/ viernes 10 de abril de 2020

Recuperación económica dolorosa : Especialistas UNAM Y Fitch Ratings International

Faltó en el programa emergente una apertura clara a la inversión  privada, cancelación de los megaproyectos improductivos, estímulos para la inversión de las empresas, deducibilidad de colegiaturas como apoyo a la educación privada



La riqueza que crearía la sociedad mexicana en 2020 caerá un 253%; la contratación de mayor deuda fiscal casi obligada, aminorar la incertidumbre, y una recuperación económica muy dolorosa, fueron algunas de las conclusiones de los especialistas Ignacio Martínez Cortés, José Tito Baeza Huesca y Alonso Cortés Jiménez, durante el panel “Análisis del Paquete Económico de Emergencia por Covid-19”.

El doctor Ignacio Martínez Cortés, coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios de la UNAM, dijo durante el webinar organizado por la Udlap Jenkins Graduate School que lo “que presentó el gobierno federal el domingo no es un plan. El 8 de marzo presentamos por parte del Laboratorio al equipo presidencial un Plan Nacional de Contingencia Económica. El cual contiene diez puntos muy precisos. Lo que se presentó como Programa Emergente para el Bienestar y el Empleo fue un discurso que quiso ser alentador y optimista con programas sociales, un ajuste al gasto público y la creación de los dos millones de empleos. Esto último causa escozor, porque si tomamos en consideración los programas que el gobierno está manejando en torno a creación de empleo, dos millones no serán tal”.

Martínez Cortés afirmó que “2019 fue un año de nulo crecimiento, con la caída total de la inversión de la industria. El índice de confianza en el gobierno de 63 puntos bajó a 43 puntos, y más con lo que se mostró como plan de política económica para este año. El PIB en 2018 fue de 2.5, ahora se reduce a (-)3.9, entonces habrá un retroceso real en dos años de 6.4 puntos en el Producto Interno Bruto. La riqueza que estaría creando la sociedad mexicana para 2020, caerá un 253 por ciento. Ante el patógeno se perderán miles de millones de pesos en recaudación fiscal, más la baja el precio del petróleo, 6 millones de establecimientos están en riesgo y debemos considerar que 37 millones de mexicanos trabajan por su cuenta. El distanciamiento social hará que se pierdan millones de empleos”.

Por su parte, el maestro José Tito Baeza Huesca, dijo que en el contexto del Coronavirus, “en términos médicos, en mi calidad de analista en riesgos de crédito para países, veo que los síntomas prexistentes a la pandemia que teníamos en el país ya eran graves, y del plan presidencia, que no es un paquete financiero tal cual, pienso que no es algo sólido, concreto, explícito. No logro atacar la incertidumbre que existe desde el inicio del gobierno, sobre todo en el sector empresarial o en el sector inversionista nacional y extranjero.

“Estamos en condiciones pre-existentes clínicas con un decrecimiento del PIB en 2019 históricamente bajo, una infraestructura económica con muy indicadores pobres, lo que no permite una flexibilidad para la política fiscal, y esto indica que probablemente se tenga que contratar mayor deuda, porque el tamaño de la economía mexicana es alta, por tanto se deben implementarse mecanismos lo suficientemente fuertes para por lo menos minimizar la incertidumbre, agregó el Director Asociado para Finanzas Públicas de Fitch Ratings International Public Finance Ratings México”.

Baeza Huesca -ante los numerosos participantes en el webinar coordinado por la doctora Emilia E. Trejo Hernández y moderado por el maestro Gerardo Rodríguez Sánchez Lara-, recordó que se ha afirmado “que la recuperación económica se dará en el tercer trimestre, pero si no se cumple en este periodo tendremos una recuperación muy dolorosa, obligando al gobierno mexicano a mostrar más los colmillos en sus políticas de reactivación. Después de todo hubo prácticas y políticas neoliberales que permitieron dejarle a esta administración una especie de colchón económico con un marco fiscal y macroeconómico bastante estable. Quisiera esperar que el Banco de México y la Secretaría de Hacienda tengan en el radar un créditos fiscales, mayor comunicación con la banca privada para contener el desempleo e incentivar el crédito, pero dependemos del sector externo y mientras más rápido se reactive la economía será mejor”, concluyó.

Alonso Cortés Jiménez, Maestro en Políticas Públicas y asesor de Finanzas en Gobiernos locales, dijo en su participación que en medio de esta crisis de salud, “hay un gran problema y ni siquiera vemos el inicio de la gravedad de lo que está a punto de acontecer. Lo que presentó el ejecutivo realmente no era un programa, no se escuchó hablar de activar la economía para amortiguar la crisis, con todas estas problemáticas se rompen las cadenas productivas, los pedidos, el consumo, la generación de inversiones y proyectos. Faltó un baja de impuestos tanto a personas como empresas, posponer obligaciones como el IMSS o el INFONAVIT.

Lo que están haciendo en el gobierno es una base política para la 4T, pero mil pesos no alcanzan para mantener una familia, o dos mil pesos para un adulto mayor que necesita medicinas o cuidados; eso no va a activar la economía. Falto en el programa emergente una apertura clara a la inversión privada, cancelación de los megaproyectos improductivos, estímulos para la inversión de las empresas, deducibilidad de colegiaturas como apoyo a la educación privada. Llega el coronavirus y empeora todo. Veo con preocupación el impacto que puede haber contra todo el sector que se dedica al entretenimiento, los restaurantes, el transporte, el comercio, la educación privada, el arrendamiento. Un poco menos de impacto tendrán otros servicios como los de salud, constructoras ligadas al ejército, o empresas que proveen al extranjero, especialmente a Estados Unidos”.



