Trump defiende ayuda federal a Puerto Rico tras huracán, pero críticas continúan

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San JuanPuerto Rico | AFP | El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, defendió vigorosamente este domingo la respuesta federal a los daños provocados por el huracán María en Puerto Rico, pero la alcaldesa de la capital San Juan dijo que el mandatario “está buscando una excusa para cosas que no van bien”.

Un día después de lanzar una serie de ataques por Twitter contra la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz, Trump dijo que su gobierno ha hecho “un gran trabajo con la casi imposible situación en Puerto Rico”.

El mandatario estadounidense atribuyó un “maravilloso trabajo” a la agencia federal de gestión de emergencias FEMA y al ejército -que enviaron una docena de barcos y 10.000 funcionarios-, y elogió al gobernador de la isla, Ricardo Roselló, quien ha sido menos crítico con el gobierno federal, y con quien conversó a última hora del sábado.

Pero casi dos semanas después que el huracán María dejó a casi la totalidad de ese territorio estadounidense sin luz eléctrica, incomunicado y sin agua, algunos puertorriqueños tienen una perspectiva menos optimista.

“Nunca nuestra isla del encanto había estado a oscuras y con tanto sufrimiento”, dijo entre lágrimas Hilda López, una octogenaria, mientras salía de misa en la catedral de San Juan.

“Me apena mucho que el presidente de Estados Unidos se exprese de la forma que se ha expresado en estos días. (…) No sé si es que no ha concientizado el dolor del ser humano”, lamentó.

– Largo camino –

En un tuit el domingo, Trump dijo que los únicos que criticaban los esfuerzos de su gobierno eran “medios falsos e “ingratos motivados políticamente”, en una velada alusión a Cruz.

Luego que Trump sugiriera que sus rivales demócratas habían pedido a Cruz que fuera “desagradable” con él, la alcaldesa aclaró a CNN que no es demócrata -es miembro del centrista partido puertorriqueño Popular Democratic Party- y que, politizando el tema, el presidente “está buscando una excusa para cosas que no van bien”.

“Francamente no tengo tiempo para la pequeña diplomacia”, afirmó.

Aún así, se dijo dispuesta a reunirse con el mandatario, que tiene previsto visitar la isla el martes, “si él lo pide”.

Cruz había hecho una emotiva petición de ayuda, afirmando el viernes que mientras el presidente estadounidense ofrecía una versión optimista de las condiciones en la isla, “se estaban perdiendo vidas”, y mostrando su incredulidad porque “la mayor nación del mundo no pueda proporcionar apoyo logístico a una pequeña isla”.

Pero altos funcionarios del gobierno defendían en televisión la respuesta federal en Puerto Rico, a pesar de las denuncias de que los primeros envíos de ayuda no llegaron tan rápidamente como a Texas y Florida, golpeados por los huracanes Harvey e Irma semanas atrás.

“La administración ha hecho una labor extraordinaria en entregar bienes y servicios a la gente”, dijo el asesor económico de la Casa Blanca, Gary Cohn, a Fox News.

Pero el jefe de FEMA, Brock Long, dio una visión más cauta, afirmando a la cadena ABC que “tenemos un largo camino por delante”.

Dijo que las tormentas Irma y María dañaron o arrasaron completamente con unas 3.200 carreteras y puentes en la isla, magnificando enormemente el desafío para los funcionarios de la agencia, que se ha visto duramente exigida por la serie de huracanes que golpearon la costa sur de Estados Unidos y el Caribe desde hace seis semanas.

Mientras, el Pentágono dijo que continuaba labores de reparación de calles, puertos y la red eléctrica, e informó que 59 de 69 hospitales evaluados están completamente operativos.

– En una cápsula –

En Puerto Rico, los últimos comentarios de Trump -enviados desde su club de golf de Bedminster, en Nueva Jersey (noreste), donde pasa el fin de semana- caían como un insulto adicional a las penurias que enfrentan sus habitantes desde el brutal embate del huracán María.

El mandatario ya había generado escozor al especular sobre los eventuales costos de la reconstrucción de Puerto Rico, un Estado Libre Asociado a Estados Unidos desde 1952 y que en mayo se declaró en bancarrota, en un momento en el que los puertorriqueños se enfrentan a amenazas vitales, y al acusar a algunos en Puerto Rico de no querer ayudar en las labores y de pretender que “esté todo hecho para ellos”.

“Hay muchos incomunicados y hay gente que apenas puede comer, o a lo mejor una vez en el día. No sabemos porque nosotros mismos que estamos en el área metropolitana muchas veces no podemos tener comunicaciones, o sea que estamos en momentos difíciles”, describió Aída Rosario, de 57 años, saliendo de la misa en la catedral San Juan.

Trump “está en una cápsula. Deja que llegue, deja que llegue a ver si se apiada de nuestra isla y de nuestra gente”, añadió.