La Prensa y Sistema Penitenciario; 90 años de transformaciones

La Prensa en Línea

Hazael Ruíz Ortega

Hace un tiempo no la veían, no les importaba, nadie quería saber: la cárcel era ese mundo aislado lleno de maldad donde tenían que estar aquellos exiliados que no cabían más en la sociedad.

La opinión pública sólo volteaba cuando algo grave ocurría. Peleas, motines, fugas, muerte. Eran otros tiempos.

Lo que se sabía y que tenía interés mediático era aquello que para el periodismo resultaba sensacional; ejemplos, la fuga en helicóptero de la Penitenciaría de Santa Martha de Kaplan en 1971; las evasiones del Alfredo Ríos Galeana ex policía asaltabancos, considerado en su momento el “enemigo público Número 1”, también de esa Penitenciaría en 1983 y del área de juzgados del Reclusorio Sur en 1986; la llegada de los grandes capos a los centros preventivos (Oriente, Norte y Sur) o en la misma Peni como Rafael Caro Quintero, Amado Carrillo, Juan José Esparragoza “El Azul” o Arturo Durazo Moreno, eran notas de ocho columnas y era la información que se relacionaba con los reclusorios de la capital.

La impresión entonces era “el caos”, no se vislumbraba un sistema penitenciario como tal y las cárceles se exhibían como un ente de castigo y en un mundo aparte.

Aún cuando hechos históricos como la inauguración de la Penitenciaría de Santa Martha en 1957 y de los Reclusorios Preventivos Oriente y Norte en 1976 que llevaron al cierre de la Penitenciaría de Lecumberri al mismo tiempo, así como la apertura del Sur en 1979, no eran suficiente para que la apreciación de esos hechos fuera una nota relevantemente positiva.

Hechos que seguramente fueron atestiguados en las páginas de La Prensa durante sus 9 décadas de compromiso informativo.

Los tiempos han cambiado, eso era el Siglo XX, ahora en un mundo globalizado, mediatizado, con las redes sociales no volverá a tener la misma percepción.

En una transición de reconocimiento a los derechos humanos de las personas en reclusión, el estatus ha cambiado de presos a internos y actualmente a personas privadas de la libertad; en ese mismo proceso también se ha transformado la imagen que la opinión pública tiene de lo que ocurre y se hace en los Reclusorios de la capital y eso es gracias a la difusión que se hace a través de los medios de comunicación y al interés que estos muestran por el trabajo a favor de la reinserción que realizan más de 8 mil 500 servidores públicos que operan en el Sistema Penitenciario de la CDMX.

En este sentido, la Organización Editorial Mexicana (OEM) y en específico el periódico La Prensa ha sido testigo de toda esta transformación.

Sus páginas y alguna de sus portadas ha destacado el trabajo en Reclusorios como lo fue el pasado el lunes 4 de septiembre de 2017 cuando la nota principal fue encabezada como “Tocho en Prisión” y se refería a la afición de mujeres privadas de la libertad de Santa Martha Acatitla por el deporte denominado Tocho Bandera y que se ha hecho muy popular en ese centro.

Así como esa actividad, el Sistema Penitenciario de la CDMX ha logrado dar a conocer a la sociedad temas positivos que se vienen realizando desde hace muchos años en las prisiones capitalinas.

Podría mencionar la certificación internacional de 5 penales para adultos de un total de 13 y 2 comunidades de tratamiento para adolescentes, de las cocinas de todos los centros de reclusión por parte de las Secretarías de Turismo y Salud federales; el trabajo que de 17 socios industriales que proveen de empleo legal a personas en reclusión;  la actividad de INEA, de Colegio de Bachilleres y de otras instituciones educativas, de la UACM que ha titulado a más de 23 licenciados en prisión y tiene matrícula de más de 300 estudiando.

Resalta la afición deportiva con más de del 50% de la población (más de 26 mil personas en reclusión) en cerca de 25 disciplinas y los torneos interreclusorios; la cultura en el teatro, literatura, canto donde un porcentaje de aproximadamente 10 mil participantes; el tratamiento de adicciones; el trabajo en conjunto con organizaciones y asociaciones civiles para ofrecer una mejor calidad de vida a la población penitenciaria.

Pudiera enumerar una gran cantidad de acciones dadas a conocer por los medios de comunicación, sin dejar de reconocer que nunca faltan los temas negativos, sin embargo la balanza es positiva, mucho, y en ese proceso debo reconocer la gran labor de los medios.

Por todo ello y enhorabuena, felicito a la OEM y a La Prensa por sus 90 años de trabajo destacado y su gran profesionalismo ¡Les deseo lo mejor y muchas felicitaciones!