Marihuana

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Un largo camino

En la calle, el refrán, lleno de sarcasmo, reza así: “Si quiere ver a su hijo fuerte y sano,

hágalo mariguano”. La realidad es otra, si el alcohol ya es un problema de salud pública y a

eso se suma el tabaco, el azúcar y los carbohidratos la dimensión cambio y no mejora en

lo absoluto las condiciones que se tienen en el país, específicamente en la Ciudad de

México donde las adicciones, en general, son un boquete financiero para las familias y el

gobierno local.

La relación crimen organizado, inseguridad público y mariguanos es parte de la

cotidianeidad de las familias capitalinas. A pesar de que habrá un esquema de lenta

legalización para el consumo por gusto, el daño a la salud es claro. Su liberación implicará,

en el largo plazo, tratamientos como los que hoy se usan para los fumadores y, de coeto

plazo, una política de información que hoy no existe.

Los fumadores de mariguana no son bien vistos en la Ciudad de México y quieren

reinstalar la mesa de diálogo que tenían y que además el presidente electo les haga caso

para diseñar una política conjunta.

La verdad es que eso no va a ocurrir, al menos no en el corto plazo.