Organismos condenan “crueldad” de China ante agonía de Liu Xiaobo

Londres, 13 Jul (Notimex).- Amnistía Internacional (AI) y Human Rights Watch (HRW) expresaron hoy su pesar por la muerte del disidente chino y Premio Nobel de la Paz 2010, Liu Xiaobo, y condenaron la “crueldad” y mal trato de China ante su agonía.

“Nos entristece la pérdida de un gigante de los derechos humanos. Liu Xiaobo era un hombre de intelecto feroz, principios, ingenio y sobre todo humanidad”, indicó Salil Shetty, secretario general de AI, luego de enterarse del lamentable fallecimiento del Nobel chino.

El disidente, encarcelado en 2009 por “incitar a la subversión contra poder del Estado chino”, murió este jueves en el Hospital de Medicina China de Shenyang, en la provincia nororiental de Liaoning, donde se encontraba internado desde hace 17 días, en espera de autorización para recibir tratamiento en el extranjero.

El activista de 61 años de edad fue puesto en libertad condicional el 26 de junio pasado por razones médicas y trasladado al Hospital de Shenyang, tras ser diagnosticado con un cáncer terminal de hígado a fines de mayo.

En una declaración, el secretario general de AI elogió la incansable labor que el fallecido catedrático chino hizo para el avance de derechos humanos y las garantías fundamentales en China, que lo llevó a prisión por muchos años.

“Lo hizo frente a la oposición más implacable y a menudo brutal del gobierno chino. Y otra vez trataron de silenciarlo, y una y otra vez fracasaron. A pesar de aguantar años de persecución, represión y encarcelamiento, Liu Xiaobo siguió luchando por sus convicciones”, destacó.

Shetty indicó que todo lo que Liu hizo a lo largo de su vidas perdurará y que el mayor homenaje que se le puede dar será “continuar la lucha por los derechos humanos en China y reconocer el poderoso legado que deja atrás”.

“Gracias a Liu Xiaobo, millones de personas en China y en todo el mundo se han inspirado por la libertad y la justicia frente a la opresión”, destacó el secretario general de organización internacional humanitaria con sede en esta capital.

AI destacó que bajo el liderazgo del presidente Xi Jinping, China ha llevado a cabo una represión contra defensores de los derechos humanos y activistas, incluyendo a abogados, además de que se han establecido nuevas leyes de seguridad nacional, que “amenazan los derechos del pueblo chino, la libertad de expresión, reunión pacífica y asociación”.

“Los Defensores de derechos humanos son sistemáticamente sometidos a vigilancia, hostigamiento, intimidación, arresto y detención, a menudo fuera de centros de detención formal”, destacó la organización no gubernamental (ONG).

“Estamos en solidaridad con su esposa Liu Xia y otros miembros de su familia, que han sufrido una pérdida incalculable. Debemos hacer todo que lo posible para poner fin a arresto domiciliario ilegal y la vigilancia de Liu Xia y asegurarse de que ella ya no sea perseguida por las autoridades”, apunto.

La organización Human Rights Watch (HRW), por su parte, criticó la “crueldad” demostrada por el gobierno chino a raíz de la muerte del Nobel de la Paz, fallecido bajo custodia policial en un hospital, donde ingresó recientemente después de pasar casi nueve años en prisión.

“La última vez que un Nobel de la Paz falleció bajo custodia estatal fue en 1938, cuando el pacifista Carl von Ossietzky murió de tuberculosis mientras estaba a disposición de las autoridades en un hospital de la Alemania nazi”, afirmó HRW en un comunicado.

La organización defensora de los derechos humano, son sede en Nueva York, afirmó que la muerte de Liu Xiaobo “pone al descubierto la crueldad del gobierno de China con los defensores pacíficos de los derechos humanos y la democracia”.

“La arrogancia, la crueldad y la insensibilidad del gobierno chino son inconcebibles, pero su lucha por el respeto de los derechos de Liu en una China democrática vivirá”, destacó Sophie Richardson, director de la oficina de HRW China.

Liu Xiaobo fue encarcelado y condenado a 11 años de prisión en 2009 por “incitar a la subversión del poder del Estado” después de difundir su manifiesto “Carta 08”, en el que pidió amplias reformas políticas en China y el respeto de los derechos humanos.

Un año más tarde, el activista chino recibió el Premio Nobel de la Paz y se convirtió en la tercera persona del mundo en que es galardonado con la presea mientras que está encarcelado por su propio gobierno.