Fuente invaluable sobre la guerrilla

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Fuente invaluable sobre la guerrilla

La Prensa en Línea

Por: Laura Castellanos

El 20 de junio de 1976 el diario La Prensa publicó a media plana 24 fotografías con los rostros de las mujeres y los hombres militantes de la Liga Comunista 23 de Septiembre más buscados por la temida Dirección Federal de Seguridad (DFS).

Uno de los rostros de los jóvenes estaba tachado, a manera de uno menos, porque había caído en una acción policiaca.

Se trataba de una plana del álbum de la DFS. La publicación del diario evidenciaba la estrategia de exterminio del gobierno. Era el periodo de mayor persecución policiaca contra los movimientos guerrilleros urbanos que habían irrumpido seis años atrás en México, luego del arribo de Luis Echeverría al poder.

Foto: Archivo La Prensa

Cuando la primera guerrilla urbana, el Movimiento Armado Revolucionario (MAR), salió a la escena mexicana, recién estrenado Echeverría como presidente, los diarios nacionales publicaron la noticia a ocho columnas.

Pero conforme fue nutriéndose la oleada de organizaciones armadas, hasta llegar a una veintena en distintos lugares del país, la información periodística sobre su actuación y aplastamiento pasó de las primeras planas a las de interiores. De la fuente nacional a la de la nota roja.

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De esta manera, la nota roja se convirtió en una fuente invaluable para investigadores sociales que hemos hurgado en este capítulo de la historia mexicana. Nos presenta retazos de un periodo convulso, por mucho tiempo en penumbras, que han servido para armar un rompecabezas histórico frente a la apertura parcial o nula de los archivos oficiales.

Esta fuente es invaluable para indagar acontecimientos políticos violentos no sólo de la década de los setenta sino de otros periodos del siglo XX.

Foto: Archivo La Prensa

En la citada sección fueron reporteadas represiones como la ferrocarrilera en la década de los cincuenta, o los asesinatos de luchadores sociales, como fue el caso del líder agrario Rubén Jaramillo.

Pero su valor histórico no únicamente reside en que nos aporta una comprensión de los capítulos políticos sofocados en el pasado, pues también en ésta podemos encontrar las raíces de la violencia que ahora desgarra al país.

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Sin duda, una revisión aleatoria de la nota roja a lo largo de las últimas décadas nos expondría cómo se fue acumulando el horror en el que ahora vivimos: desapariciones, feminicidios, abusos de agentes del Estado, la diversificación del accionar criminal.

En 1960 la nota roja documentó la creciente espiral de violencia institucional vivida en Guerrero que cincuenta años después convirtió a México en una república de fosas: advirtió que el gobierno del general Raúl Caballero Aburto, y sus cercanos, asesinaban o desaparecían a opositores políticos y a campesinos.

Foto: Archivo La Prensa

Las notas hablaban de por lo menos 200 casos de asesinato. Y denunciaban un número indeterminado de personas desaparecidas cuyos cadáveres eran arrojados en pozos, como el llamado Pozo Meléndez, o en cementerios clandestinos como el del Plan de los Amates, colindante al campo aéreo de Acapulco, o en otros de los alrededores de Atoyac.

La nota roja, por supuesto, también ha sido un espacio para noticias con una mirada misógina, homofóbica y sensacionalista. Periodismo “amarillista” se le llamó en los sesenta.

El investigador social avezado, como un gambusino, buscará la piezacodiciada en medio del caudal de las noticias “amarillistas” o de las que consignan un sinfín de accidentes dramáticos o de acciones delincuenciales.

Foto: Archivo La Prensa

El viaje recorrido y los hallazgos generalmente provocan el asombro, el pasmo o el horror.

@lcastellanosmx

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