/ viernes 30 de octubre de 2020

Kult | El Templo de Satán, el conocimiento por encima de todo

En este espacio no se sacrifican animales ni humanos, ni se hacen pactos con el diablo. Aquí, la ley es adorar al individuo

Ni sacrificios humanos y animales, ni altares, y tampoco pactos con un ser infrahumano son parte del satanismo; contrario a lo que se piensa, se trata, según sus portavoces, de una filosofía que retoma la representación del mal, establecida por las distintas religiones, para hacer justo una crítica en contra de ellas.

“Se entiende como una no religión porque no tenemos una deidad a la cual adoramos. Satanás, Lucifer, o cualquier otro nombre de seres mitológicos, son más bien vistos de manera simbólica, arquetípica, alegórica y representan aspectos que nosotros consideramos importantes, como la rebeldía hacia un orden establecido y represor, el conocimiento y, principalmente, la autodeterminación”, explica a El Sol de México, Marco Muñoz, fundador del Templo de Satán Capítulo México, una de las organizaciones satanistas en el país.

La autodeterminación, dice, es parte fundamental de la propuesta del satanismo, pues a diferencia de muchas religiones, el objeto de culto en esta filosofía es el individuo mismo.

En las religiones espirituales, sus reglas van contra natura. Censuran comportamientos naturales del ser humano y los vuelven pecados

“En el satanismo exhorta a que el individuo se cultive, se procure, se engrandezca, se prepare, sea indulgente consigo mismo y eso sería la parte medular”, continuó.

La crítica que se le hace a las religiones, según Muñoz, es que se tratan de dogmas rígidos. En el satanismo, por el contrario, pese a que también se cuentan con libros que dictan los principios, se tratan más bien de “reglas abiertas que tratan de ir en conjunto con el comportamiento del ser humano”.

“Normalmente, en las religiones espirituales, sus reglas van contra natura. Censuran muchos comportamientos naturales en el ser humano y los vuelve pecados. Crean culpa e impiden el desarrollo”, afirma el miembro del Templo.

El lema del Templo de Satán es “Empatía. Razón. Defensa”.

“Satanás es un símbolo del Eterno Rebelde en oposición a la autoridad arbitraria, siempre defendiendo la soberanía personal incluso frente a dificultades insuperables. Satanás es un icono de la voluntad inquebrantable del investigador no silenciado: el hereje que cuestiona las leyes sagradas y rechaza todas las imposiciones tiránicas. Nuestra representación metafórica es el Satanás literario mejor ejemplificado por Milton y los satanistas románticos desde Blake hasta Shelley y Anatole France”, dice el sitio oficial del Templo Satánico en Estados Unidos.

CORRIENTES

Dentro del satanismo existen tres principales corrientes. La primera de ellas, explica Marco, son las agrupaciones teístas, por lo que, efectivamente, creen en Satán como una deidad. No obstante, asegura que eso no significa que practican sacrificios o promuevan la violencia, aunque, precisa, sí existen algunos grupos con tales características.

Del otro lado se encuentran los grupos satanistas ateos, que se apegan a una corriente dictada por Anton Szandor LaVey, un ocultista que, se cree, fundó el satanismo moderno y la Church of Satan o la Iglesia de Satán.

“Anton LaVey retoma diferentes cuestiones filosóficas de gente como Nietzsche, el Marqués de Sade, entre otros, y acepta el título de ‘satánico’ tomándolo no de manera peyorativa, sino que busca una oportunidad de hacer una definición propia. Para él, Satanás no es una entidad real, sino que es un arquetipo, un símbolo y no sólo eso, además, crea una institución que es pública y que en Estados Unidos es reconocida como una religión. De ahí que en los últimos años han devenido otros grupos que crean posturas similares pero han refrescado la filosofía, como lo es The Satanic Temple, quienes apelan al activismo social y político”, detalla Marco.

Existen también los grupos gnósticos, quienes se definen como luciferinos o luciferianos y son flexibles en cuanto que sus integrantes tomen sus principios desde una perspectiva filosófica o bien, que puedan creer en una energía llamada Lucifer.

Pese a las grandes diferencias descritas anteriormente, Muñoz explica que, en realidad, el lazo que une a las tres corrientes es la crítica a las religiones y la falta de sustento sobre sus creencias mismas.

“Es importante el conocimiento basado en evidencia. Nosotros podemos decir que hay cosas que son inexplicables. Sabemos que la ciencia tiene límites y siempre los ha tenido, pero eso no significa que haya cosas ‘sobrenaturales o paranormales’, simplemente significa que por ahora no hay respuesta”, añade.