La riqueza que crearía la sociedad mexicana en 2020 caerá un 253%; la contratación de mayor deuda fiscal casi obligada, aminorar la incertidumbre, y una recuperación económica muy dolorosa, fueron algunas de las conclusiones de los especialistas Ignacio Martínez Cortés, José Tito Baeza Huesca y Alonso Cortés Jiménez, durante el panel “Análisis del Paquete Económico de Emergencia por Covid-19”.

El doctor Ignacio Martínez Cortés, coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios de la UNAM, dijo durante el webinar organizado por la Udlap Jenkins Graduate School que lo “que presentó el gobierno federal el domingo no es un plan. El 8 de marzo presentamos por parte del Laboratorio al equipo presidencial un Plan Nacional de Contingencia Económica. El cual contiene diez puntos muy precisos. Lo que se presentó como Programa Emergente para el Bienestar y el Empleo fue un discurso que quiso ser alentador y optimista con programas sociales, un ajuste al gasto público y la creación de los dos millones de empleos. Esto último causa escozor, porque si tomamos en consideración los programas que el gobierno está manejando en torno a creación de empleo, dos millones no serán tal”.

Martínez Cortés afirmó que “2019 fue un año de nulo crecimiento, con la caída total de la inversión de la industria. El índice de confianza en el gobierno de 63 puntos bajó a 43 puntos, y más con lo que se mostró como plan de política económica para este año. El PIB en 2018 fue de 2.5, ahora se reduce a (-)3.9, entonces habrá un retroceso real en dos años de 6.4 puntos en el Producto Interno Bruto. La riqueza que estaría creando la sociedad mexicana para 2020, caerá un 253 por ciento. Ante el patógeno se perderán miles de millones de pesos en recaudación fiscal, más la baja el precio del petróleo, 6 millones de establecimientos están en riesgo y debemos considerar que 37 millones de mexicanos trabajan por su cuenta. El distanciamiento social hará que se pierdan millones de empleos”.

Por su parte, el maestro José Tito Baeza Huesca, dijo que en el contexto del Coronavirus, “en términos médicos, en mi calidad de analista en riesgos de crédito para países, veo que los síntomas prexistentes a la pandemia que teníamos en el país ya eran graves, y del plan presidencia, que no es un paquete financiero tal cual, pienso que no es algo sólido, concreto, explícito. No logro atacar la incertidumbre que existe desde el inicio del gobierno, sobre todo en el sector empresarial o en el sector inversionista nacional y extranjero.

“Estamos en condiciones pre-existentes clínicas con un decrecimiento del PIB en 2019 históricamente bajo, una infraestructura económica con muy indicadores pobres, lo que no permite una flexibilidad para la política fiscal, y esto indica que probablemente se tenga que contratar mayor deuda, porque el tamaño de la economía mexicana es alta, por tanto se deben implementarse mecanismos lo suficientemente fuertes para por lo menos minimizar la incertidumbre, agregó el Director Asociado para Finanzas Públicas de Fitch Ratings International Public Finance Ratings México”.

Baeza Huesca -ante los numerosos participantes en el webinar coordinado por la doctora Emilia E. Trejo Hernández y moderado por el maestro Gerardo Rodríguez Sánchez Lara-, recordó que se ha afirmado “que la recuperación económica se dará en el tercer trimestre, pero si no se cumple en este periodo tendremos una recuperación muy dolorosa, obligando al gobierno mexicano a mostrar más los colmillos en sus políticas de reactivación. Después de todo hubo prácticas y políticas neoliberales que permitieron dejarle a esta administración una especie de colchón económico con un marco fiscal y macroeconómico bastante estable. Quisiera esperar que el Banco de México y la Secretaría de Hacienda tengan en el radar un créditos fiscales, mayor comunicación con la banca privada para contener el desempleo e incentivar el crédito, pero dependemos del sector externo y mientras más rápido se reactive la economía será mejor”, concluyó.

Alonso Cortés Jiménez, Maestro en Políticas Públicas y asesor de Finanzas en Gobiernos locales, dijo en su participación que en medio de esta crisis de salud, “hay un gran problema y ni siquiera vemos el inicio de la gravedad de lo que está a punto de acontecer. Lo que presentó el ejecutivo realmente no era un programa, no se escuchó hablar de activar la economía para amortiguar la crisis, con todas estas problemáticas se rompen las cadenas productivas, los pedidos, el consumo, la generación de inversiones y proyectos. Faltó un baja de impuestos tanto a personas como empresas, posponer obligaciones como el IMSS o el INFONAVIT.

Lo que están haciendo en el gobierno es una base política para la 4T, pero mil pesos no alcanzan para mantener una familia, o dos mil pesos para un adulto mayor que necesita medicinas o cuidados; eso no va a activar la economía. Falto en el programa emergente una apertura clara a la inversión privada, cancelación de los megaproyectos improductivos, estímulos para la inversión de las empresas, deducibilidad de colegiaturas como apoyo a la educación privada. Llega el coronavirus y empeora todo. Veo con preocupación el impacto que puede haber contra todo el sector que se dedica al entretenimiento, los restaurantes, el transporte, el comercio, la educación privada, el arrendamiento. Un poco menos de impacto tendrán otros servicios como los de salud, constructoras ligadas al ejército, o empresas que proveen al extranjero, especialmente a Estados Unidos”.