La gran farsa intercampaña

PODER CIUDADANO

Juan Carlos Aquino

¿Y usted qué pensaba, que durante este periodo llamado “intercampañas” íbamos a descansar del nananana y demás basura político-comercial que empezamos a escuchar desde diciembre del año pasado? Pues no, al contrario, parece que este periodo es precisamente donde mayor propaganda, principalmente guerra sucia, es la que vamos a sufrir. Si de algo estamos hartos los ciudadanos es de escuchar y escuchar esos anuncios que son para uso exclusivo y destinados únicamente al ejercicio “supuestamente democrático” de los militantes de un partido político; la realidad es que ni es para los militantes del partido ni hay democracia en ello.

Y resulta contraproducente, porque si el objetivo de este periodo intercampañas era descansar de estas campañas que según estaban dirigidas a “militantes de institutos políticos” y tener un momento de reflexión, pues no. Con eso de que los candidatos, aspirantes -o como les quiera llamar la ley electoral el día de hoy-, durante este periodo lo único que tienen prohibido es llamar al voto y presentar sus propuestas, lo que aprovechan muy bien es lo que NO les prohíben: aventarse lodo unos a otros.

Y agréguele, los millones de comerciales en televisión y radio que vemos y escuchamos de todos los partidos políticos diariamente. Esta fallida ley electoral, donde se hace caravana con sombrero ajeno, porque resulta que toda esa cantidad de spots no son pagados ni por el Instituto Nacional Electoral, ni por políticos ni mucho menos por los partidos. Todo es con cargo a las empresas de medios de comunicación, que ceden su tiempo aire (con un alto, muy alto valor económico) a estos tiempos obligados, mandatados por el Poder Legislativo e instrumentado por el INE.

Falsedad es lo que podemos ver sobre intercampañas, mientras las autoridades electorales inhiben debates y conocimiento de propuestas al marco de la ley, los dichosos precandidatos ya ratificados, irónicamente se encuentran en sus distritos disputándose el cargo correspondiente, las impugnaciones también están a flor de piel, cualquier vaguedad mediática nos representa un peligro y a ellos también. Se suponía que la guerra de spots había terminado y el gasto de campañas por eso se recortó respecto al sector de telecomunicaciones, pero lo único que se logró es incrementar los niveles de corrupción y falta de transparencia.

Se supone que los recursos en México para campaña no están privatizados… ¿Y de qué sirve? Cuando la ley más que ayudar y empoderar al ciudadano, nos veta de conocer al bueno por conocer o malo conocido que nos tocará en gobernar.