¡JUSTICIA!

  • La Prensa
  • en Deportes

FacebookTwitterGoogle+WhatsApp
SAN NICOLÁS DE LAS GARZAS, N.L., 25 de diciembre.- Jesús Dueñas en el último aliento del segundo tiempo, cuando América se sentía con el título en el bolsillo, el defensa de Tigres remató con la testa y empató 1-1 para alargar a la serie de los penales, donde el arquero argentino Nahuel Guzmán se alzó como el héroe para entregarle su quinto campeonato a su equipo y de paso arruinarle su Centenario a las Águilas al quedar con las manos vacía.
La gran incógnita sobre la presencia de Gignac, por el esguince de cervicales que sufrió en el partido de ida se despejó unas cuatro horas antes del juego decisivo, cuando trascendió la alineación titular de Tigres.
El éxtasis se desató en las gradas del Universitario cuando los Tigres salieron a calentar con el astro francés incluido. Con la tonada de “Hey, Jude”, la memorable canción de los Beatles, los aficionados felinos corearon “na na na na na na na na na, Gignac”.
Fue un canto estremecedor. Pero el delantero europeo no fue el único jugador ovacionado. El arquero “Patón” Guzmán también fue ovacionado con el acostumbrado “oe oe oe oe, Nahuel, Nahuel”.
A pesar de su alentadora presencia, Gignac poco pudo hacer en la primera mitad en la ofensiva de los Tigres. Un fallido remate de cabeza al minuto 26 fue la mejor intervención del francés, a quien se le veía incómodo jugando de espalda al marco y con el acoso de los defensas americanistas.
En un primer tiempo de mucha tensión y de escasa brillantez, lo mejor ocurrió al minuto 31, cuando Moisés Muñoz, portero del América, voló de forma espectacular para desviar un disparo que Javier Aquino conectó desde fuera del área.
El América, de su lado, intentó tejer algunas jugadas. El argentino Rubens Sambueza buscó destrabar el juego abriendo la pelota a los costados para los ecuatorianos Renato Ibarra y Michael Arroyo, pero a las Águilas les faltó claridad en el último cuarto de la cancha.
EXPULSIONES
En la segunda mitad, América se insinuó más a la ofensiva y causó temor en el área chica de los Tigres al 55, pero a Oribe Peralta le falló la puntería y mandó la pelota a un lado del poste.
La afición enardecida echaba para adelante a sus Tigres, que casi lograron el gol al 66, de no ser por un remate de cabeza que Dueñas estrelló en el poste.
Las Águilas volvieron a salvarse al 82 cuando Gignac ensayó el disparo de media distancia y cimbró el larguero. La gente se encendió aún más en la tribuna con el cañonazo del francés.
Aun así, el América no se dejó intimidar ante los fogonazos, ni ante el vigoroso apoyo de los aficionados locales.
El gol no llegó en los 90 minutos y los Tigres sufrieron en la compensación la expulsión del lateral izquierdo. Así, diezmados, tuvieron que jugar la prórroga.
Arrancó el tiempo extra y el América consiguió el gol en una pelota parada. Fue un tiro de esquina por izquierda, la pelota llegó a la colocación de Álvarez y este muchacho de apenas 19 años marcó con la cabeza el 1-0.
El gol no tuvo un gran festejo, apenas lo celebraron los 300 americanistas que lograron entrar al estadio y que se pasaron todo el tiempo silenciados por el barullo de los locales.
Los Tigres recuperaron la esperanza al minuto 102 cuando Sambueza fue expulsado y dejó al América con 10 hombres.
Al 105 se desató una bronca en la zona de bancas que derivó en las expulsiones de un jugador por bando: el argentino Paolo Goltz por América y José Rivas por Tigres.
En un cierre angustioso, los Tigres encajonaron a las Águilas y empataron el marcador con fulminante cabezazo de Dueñas al 119.
En los penales, Guzmán fue alentado por los 40,000 aficionados que llenaron el estadio y que le volvieron a corear “oe oe oe, Nahuel, Nahuel”. Con ese apoyo, el “Patón” detuvo los tres penaltis a un América que buscaba poner la guinda en el año de su Centenario.
De esta manera, los Tigres obtuvieron su quinto título de liga de la historia. Antes se coronaron en los torneos 1977-78, 1981-82, Apertura-2011 y Apertura-2015.

.