/ miércoles 22 de septiembre de 2021

Presentan una sátira del mundo empresarial en el Festival de San Sebastián

El director español Fernando León de Aranoa regresa a San Sebastián con el filme El buen patrón

SAN SEBASTIÁN. Con una sátira del mundo empresarial y a 20 años de la premiada Los lunes al sol, el cineasta español Fernando León de Aranoa volvió al Festival de San Sebastián con El buen patrón, protagonizada por Javier Bardem, película que compite por la Concha de Oro del certamen.

Es la tercera película en la que coinciden director y actor, tras Los lunes al sol y Loving Pablo. En el filme, la empresa Básculas Blanco fabrica desde hace décadas balanzas industriales para grandes superficies. Blanco, su propietario, está contento, su negocio atraviesa un buen momento y están a punto de recibir un premio del gobierno a la Excelencia Empresarial.

Se espera la visita inminente de una comisión, y todo tiene que estar a punto para ese momento. Sin embargo, los problemas con sus trabajadores comprometen el buen rumbo de las cosas. El patrón trata de resolverlos a cualquier precio: para restaurar el equilibrio perdido, cruzará todas las líneas imaginables.

El director del filme señaló que el humor es la mejor forma de acercarse casi a cualquier cosa, “es una manera de entender las cosas y además de explicarlas, es parte de la vida y siempre he intentado que esté en mis películas”.

Sobre El buen patrón, sostuvo que, “en esta historia, yo sentía la necesidad de que el humor estuviera más afuera, porque lo que me pasa en algunas historias es que tengo que frenarlo, no se daba aquí, decidí no hacerlo, creo que era la mejor manera de contar esta historia”.

Refirió que había que describir un escenario del empleo, “tan jodido”, además de cómo las relaciones del empleo se vinculan con las personales.

“No es un tratado sobre el empleo, al final lo que manda es la ficción, mandan los personajes, lo que intentas es que haya emoción, no tanto que haya un tratado sociológico en el mundo del empleo”.

Además, dejó claro que le interesaba contar, “no sólo las relaciones verticales, sino también que lo que pasa entre ellos, las relaciones horizontales, aunque en la película hay mucho individualismo, ninguno es químicamente puro, ninguno es del todo bueno”.

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Para Bardem, en el guion de esta película, “ya había una escritura tan fina, un regalo para el actor, tener el ojo abierto, el oído abierto, reconocer los comportamientos de algunos tipos, que todo fue muy fácil”.

Además, sostuvo que el abuso de poder, atropellar los derechos fundamentales, incluso lo ético y moral de los trabajadores para ser reconocido por un premio, algo que se revela en la película, es deplorable.

SAN SEBASTIÁN. Con una sátira del mundo empresarial y a 20 años de la premiada Los lunes al sol, el cineasta español Fernando León de Aranoa volvió al Festival de San Sebastián con El buen patrón, protagonizada por Javier Bardem, película que compite por la Concha de Oro del certamen.

Es la tercera película en la que coinciden director y actor, tras Los lunes al sol y Loving Pablo. En el filme, la empresa Básculas Blanco fabrica desde hace décadas balanzas industriales para grandes superficies. Blanco, su propietario, está contento, su negocio atraviesa un buen momento y están a punto de recibir un premio del gobierno a la Excelencia Empresarial.

Se espera la visita inminente de una comisión, y todo tiene que estar a punto para ese momento. Sin embargo, los problemas con sus trabajadores comprometen el buen rumbo de las cosas. El patrón trata de resolverlos a cualquier precio: para restaurar el equilibrio perdido, cruzará todas las líneas imaginables.

El director del filme señaló que el humor es la mejor forma de acercarse casi a cualquier cosa, “es una manera de entender las cosas y además de explicarlas, es parte de la vida y siempre he intentado que esté en mis películas”.

Sobre El buen patrón, sostuvo que, “en esta historia, yo sentía la necesidad de que el humor estuviera más afuera, porque lo que me pasa en algunas historias es que tengo que frenarlo, no se daba aquí, decidí no hacerlo, creo que era la mejor manera de contar esta historia”.

Refirió que había que describir un escenario del empleo, “tan jodido”, además de cómo las relaciones del empleo se vinculan con las personales.

“No es un tratado sobre el empleo, al final lo que manda es la ficción, mandan los personajes, lo que intentas es que haya emoción, no tanto que haya un tratado sociológico en el mundo del empleo”.

Además, dejó claro que le interesaba contar, “no sólo las relaciones verticales, sino también que lo que pasa entre ellos, las relaciones horizontales, aunque en la película hay mucho individualismo, ninguno es químicamente puro, ninguno es del todo bueno”.

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Para Bardem, en el guion de esta película, “ya había una escritura tan fina, un regalo para el actor, tener el ojo abierto, el oído abierto, reconocer los comportamientos de algunos tipos, que todo fue muy fácil”.

Además, sostuvo que el abuso de poder, atropellar los derechos fundamentales, incluso lo ético y moral de los trabajadores para ser reconocido por un premio, algo que se revela en la película, es deplorable.

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