Ellas también…sudan

Foto: Rogelio Tinoco

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La Prensa en Línea

Elías Moreno

 

Ya se había dado por vencida. Julieta Padilla Pensaba que su sueño no se cumpliría y estaba en camino de buscar nuevas oportunidades en su vida.

Pero la Federación Mexicana de Futbol cumpliría el sueño no sólo de ella, sino de muchas chicas al crear la Liga de Futbol Femenil MX.

Su rosto cambió por completo pero no le importó sufrir, frío, calor, lluvia, y largas horas sin comer para estar ahí y ser una histórica de la Liga Rosa. Fueron cinco largos meses de picar piedra como dice ella, hasta que por fin, el Club Pumas de la Universidad Autónoma de México le abría las puertas de par en par para ser una de las 26 afortunadas que defenderían la playera auriazul.

La defensa universitaria cuenta con una licenciatura de Entrenamiento Deportivo que cursó en la Escuela Nacional de Entrenadores.

SIEMPRE CON HOMBRES

Julieta desde muy pequeña estuvo interesada en el deporte. Gimnasia, Ballet, natación y atletismo fueron los deportes que ha practicado, pero fue hasta los 8 años de edad, cuando encontró a lo que quería dedicarse: al futbol.

“Me inicié desde muy niña. Era algo que yo soñaba. Recuerdo que fue mi tío quien formó un equipo de futbol rápido, incluso tuvo que aprender a cambiarse con la ropa en cima, ya que no había vestidores para mujeres”, dijo la defensa de los Pumas.

Hasta los 12 años de edad fue cuando encontró un equipo femenil y fue precisamente el Sistema de Transporte Colectivo Metro, que le formaba un equipo, y las dejaba jugar en sus mismas instalaciones que son una verdadera joya.

“A los 17 años de edad, tuve un vestidor. Realmente siempre ha sido difícil derribar barreras. Como defensa tengo que ser fuerte, una defensa de hierro”, dijo la jugadora.

Agregó que nunca ha renunciado a un sueño y menos al futbol. “Creo que para esto nací. Yo me había retirado como dos años, pero hasta que tuvo la oportunidad de eliminarme para poder cumplir mi máximo sueño, que es el futbol y jugar profesionalmente”,

Julieta señaló que se ha levantado para derribar esos obstáculos que siempre encuentra, como es de que la llamen “machorra”, o bien que los mismos niños la manden a su casa a jugar con las muñecas o bien, que o le “presten” el balón.

MÁS DE MIL CHICAS

Julieta señaló que los obstáculos siempre han estado ahí. Cuando Pumas de la UNAM abrió la convocatoria y se encontró que más de mil niñas que perseguían el mismo sueño que ella.

“Fue algo muy extraño. Día a día de las visorias eran ciento y ciento de niñas que querían pertenecer a las filas de la UNAM y sólo 26 de ellas, tendrían ese privilegio”,

Subrayó que dejó dos años el futbol por no tener las oportunidades para mostrar sus cualidades, incluso estaba a punto de entrar a trabajar con una filial de Pumas como entrenadora, pero la Liga MX le vino a cambiar la historia.

PHELPS, BOLD, RONALDINHO Y PAOLA ESPINOSA

Como deportista una siempre tiene ídolos, y ellos han basado su inspiración: un Ronaldinho, Michael Phelps, Usain Bold, y Paola Espinosa entre, otros, han sido sus “musas” para poder triunfar en la vida. Agregó que otro de los sueños que tiene que cumplir es casarse y formar una familia.

SU FAMILIA, GRAN APOYO

Julieta antes de despedirse no quiso desaprovechar para agradecer el apoyo incondicional de su familia, su papá Jesús Aaron Padilla, Alejandra Almaráz Moreno, su hermano Aron, tíos, primos, así como a los propios directivos de la Liga MX, quienes cumplieron los sueños de muchas de ellas.

Julieta señala que los sueldos no son los mismos que los de los hombres, pero está contenta de los beneficios que le ha dado la UNAM, desde permitirle estar en la Cantera, darle una ayuda económica y tener los uniformes.

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