EL ACTIVISMO DE SATÁN

El fundador del Templo de Satán en México señala que dicha organización se apega a los principios del satanismo ateo y que, por tanto, existe en su filosofía un gran respaldo por la ciencia.

“El satanismo es la única ideología de tinte religioso que tiene como premisa el gusto y amor por el conocimiento”, reitera. Pese a que la no religión, fundada en la década de 1970 con la Iglesia de Satán, en un principio fue hermética y se enfoca en el individualismo.

Años después, cuando surgió El Templo de Satán, fueron renovados los principios de la ideología satanista, apelando a que el ser humano evoluciona a través de la sociedad y ello implica que pierda la individualidad.

Justo en este momento es cuando da comienzo un enérgico activismo satánico en el mundo, que habla del Estado laico, el aborto, la diversidad sexual, entre otros derechos humanos.

“El satanismo dice que tu cuerpo está sujeto a tu propia voluntad, por ejemplo. El satanismo se apega a todas las ideas que buscan la libertad, que busca el desarrollo de las personas. Donde esta filosofía vea a una institución política que impide la libertad del individuo, entonces ahí hará contrapeso”, asegura Marco.

SUS PRINCIPIOS

Aunque en el satanismo cabe la apertura, sí existen algunas bases de la filosofía, por ejemplo, las declaraciones satánicas, con las que se asegura que Satán representa a la indulgencia, la existencia vital, la sabiduría completa, la amabilidad a quienes se lo merecen, la responsabilidad y el derecho a la venganza, entre otras más.

Marco retoma el último punto y señala que la venganza es algo por lo que apela el satanismo. “Si alguien se metió a tu casa, tienes todo el derecho de vengarte”, menciona. No obstante, relaciona el anterior término con la responsabilidad pues precisa que a toda acción le corresponde una reacción.

“Lla máxima del satanismo es la responsabilidad al responsable, por ejemplo, nosotros apelamos por un trato digno para niños y animales. Cuando alguien se afilia con nosotros pedimos datos personales. Si una persona del Templo comete un delito o daña a algún animal o algún niño, nosotros no lo vamos a proteger, incluso lo denunciaremos”, indica.

Además de las bases, también existen los llamados “pecados satánicos”, entre los que se encuentran la estupidez, la pretensión, el autoengaño, el conformismo, la falta de perspectiva, el olvido de las ortodoxias, el orgullo contraproducente y la falta de sentido de estética.

MITOS Y REALIDADES

Lo único certero de lo que la gente piensa del satanismo, mencionó Marco, es el carácter anticristiano y todos los dogmas o ideologías políticas limitantes.

“Fuera de ahí no matamos niños, no secuestremos vírgenes, no hacemos sacrificios con sangre, no somos personas violentas. La mayoría de los estereotipos vienen de una producción de Hollywood, son mitos”, coments el fundador del Capítulo México del Templo de Satán.

Por todo lo anterior, Marco Muñoz pide a la personas abrir su mente frente al satanismo y que superen los prejuicios que se han construido por las religiones durante muchos años.

Asimismo, exhorta a quienes se quieran acercar a la filosofía del satanismo a que lean sobre ella, se informen y se acerquen a los espacios, como el Templo de Satán, en los que los pueden orientar.

Asegura que hoy más que nunca es necesario quitar del satanismo todos los mitos que lo rodean y sembrar esa idea de que dicha filosofía es una alternancia y un contrapeso ante diversas religiones o instituciones que quieren afectar a los derechos y libertades humanas.


El satanismo es la única ideología de tinte religioso que tiene como premisa el gusto y amor por el conocimiento

OTRAS CORRIENTES

Además del Templo de Satán, en México está la Orden Satanista, que persigue principios similares, aunque añade toques de ocultismo en sus creencias.

El lema de esta orden es “la verdad por encima de todo” y cuenta con espacios específicos para discutir los principios que permitan actuar para el bien de la sociedad y promueven espacios culturales como las exposiciones de arte Artelarre, que realizaron en 2017 y 2018.

Otra de las características de esta orden es que además de tener un nombre “humano”, quienes se unen eligen su nombre “demoníaco”.

SECTAS, EL LADO OSCURO

Lejos de la filosofía del Templo de Satán y de la Orden Satanista están las sectas. Las diferencias fundamentales es que en este tipo de organizaciones sí se sigue la adoración a una deidad. A diferencia de los grupos filosóficos, estas organizaciones sí tienen fines dogmáticos, es decir, de imposición de ideas, y liturgias o misas dedicadas a los personajes mitológicos relacionados con el infierno católico.

