Informalidad+seguridad social = descalabro financiero

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Lady Varo

Sin duda la falta de un empleo formal y seguridad social, no importa si eres emprendedor o empleado, deja vulnerable a cualquiera. Les pongo un ejemplo y les platico cómo se resolvió, seguro más de uno ha estado en mis zapatos:

Hace tres años mi padre tuvo un accidente, manejando de noche cayó a una presa, su auto se hundió y salió, gracias a Dios, sólo con algunas costillas rotas y unos cuantos golpes. Mi padre vivía en el norte del país, era contratista y trabajaba por su cuenta, no tenía seguro médico ni prestaciones de ley y no contaba con un sueldo fijo, pues cobraba cada vez que un proveedor le pagaba. Valga decir que no contaba con ahorros de emergencia ni ninguna opción de crédito más que el que algún particular con altos intereses podía otorgarle.

Yo, desde la Ciudad de México, tenía planes de comprarme un auto y ya había comenzado a ahorrar “bajo el colchón” desde hace unos meses para el enganche. Mal hecho porque mi dinero nunca creció y sólo tenía lo que iba metiendo cada quincena. Bien hecho porque durante este momento de emergencia lo tuve a la mano para apaciguar un poco los gastos de salud que mi papá enfrentaba.

Para no hacerles el cuento largo, me traje a mi papá a la Ciudad de México, donde pude asegurarlo en el IMSS argumentando que dependía de mí económicamente y que vivíamos en el mismo domicilio, con eso él tendría acceso a todo el tratamiento y atención médica que posteriormente necesitó, pues a raíz del accidente le dio diabetes. En la vida son unas por otras: mi papá se recuperó y yo me quedé sin auto.

De esta experiencia me quedaron varias lecciones y tomé algunas acciones:

Si eres emprendedor o empleado informal existe la manera de pagar una cuota mensual o anual para asegurarte en el IMSS, lo que te permite tener seguridad social y recuperar tu ahorro para el retiro si es que comenzaste a trabajar antes de 1997. Si no tienes un ingreso alto pídele a tu hijo o hija que si trabajan de manera formal te aseguren. No hay que ser mal hijo.

En mi caso, investigué sobre las pólizas de gastos funerarios, contraté una con Seguros Mapfre que me costó 350 pesos al año y cubren los gastos de un sepelio sencillo con inhumación (entierro) o cremación. Así que aseguré a mi papá, y de paso a mi mamá, a mi hermana y a mí.

La regla de oro es que en la medida de lo posible organices tus gastos, separes de tu sueldo mensual un 5 o 10% y lo metas a una cuenta en el banco para que lo tengas lejos de cualquier tentación, pero seguro para cubrir cualquier emergencia.

 

@Lady_Varo

ladyvaro.fp@gmail.com