/ viernes 3 de diciembre de 2021

Desgaste del neoliberalismo traerá turbulencias sociales: ex vicepresidente de Bolivia

Álvaro García Linera, ex vicepresidente de Bolivia, aseguró que los gobiernos del mundo deben atender los temas prioritarios para evitar una situación crítica

“La característica del tiempo mundial es del desquiciamiento”, dijo el ex vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, al participar en la Feria Internacional del Libro con la presentación del libro Pos-Covid/Pos-Neoliberalismo, y advirtió que si las naciones no atienden los temas prioritarios y la sociedad no se activa, nos podremos acercar peligrosamente a escenarios no estables, con turbulencias sociales.

Justo el ejemplar donde participan 30 voces forjadas en el pensamiento crítico y que fueron coordinados por John M. Akherman, René Ramíez Gallegos y Miguel Ángel Ramíez Gallegos.

Álvaro García Linera, que fue capturado en 1992, sometido a torturas y duró cinco años sin sentencia, compartió luego 14 años en la vicepresidencia con Evo Morales, hasta el golpe de estado de 2019.

Estudió sociología en prisión y hoy fue invitado a presentar este ejemplar. Sintetizó la descripción del momento que estamos viviendo: “Estamos viviendo un tiempo desquiciado”.

Luego explicó: “la característica del tiempo mundial son de desquiciamiento, es decir, la pérdida del horizonte unificado del destino imaginado de las personas. Es como si no hubiera rumbo, es como si las múltiples narrativas están presentes en el debate público, académico y político se confrontaran y ninguna coincidiera para alumbrar un destino más o menos compartido”.

Dijo que “esto viene a la luz del viejo relato neoliberal que predominó en el mundo por 40 años tanto en clases altas, como en clases medias y en clases populares, se ha resquebrajado, no es que haya desaparecido, se siente cansado; hemos entrado al tiempo del crepúsculo del relato neoliberal”.

Aseguró que ya había una tendencia antes de la pandemia, que luego se acentuó y la globalización, acompañada de fronteras abiertas y libre comercio, poco a poco fue cediendo, empezó el cierre de fronteras para potenciar el mercado interno y países como la Gran Bretaña recurrieron al Brexit.

Dijo que hoy los países imprimen billetes en forma descontrolada para palear la crisis que enfrenta todo el mundo después de la pandemia y el mercado, que se suponía todo, no funcionó en la pandemia, bajo su lógica habrían muerto los pobres y sólo habrían sobrevivido quienes tenían dinero para pagar la clínica privada. El Estado, en cambio, retoma el control y es el que maneja las vacunas, la protección y el semáforo para las actividades.

“Todo lo que nos dijeron hace 20 años que no se debería hacer se está haciendo hoy y todo lo que nos dijeron hace 20 años que se hiciera, no se está haciendo hoy”, dijo, para luego insistir en que eso nos deja en un desquiciamiento donde nadie puede planear los siguientes 20 años con cierta certeza.

¿Habrá una nueva ola?, ¿nos volveremos a encerrar?, ¿la vacuna servirá o no?, ¿me moriré o no me moriré?, son preguntas que lanzó el ex vicepresidente boliviano, quien asegura que la incertidumbre es social y hemos entrado en “un tiempo suspendido” que afecta a todos, no solo a la élite política.

Advierte entonces sobre la aparición de las nuevas derechas autoritarias con un neoliberalismo envilecido que plantea castigar a los revoltosos, a las mujeres insumisas, a los populistas, a los trabajadores, a los indios y a los migrantes. “Ya no seduce, impone; ya no conquista, sino que intenta castigar”, agregó.

Destacó que los ciudadanos comenzarán a buscar sus horizontes, “la gente no puede vivir en incertidumbre, a algo tenemos que aferrarnos, somos seres de creencias” y aunque no se sabe a qué nos aferraremos, sí adelanta que tendremos un escenario no estable, con una siguiente década caracterizada por posibles turbulencias sociales y sobre la clase política adelantó habrá un elevado protagonismo del Estado, pero donde a la vez “vamos a vivir tiempos muy inciertos, con victorias populares temporales y derrotas populares temporales, habrá microciclos”.

La acción colectiva, mencionó, es la que podría ayudar a los grupos que más la necesitan como el trabajador, el ama de casa, el estudiante y el transportista, entre otros.

Pero sí hizo un llamado a los políticos y mandatarios a activarse, puesto que depende de lo que hagamos (por ejemplo hacer llegar los apoyos a los ciudadanos y que no se concentren en las empresas) para que esto no nos aplaste y al contrario nos permita mejorar las condiciones de vida.

En la presentación del libro también estuvieron presentes el académico John Akerman y el político británico Jeremy Bernard Cobyn, ex líder del Partido Laborista británico.

“La característica del tiempo mundial es del desquiciamiento”, dijo el ex vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, al participar en la Feria Internacional del Libro con la presentación del libro Pos-Covid/Pos-Neoliberalismo, y advirtió que si las naciones no atienden los temas prioritarios y la sociedad no se activa, nos podremos acercar peligrosamente a escenarios no estables, con turbulencias sociales.

Justo el ejemplar donde participan 30 voces forjadas en el pensamiento crítico y que fueron coordinados por John M. Akherman, René Ramíez Gallegos y Miguel Ángel Ramíez Gallegos.

Álvaro García Linera, que fue capturado en 1992, sometido a torturas y duró cinco años sin sentencia, compartió luego 14 años en la vicepresidencia con Evo Morales, hasta el golpe de estado de 2019.

Estudió sociología en prisión y hoy fue invitado a presentar este ejemplar. Sintetizó la descripción del momento que estamos viviendo: “Estamos viviendo un tiempo desquiciado”.

Luego explicó: “la característica del tiempo mundial son de desquiciamiento, es decir, la pérdida del horizonte unificado del destino imaginado de las personas. Es como si no hubiera rumbo, es como si las múltiples narrativas están presentes en el debate público, académico y político se confrontaran y ninguna coincidiera para alumbrar un destino más o menos compartido”.

Dijo que “esto viene a la luz del viejo relato neoliberal que predominó en el mundo por 40 años tanto en clases altas, como en clases medias y en clases populares, se ha resquebrajado, no es que haya desaparecido, se siente cansado; hemos entrado al tiempo del crepúsculo del relato neoliberal”.

Aseguró que ya había una tendencia antes de la pandemia, que luego se acentuó y la globalización, acompañada de fronteras abiertas y libre comercio, poco a poco fue cediendo, empezó el cierre de fronteras para potenciar el mercado interno y países como la Gran Bretaña recurrieron al Brexit.

Dijo que hoy los países imprimen billetes en forma descontrolada para palear la crisis que enfrenta todo el mundo después de la pandemia y el mercado, que se suponía todo, no funcionó en la pandemia, bajo su lógica habrían muerto los pobres y sólo habrían sobrevivido quienes tenían dinero para pagar la clínica privada. El Estado, en cambio, retoma el control y es el que maneja las vacunas, la protección y el semáforo para las actividades.

“Todo lo que nos dijeron hace 20 años que no se debería hacer se está haciendo hoy y todo lo que nos dijeron hace 20 años que se hiciera, no se está haciendo hoy”, dijo, para luego insistir en que eso nos deja en un desquiciamiento donde nadie puede planear los siguientes 20 años con cierta certeza.

¿Habrá una nueva ola?, ¿nos volveremos a encerrar?, ¿la vacuna servirá o no?, ¿me moriré o no me moriré?, son preguntas que lanzó el ex vicepresidente boliviano, quien asegura que la incertidumbre es social y hemos entrado en “un tiempo suspendido” que afecta a todos, no solo a la élite política.

Advierte entonces sobre la aparición de las nuevas derechas autoritarias con un neoliberalismo envilecido que plantea castigar a los revoltosos, a las mujeres insumisas, a los populistas, a los trabajadores, a los indios y a los migrantes. “Ya no seduce, impone; ya no conquista, sino que intenta castigar”, agregó.

Destacó que los ciudadanos comenzarán a buscar sus horizontes, “la gente no puede vivir en incertidumbre, a algo tenemos que aferrarnos, somos seres de creencias” y aunque no se sabe a qué nos aferraremos, sí adelanta que tendremos un escenario no estable, con una siguiente década caracterizada por posibles turbulencias sociales y sobre la clase política adelantó habrá un elevado protagonismo del Estado, pero donde a la vez “vamos a vivir tiempos muy inciertos, con victorias populares temporales y derrotas populares temporales, habrá microciclos”.

La acción colectiva, mencionó, es la que podría ayudar a los grupos que más la necesitan como el trabajador, el ama de casa, el estudiante y el transportista, entre otros.

Pero sí hizo un llamado a los políticos y mandatarios a activarse, puesto que depende de lo que hagamos (por ejemplo hacer llegar los apoyos a los ciudadanos y que no se concentren en las empresas) para que esto no nos aplaste y al contrario nos permita mejorar las condiciones de vida.

En la presentación del libro también estuvieron presentes el académico John Akerman y el político británico Jeremy Bernard Cobyn, ex líder del Partido Laborista británico.

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