En azúcar EU, nos ha atado de manos en montos y en calidades

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PATRICIA CARRASCO

 

 

Muchos de los refrescos, aguas embotelladas, mermeladas y dulces que consumimos en México están elaborados, no con azúcar de caña, sino con alta fructuosa o bien una combinación. Esta fluye hacia nuestro país y evidentemente ha sustituido azúcar en algunos sectores de alimentos. Aquí entra un millón 300 mil toneladas de fructuosa provenientes de Estados Unidos, producida por Cargill, ADM, American Sugar Refining.

Y como siempre con su postura ventajosa y de protección a sus ciudadanos, en el vecino país del norte, poco a poco se va prefiriendo más el azúcar de caña por ser un alimento que no tiene o proviene de organismos genéticamente modificados como es la fructuosa que viene del maíz. Mientras que a México si lo invade con su jarabe de maíz, los empresarios la compran porque es más barata que el producto de caña.

Ya que el jarabe de maíz de alta fructosa (un endulzante) estadounidense se comercializa sin restricciones en México.

Pero de acuerdo a Juan Cortina Gallardo, presidente de la Cámara Nacional de las Industrias Azucarera y Alcoholera (CNIAA), si Estados Unidos no manda la fructuosa a México no la puede vender en ningún otro lado, porque hay temas de logística muy importantes que hacen que sólo la puedan mandarla al país.

También comentó que el que tiene todo que perder todo en este juego es Estados Unidos. Si le cierra la importación al azúcar mexicana, de todos modos tiene que importarla, de terceros países.

Y bueno ante el conflicto. Juan Cortina Gallardo, advirtió que el sector no se dejará presionar por un mal acuerdo con el gobierno de Estados Unidos, porque en el fondo de la negociación se encuentra la intención de favorecer a la industria estadounidense en particular, lo cual no se va a permitir.

Por lo que destacó que solicitarían al gobierno mexicano que pague con la misma moneda a los industriales estadounidenses.” Si nos llegan a detener la entrada de nuestra azúcar y nos ponen aranceles, vamos a pedir firmemente que no se permita la entrada de fructosa a México.

La negociación sobre el azúcar podría ser el primer acuerdo del gobierno de Donald Trump con México y si el gobierno de Enrique Peña Nieto se mantiene firme en la convicción de no usar fructuosa estadounidense si no mejoran las condiciones para los productos mexicanos, podría significar un gran paso.

Además, los industriales agremiados a la Cámara Nacional de las Industrias Azucarera y Alcoholera (CNIAA) reeligieron a Juan Cortina Gallardo como presidente de ese organismo para el periodo 2017-2918, con el fin de que represente sus intereses y mantenga el dialogo institucional y propositivo con el gobierno federal, autoridades estatales y organismos internacionales.

Esta reelección se enmarca en un momento complicado, ya que ante la posición belicosa de Estados Unidos de imponer un de cupo mínimo a las exportaciones de azúcar mexicana y buscar gravarla con más aranceles.

En otro tenor. En 2003, número de personas que día a día cruza la frontera entre Estados Unidos y México para ir a su centro de trabajo es cada vez mayor. Se calcula que cuando menos 40 000 residentes de Tijuana, tanto mexicanos como estadounidenses, se desplazan a diario para trabajar en aquel país. Otros hablaban de 50 mil cruces diarios.

En el 2006, en una investigación del Colegio de la Frontera Norte, reportó que a diario cruzaban alrededor de 30,000 personas a trabajar o estudiar a territorio estadounidense. De acuerdo a Guillermo Meneses, historiador y antropólogo del Colef, desde la crisis de “Lehmann Brothers” en el otoño del 2008 ese fenómeno creció. Ahora con las políticas anti-inmigrantes de Donald Trump, el panorama apunta a un descenso. Y ya lo estamos viendo.

 

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