El estudio La clasificación de satanismo en México, elaborado por el Instituto Cristiano de México (ICM), detalla que en el país existen cuatro tipos de sectas. El de “iniciación informal”, que es cuando una persona se adentra en los ritos y la adoración por cuenta propia; el “comercial-religioso”, que invita a asistir a iglesias con estas creencias; el “no tradicional”, que se relaciona con la creación de células criminales; y el “tradicional”, que funciona como una religión familiar.





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“Se entiende como una no religión porque no tenemos una deidad a la cual adoramos. Satanás, Lucifer, o cualquier otro nombre de seres mitológicos, son más bien vistos de manera simbólica, arquetípica, alegórica y representan aspectos que nosotros consideramos importantes, como la rebeldía hacia un orden establecido y represor, el conocimiento y, principalmente, la autodeterminación”, explica a El Sol de México, Marco Muñoz, fundador del Templo de Satán Capítulo México, una de las organizaciones satanistas en el país.

La autodeterminación, dice, es parte fundamental de la propuesta del satanismo, pues a diferencia de muchas religiones, el objeto de culto en esta filosofía es el individuo mismo.

En las religiones espirituales, sus reglas van contra natura. Censuran comportamientos naturales del ser humano y los vuelven pecados

“En el satanismo exhorta a que el individuo se cultive, se procure, se engrandezca, se prepare, sea indulgente consigo mismo y eso sería la parte medular”, continuó.

La crítica que se le hace a las religiones, según Muñoz, es que se tratan de dogmas rígidos. En el satanismo, por el contrario, pese a que también se cuentan con libros que dictan los principios, se tratan más bien de “reglas abiertas que tratan de ir en conjunto con el comportamiento del ser humano”.

“Normalmente, en las religiones espirituales, sus reglas van contra natura. Censuran muchos comportamientos naturales en el ser humano y los vuelve pecados. Crean culpa e impiden el desarrollo”, afirma el miembro del Templo.

El lema del Templo de Satán es “Empatía. Razón. Defensa”.

“Satanás es un símbolo del Eterno Rebelde en oposición a la autoridad arbitraria, siempre defendiendo la soberanía personal incluso frente a dificultades insuperables. Satanás es un icono de la voluntad inquebrantable del investigador no silenciado: el hereje que cuestiona las leyes sagradas y rechaza todas las imposiciones tiránicas. Nuestra representación metafórica es el Satanás literario mejor ejemplificado por Milton y los satanistas románticos desde Blake hasta Shelley y Anatole France”, dice el sitio oficial del Templo Satánico en Estados Unidos.

CORRIENTES

Dentro del satanismo existen tres principales corrientes. La primera de ellas, explica Marco, son las agrupaciones teístas, por lo que, efectivamente, creen en Satán como una deidad. No obstante, asegura que eso no significa que practican sacrificios o promuevan la violencia, aunque, precisa, sí existen algunos grupos con tales características.

Del otro lado se encuentran los grupos satanistas ateos, que se apegan a una corriente dictada por Anton Szandor LaVey, un ocultista que, se cree, fundó el satanismo moderno y la Church of Satan o la Iglesia de Satán.

“Anton LaVey retoma diferentes cuestiones filosóficas de gente como Nietzsche, el Marqués de Sade, entre otros, y acepta el título de ‘satánico’ tomándolo no de manera peyorativa, sino que busca una oportunidad de hacer una definición propia. Para él, Satanás no es una entidad real, sino que es un arquetipo, un símbolo y no sólo eso, además, crea una institución que es pública y que en Estados Unidos es reconocida como una religión. De ahí que en los últimos años han devenido otros grupos que crean posturas similares pero han refrescado la filosofía, como lo es The Satanic Temple, quienes apelan al activismo social y político”, detalla Marco.

Existen también los grupos gnósticos, quienes se definen como luciferinos o luciferianos y son flexibles en cuanto que sus integrantes tomen sus principios desde una perspectiva filosófica o bien, que puedan creer en una energía llamada Lucifer.

Pese a las grandes diferencias descritas anteriormente, Muñoz explica que, en realidad, el lazo que une a las tres corrientes es la crítica a las religiones y la falta de sustento sobre sus creencias mismas.

“Es importante el conocimiento basado en evidencia. Nosotros podemos decir que hay cosas que son inexplicables. Sabemos que la ciencia tiene límites y siempre los ha tenido, pero eso no significa que haya cosas ‘sobrenaturales o paranormales’, simplemente significa que por ahora no hay respuesta”, añade.

EL ACTIVISMO DE SATÁN

El fundador del Templo de Satán en México señala que dicha organización se apega a los principios del satanismo ateo y que, por tanto, existe en su filosofía un gran respaldo por la ciencia.

