EQUILIBRIOS (parte 2)

  • Sandra Moreno
  • en Columnistas

Hace una semana le escribí en esta columna Poder Ciudadano sobre el álgido debate que se ha desatado por los sueldos que percibirá el Presidente Andrés Manuel López Obrador, así como el que reciben actualmente los Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, entre otros.

Hacíamos cuentas de los ajustes que se presentarían y también adelantábamos lo que sucedería también con el gasto corriente en el Instituto Nacional Electoral, es decir, de Consejeros, directivos y asesores, algunos de ellos ganando más que lo que ganaba el expresidente Obama, literal.

Pues bien, esta semana continuó esta discusión, tanto por el Presidente en sus conferencias mañaneras, así como por trabajadores del Poder Judicial -que ya se han amparado para que no les bajen el sueldo-, y diversas voces en el Poder Legislativo.

Aquí conviene subrayar nuevamente lo siguiente: se trata del sueldo de servidores públicos en el gobierno federal; al sector privado no alcanza ni le compete esta discusión que se está dando dentro del gobierno, y por más que haya quienes interpretaron que la Dra. Irma Eréndira Sandoval, Secretaría de la Función Pública, se refirió a la baja de los sueldos en el sector privado, esto es absolutamente falso.

Si se escuchan cuidadosamente las palabras de la Secretaria Sandoval en el Senado, se refirió a que “los salarios e ingresos del mercado tendrían que ajustarse a salarios justos, no mediocres, no mermados” que en mi interpretación -como economista- le escribiría que inclusive se refería a que le suban los sueldos a quienes ganan menos dentro de la iniciativa privada, sin que –repito- esto sea competencia del Estado, como lo reconoció la misma funcionaria.

Al final de cuentas el Presidente Andrés Manuel López Obrador fue muy claro cuando dijo ayer que esta era la 4ª transformación y no la 4ª simulación (refiriéndose a algún periodista que la nombró de esa forma) y que una de sus premisas consiste precisamente en bajar el sueldo de los altos funcionarios públicos, y subírselo a quienes ganan menos; recortarse su ingreso y un aumento histórico (sí, histórico) en el salario mínimo de nuestro país, son un buen ejemplo. Hay que reconocérselo al Presidente.