él a través del lenguaje que nos dejó a todos y era el que más amaba que era la música”, puntualizó Rodrigo Sierra Moncayo.

José Pablo Moncayo estuvo al frente de la Orquesta Sinfónica de México y de la Orquesta Sinfónica Nacional. El 16 de junio de 1958 Moncayo murió en su casa de la Ciudad de México, a unos días de cumplir 46 años.

Fuente: Secretaría de Cultura