“El satanismo es la única ideología de tinte religioso que tiene como premisa el gusto y amor por el conocimiento”, reitera. Pese a que la no religión, fundada en la década de 1970 con la Iglesia de Satán, en un principio fue hermética y se enfoca en el individualismo.

Años después, cuando surgió El Templo de Satán, fueron renovados los principios de la ideología satanista, apelando a que el ser humano evoluciona a través de la sociedad y ello implica que pierda la individualidad.

Justo en este momento es cuando da comienzo un enérgico activismo satánico en el mundo, que habla del Estado laico, el aborto, la diversidad sexual, entre otros derechos humanos.

“El satanismo dice que tu cuerpo está sujeto a tu propia voluntad, por ejemplo. El satanismo se apega a todas las ideas que buscan la libertad, que busca el desarrollo de las personas. Donde esta filosofía vea a una institución política que impide la libertad del individuo, entonces ahí hará contrapeso”, asegura Marco.

SUS PRINCIPIOS

Aunque en el satanismo cabe la apertura, sí existen algunas bases de la filosofía, por ejemplo, las declaraciones satánicas, con las que se asegura que Satán representa a la indulgencia, la existencia vital, la sabiduría completa, la amabilidad a quienes se lo merecen, la responsabilidad y el derecho a la venganza, entre otras más.

Marco retoma el último punto y señala que la venganza es algo por lo que apela el satanismo. “Si alguien se metió a tu casa, tienes todo el derecho de vengarte”, menciona. No obstante, relaciona el anterior término con la responsabilidad pues precisa que a toda acción le corresponde una reacción.

“Lla máxima del satanismo es la responsabilidad al responsable, por ejemplo, nosotros apelamos por un trato digno para niños y animales. Cuando alguien se afilia con nosotros pedimos datos personales. Si una persona del Templo comete un delito o daña a algún animal o algún niño, nosotros no lo vamos a proteger, incluso lo denunciaremos”, indica.

Además de las bases, también existen los llamados “pecados satánicos”, entre los que se encuentran la estupidez, la pretensión, el autoengaño, el conformismo, la falta de perspectiva, el olvido de las ortodoxias, el orgullo contraproducente y la falta de sentido de estética.

MITOS Y REALIDADES

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“Fuera de ahí no matamos niños, no secuestremos vírgenes, no hacemos sacrificios con sangre, no somos personas violentas. La mayoría de los estereotipos vienen de una producción de Hollywood, son mitos”, coments el fundador del Capítulo México del Templo de Satán.

Por todo lo anterior, Marco Muñoz pide a la personas abrir su mente frente al satanismo y que superen los prejuicios que se han construido por las religiones durante muchos años.

Asimismo, exhorta a quienes se quieran acercar a la filosofía del satanismo a que lean sobre ella, se informen y se acerquen a los espacios, como el Templo de Satán, en los que los pueden orientar.

Asegura que hoy más que nunca es necesario quitar del satanismo todos los mitos que lo rodean y sembrar esa idea de que dicha filosofía es una alternancia y un contrapeso ante diversas religiones o instituciones que quieren afectar a los derechos y libertades humanas.


El satanismo es la única ideología de tinte religioso que tiene como premisa el gusto y amor por el conocimiento

OTRAS CORRIENTES

Además del Templo de Satán, en México está la Orden Satanista, que persigue principios similares, aunque añade toques de ocultismo en sus creencias.

El lema de esta orden es “la verdad por encima de todo” y cuenta con espacios específicos para discutir los principios que permitan actuar para el bien de la sociedad y promueven espacios culturales como las exposiciones de arte Artelarre, que realizaron en 2017 y 2018.

Otra de las características de esta orden es que además de tener un nombre “humano”, quienes se unen eligen su nombre “demoníaco”.

SECTAS, EL LADO OSCURO

Lejos de la filosofía del Templo de Satán y de la Orden Satanista están las sectas. Las diferencias fundamentales es que en este tipo de organizaciones sí se sigue la adoración a una deidad. A diferencia de los grupos filosóficos, estas organizaciones sí tienen fines dogmáticos, es decir, de imposición de ideas, y liturgias o misas dedicadas a los personajes mitológicos relacionados con el infierno católico.

El estudio La clasificación de satanismo en México, elaborado por el Instituto Cristiano de México (ICM), detalla que en el país existen cuatro tipos de sectas. El de “iniciación informal”, que es cuando una persona se adentra en los ritos y la adoración por cuenta propia; el “comercial-religioso”, que invita a asistir a iglesias con estas creencias; el “no tradicional”, que se relaciona con la creación de células criminales; y el “tradicional”, que funciona como una religión familiar.





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