EL OUTSOURCING

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José Dávalos

 

En el mundo empresarial se tiene al outsourcing como el proceso en el cual una empresa contrata a otras empresas para que se hagan cargo de parte de su actividad o de su producción. En el mundo laboral se introdujo esta forma de contratación en la Ley Federal del Trabajo para quitarle a la empresa principal responsabilidades en perjuicio de los trabajadores.

La verdadera empresa, llamada contratante, es la beneficiaria del trabajo o de los servicios, fija las tareas al contratista, que es la empresa de papel encargada de llevar los trabajadores y que, por lo general, no tiene bienes propios y suficientes para responder de las obligaciones contraídas con los trabajadores que contrató. Esta contratación está en los artículos del 15-A al 15-D de la Ley del Trabajo.

Al outsourcing también se le llama régimen de subcontratación, en el cual el patrón de papel llamado contratista, ejecuta obras o presta servicios con los trabajadores que le renta al verdadero empresario, llamado contratante. El verdadero patrón, contratante, es una persona física o una persona moral, que fija las tareas del contratista y lo supervisa en el desempeño de los servicios o la ejecución de las obras contratadas.

Los trabajadores llevados por la contratista tienen ingresos muy inferiores a los de los trabajadores que sirven directamente a la empresa contratante. Por lo general, no se les respeta la jornada máxima, no se les paga tiempo extraordinario, el disfrute de un día de descanso a la semana es muy irregular o de plano no lo gozan, no tienen vacaciones, no tienen aguinaldo, no tienen prima de antigüedad, no están inscritos en los servicios de seguridad social. Los trabajadores de la contratista no gozan de libertad sindical, ni tienen contrato colectivo, menos les es posible ejercer el derecho de huelga.

Los trabajadores del outsourcing tienen en la Ley Federal del Trabajo el auxilio del intermediario, regulado del artículo 12 al 15. Cualquier irregularidad que se les presenta en el servicio que prestan, los trabajadores pueden acudir a reclamar directamente al beneficiario del servicio o de la obra que están construyendo. Si el intermediario o contratista no tiene bienes propios y suficientes para pagar sus obligaciones laborales, los trabajadores pueden demandar solidaria y directamente al contratante o beneficiario del trabajo.

Se abre aquí un amplio camino para que los sindicatos organicen y orienten sobre sus derechos a los trabajadores.

 

josedavalosmorales@yahoo.com.