El tema de la reconstrucción no se puede politizar

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ART LEONEL LUNA

Leonel Luna Estrada

La Ciudad de México sin duda se ha transformado en las últimas décadas, por ello la atención y respuesta al sismo del pasado 19 de septiembre no puede ser igual o similar al trabajo que se llevó a cabo con el temblor de 1985.

Los distintos grupos parlamentarios que actualmente trabajamos en la Asamblea Legislativa en el dictamen de la Ley de Reconstrucción, Recuperación y Transformación de la Ciudad de México lo sabemos y estamos convencidos de que este nuevo instrumento jurídico deberá tener distintos apartados, ya que los daños causados son muy diversos y distintos según las demarcaciones de la entidad.

Consideramos también que la experiencia del sismo de 1985 nos indica que el modelo debe ser diferente porque la Ciudad de México se ha transformado, y el nivel de afectación, en esta ocasión fue mayor porque se extendió en la zona periférica en delegaciones políticas con distintas características de suelo.

Ante ello, insisto, el sismo pasado es quizás el fenómeno que más ha impactado a la Ciudad de México en los últimos 50 años.

Hoy se requiere no sólo de un ordenamiento específico, sino de programas integrales que necesitan de ingresos propios como recursos del ramo federal.

La ley debe contener lineamientos, objetivos y acciones que el gobierno deberá detonar en el inmediato, corto, mediano y largo plazo, para la reconstrucción, recuperación y transformación de la Ciudad de México.

El objetivo general es la transformación de la ciudad a partir del potencial económico, humano y social de las personas. Debemos entender que la Ley de Reconstrucción, Recuperación y Transformación de la Ciudad de México es un documento complejo, tan complejo como son los daños.

Por lo anterior, tenemos la responsabilidad de anteponer cualquier posición política o personal a resolver la problemática de la ciudadanía que resultó afectada y a no politizar el tema de la reconstrucción, pues ello es aprovecharse de las circunstancias que viven cientos de familias en la capital.

De igual manera es indispensable que el gobierno federal sea más sensible, pues la reconstrucción es un asunto que requiere de la solidaridad de todos y no de trámites burocráticos.

Mientras más nos tardemos, más se puede complicar, pues aún tenemos muchas estructuras que están dañadas y se pueden colapsar.

  • Presidente de la Comisión de Gobierno de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF)