/ domingo 13 de septiembre de 2020

Carmen Boullosa reescribe el mito de Eva

En su nueva novela plantea a Eva no como la pecadora, sino como la representante del placer de la vida

Carmen Boullosa (Ciudad de México, 1954) da un giro de tuerca a la historia de la humanidad. Un ajuste de perspectiva al mito del origen del hombre. Lo hace de la mano de Eva, en específico de la voz de la primera mujer del mundo, y desde la mirada de quien mordió la manzana de Adán se reescribe el relato de la génesis donde Eva no representa el pecado, sino el placer de la vida.

La Eva de Boullosa es sexy, disfruta de la cocina, de la comida, de ser madre, de su libertad, de su clítoris. Adán, en este utópico mito, queda relegado al hombre que observa el empoderamiento de la mujer al punto de envidiar el goce de esa vida femenina.

Se trata de la más reciente novela de la escritora mexicana titulada El libro de Eva (Alfaguara) donde literalmente la voz narrativa es de la mujer, y claro que muerde la manzana prohibida pero no como un pecado sino en el descubrimiento del placer en gestos mínimos. Entonces Eva descubre un mundo del que pronto se apodera con voz fuerte.

Sin ser la intención, la novela llega en el momento más álgido de una de las oleadas feministas más fuertes del presente a nivel mundial y responde a la urgencia de dar voz, en el sentido literal, a las mujeres que, afirma la autora en entrevista, reclaman justicia por la violación de sus derechos y una igualdad tangible entre géneros en todas las áreas sociales.

“Yo creo que mi novela captura una atmósfera de afuera donde en realidad quienes tienen la voz de la novela son las jóvenes que ahora están luchando y están exigiendo un mundo libre de violencia de género. En la novela está también el primer caso de violencia familiar, el primer caso de abuso sexual, porque Eva siendo la primera mujer nos va a contar los primeros casos de todo lo que ve. Nos vuelve a contar su historia”, advierte la autora de 19 novelas.

Eva empieza su vida descubriendo el mundo: qué comer, cómo cocinar, encuentra el placer de la manzana, de las palabras, la cerámica, la mesa, la taza, incluso del núcleo familiar. Así sigue la nueva versión de la fábula de manera que se muestra un mundo totalmente diferente al actual; un origen ajeno a la culpabilidad y sumisión de la mujer.

El propósito no es alimentar la guerra de géneros sin argumento, dice Boullosa; sino establecer panoramas distintos, ajenos a la tradición machista, que haga al lector repensar su entorno social más cercano. Imaginar cómo sería el mundo si Eva no fuera señalada como pecadora, si Eva en la Biblia no naciera de la costilla de un hombre, sino creada por las propias manos de Dios y con más objetivos que sólo para cuidar de los hijos y el esposo. Eva nacida para ser libre.

La también dramaturga, ganadora del Premio Xavier Villaurrutia 1989, confiesa que jamás imaginó escribir sobre Eva como personaje central, pero a la vez ésta siempre ha estado presente en su propia formación como persona.

Recuerda cómo la Biblia y la historia de la primera mujer fue recurrente en las narraciones de su familia “mocha”, y cómo era común escuchar sobre el rol femenino en una sociedad machista y las tantas luchas desde las artes para romper esa falsa idea.

“Siempre estuvo conmigo esa historia, no solo por el texto mismo sino porque está lleno de referencias visuales, alusiones verbales, no hay la menor duda de que Eva está presente en todos sitios. Solo tenía la curiosidad de saber cómo era la Eva anterior, la de la antigüedad, y poco a poco jalando los hilos se fue dando la novela. He tenido la suerte de que 19 novelas se publican así y ésta me enseña que en realidad la voz de un novelista es el capricho y decisión del interior del mismo, pero también pertenece a la voz colectiva”.

Boullosa no busca resolver el enigma del origen de la violencia de la mujer ni mucho menos dar recetas para resolver la desigualdad de género, pero está convencida de que la literatura lleva al lector por viajes de reflexión en un intento por comprender que el mundo puede ser diferente. Su búsqueda es dar un giro a la Historia y contar el relato no contado, el mito no dicho.

“En el presente es muy necesario, a mí me importa reinterpretar el mito que le da validez sentimental, validez narrativa, validez operativa y creo que lo que hay en mi Eva es la comprobación de que esa validez es invalida; que hemos estado utilizando un pegamento equivocado para pegar las estructuras sociales. Y este pegamento nos ha generado violencia desde el ámbito del hogar, violencia contra los niños, las mujeres, violencia social. Es imprescindible que cambiemos las estructuras de la sociedad porque estamos en una situación grave”, reiteró.

De manera paralela, la novela aborda también el tema ecológico y una suerte de violencia de las personas hacia el cuidado del planeta. Lo mismo queda sobre la mesa de reflexión la labor de las artes en general para comprender un mundo distinto.


Carmen Boullosa (Ciudad de México, 1954) da un giro de tuerca a la historia de la humanidad. Un ajuste de perspectiva al mito del origen del hombre. Lo hace de la mano de Eva, en específico de la voz de la primera mujer del mundo, y desde la mirada de quien mordió la manzana de Adán se reescribe el relato de la génesis donde Eva no representa el pecado, sino el placer de la vida.

La Eva de Boullosa es sexy, disfruta de la cocina, de la comida, de ser madre, de su libertad, de su clítoris. Adán, en este utópico mito, queda relegado al hombre que observa el empoderamiento de la mujer al punto de envidiar el goce de esa vida femenina.

Se trata de la más reciente novela de la escritora mexicana titulada El libro de Eva (Alfaguara) donde literalmente la voz narrativa es de la mujer, y claro que muerde la manzana prohibida pero no como un pecado sino en el descubrimiento del placer en gestos mínimos. Entonces Eva descubre un mundo del que pronto se apodera con voz fuerte.

Sin ser la intención, la novela llega en el momento más álgido de una de las oleadas feministas más fuertes del presente a nivel mundial y responde a la urgencia de dar voz, en el sentido literal, a las mujeres que, afirma la autora en entrevista, reclaman justicia por la violación de sus derechos y una igualdad tangible entre géneros en todas las áreas sociales.

“Yo creo que mi novela captura una atmósfera de afuera donde en realidad quienes tienen la voz de la novela son las jóvenes que ahora están luchando y están exigiendo un mundo libre de violencia de género. En la novela está también el primer caso de violencia familiar, el primer caso de abuso sexual, porque Eva siendo la primera mujer nos va a contar los primeros casos de todo lo que ve. Nos vuelve a contar su historia”, advierte la autora de 19 novelas.

Eva empieza su vida descubriendo el mundo: qué comer, cómo cocinar, encuentra el placer de la manzana, de las palabras, la cerámica, la mesa, la taza, incluso del núcleo familiar. Así sigue la nueva versión de la fábula de manera que se muestra un mundo totalmente diferente al actual; un origen ajeno a la culpabilidad y sumisión de la mujer.

El propósito no es alimentar la guerra de géneros sin argumento, dice Boullosa; sino establecer panoramas distintos, ajenos a la tradición machista, que haga al lector repensar su entorno social más cercano. Imaginar cómo sería el mundo si Eva no fuera señalada como pecadora, si Eva en la Biblia no naciera de la costilla de un hombre, sino creada por las propias manos de Dios y con más objetivos que sólo para cuidar de los hijos y el esposo. Eva nacida para ser libre.

La también dramaturga, ganadora del Premio Xavier Villaurrutia 1989, confiesa que jamás imaginó escribir sobre Eva como personaje central, pero a la vez ésta siempre ha estado presente en su propia formación como persona.

Recuerda cómo la Biblia y la historia de la primera mujer fue recurrente en las narraciones de su familia “mocha”, y cómo era común escuchar sobre el rol femenino en una sociedad machista y las tantas luchas desde las artes para romper esa falsa idea.

“Siempre estuvo conmigo esa historia, no solo por el texto mismo sino porque está lleno de referencias visuales, alusiones verbales, no hay la menor duda de que Eva está presente en todos sitios. Solo tenía la curiosidad de saber cómo era la Eva anterior, la de la antigüedad, y poco a poco jalando los hilos se fue dando la novela. He tenido la suerte de que 19 novelas se publican así y ésta me enseña que en realidad la voz de un novelista es el capricho y decisión del interior del mismo, pero también pertenece a la voz colectiva”.

Boullosa no busca resolver el enigma del origen de la violencia de la mujer ni mucho menos dar recetas para resolver la desigualdad de género, pero está convencida de que la literatura lleva al lector por viajes de reflexión en un intento por comprender que el mundo puede ser diferente. Su búsqueda es dar un giro a la Historia y contar el relato no contado, el mito no dicho.

“En el presente es muy necesario, a mí me importa reinterpretar el mito que le da validez sentimental, validez narrativa, validez operativa y creo que lo que hay en mi Eva es la comprobación de que esa validez es invalida; que hemos estado utilizando un pegamento equivocado para pegar las estructuras sociales. Y este pegamento nos ha generado violencia desde el ámbito del hogar, violencia contra los niños, las mujeres, violencia social. Es imprescindible que cambiemos las estructuras de la sociedad porque estamos en una situación grave”, reiteró.

De manera paralela, la novela aborda también el tema ecológico y una suerte de violencia de las personas hacia el cuidado del planeta. Lo mismo queda sobre la mesa de reflexión la labor de las artes en general para comprender un mundo distinto.


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