¡adiós campeón!

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Juan Manuel Márquez anunció su retiro del cuadrilátero ayer, una noticia que no sorprendió a muchos conocedores de este deporte; y parece justa e inteligente su decisión, pues 20 años de golpes nadie los aguanta sin obtener a cambio una lesión de por vida y, claro, la factura del “Dinamita” no es nada barata, pues incluye lesiones cerebrales, fracturas en puños, nariz y órganos como hígado e intestinos lastimados, mallugados; además de las más evidentes, las cicatrices en el rostro, que son la evidencia de una carrera que dejó huella en los libros del deporte. Nadie olvidará ese 8 de diciembre de 2012 cuando dejó inconsciente por unos minutos al “Pacman”, Manny Pacquiao, en Las Vegas, Nevada.
La proeza de este boxeador, que es y será por muchos años la envidia de decenas de pugilistas de todo el orbe, no fue un golpe de suerte, fue producto de un trabajo intenso, disciplina y una decisión que muchos calificarían de obsesiva por enfrentarse con el filipino. Fueron cuatro encuentros en los que se midieron, se golpearon, se quebraron y se rompieron, pero nunca, en ninguno de los rounds, Márquez dijo “suficiente”, al contrario, regresaba más bravo, más preparado, más inteligente, más veloz y fuerte, esa última arma fue la que siempre lo definió como “Dinamita”.
Aplausos de pie para un hombre que nos hizo sentir orgullosos cuando ondeaba la bandera de México en otros países, cuando triunfaba y se colocaba el cinturón ganado, pero más aplausos para el boxeador que dice adiós de pie y entero, lejos de cualquier escándalo y con una salud envidiable, que lo hace un ejemplo, dejando atrás a otras glorias del boxeo, quienes se iban al baúl de los recuerdos sin dinero, enfermos, sin nada más que dolencias y deudas por culpa de los vicios y los conflictos.
Hoy, Márquez traza otro camino y les enseña a los nuevos valores la otra puerta, por donde se sale en todo lo alto, en hombros, con el cinturón de campeón puesto en cuatro categorías distintas y una marca de 56 victorias, siete derrotas y un empate, en su prodigiosa carrera; además del recuerdo de una última pelea épica, batalla digna para Hollywood que nadie olvidará…, en especial Manny Pacquiao.

El mejor contragolpeador
del pugilismo mexicano
No habrá más “Dinamita” en el cuadrilátero. Juan Manuel Márquez, que no en pocas ocasiones paralizó México por sus actuaciones, fue un técnico excelso y para muchos el mejor contragolpeador del pugilismo azteca, aunque también fue lo suficientemente inteligente y valiente como para cambiar su estilo al del guerrero, para escalar en el gusto del público hasta meterse entre uno de los favoritos, tras haber pasado unos años a la sombra de Érik Morales y Marco Barrera.
Otrora integrante del ranking de los 10 mejores del mundo, libra por libra, Márquez quiso volver al boxeo después de subir al ring por última ocasión en mayo de 2014. En 2016, desempolvó los guantes pensando en dos proyectos, el primero era una asignatura pendiente de conquistar el anhelado pentacampeonato que le habían negado los jueces en su tercer pleito contra Pacquiao, y el segundo era alistar el terreno para el retiro.
Pero agobiado por las lesiones, supo entender los mensajes de la naturaleza y optó, muy a su pesar, por pensar en el retiro como su primera opción, algo que se hizo oficial ayer.
De la mano del entrenador Ignacio Beristáin y la asistencia de Raúl de Anda, Márquez alcanzó alturas insospechadas. Combatió sólo 10 veces en suelo azteca, 53 en Estados Unidos y una más en Indonesia. Fue campeón mundial de peso pluma, superpluma, ligero y superligero.
Su primer campeonato mundial lo consiguió casi a los 30 años y sostuvo, en total, 18 peleas de título. Fue protagonista dos veces de la mejor pelea del año. Acumuló casi cinco millones de casas vendidas en ocho combates de pago por evento, y es apenas el segundo mexicano con títulos de los cuatro organismos más importantes del pugilismo.
Entre sus rivales destacaron Manny Pacquiao, Manuel Medina, Orlando Salido, Chris John, Marco Antonio Barrera, Joel Casamayor, Juan Díaz, Floyd Mayweather y Timothy Bradley. Con el filipino Pacquiao protagonizó una serie de cuatro peleas memorables, comenzando con un empate espectacular, seguido de dos victorias para el tagalo y cerrando con un nocaut a favor del mexicano.
Juan Manuel, quien formó parte, al lado de su hermano Rafael, de una de las pocas duplas de hermanos mexicanos campeones del mundo, se irá entonces del boxeo con una carrera magnífica y una marca profesional de 56 victorias, 40 de ellas por la vía del cloroformo, además de siete derrotas y un empate.