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Poder Ciudadano

 

Llegó el día. Este 1o. de diciembre de 2018 asumirá la Presidencia de la República el licenciado Andrés Manuel López Obrador. Más allá de militancias partidistas, ideologías, religiones, clases sociales o creencias políticas, es un día histórico por tratarse de la toma de protesta de quien conducirá los destinos de nuestra nación los próximos 6 años.

He escuchado de muchísimas personas y creo absolutamente en ello, que si le va bien al Presidente le va a ir bien a México y eso es lo que esperamos los millones de mexicanos que estamos a la expectativa de lo que será el nuevo gobierno. El diagnóstico no es el mejor, sobre todo en temas como inseguridad, crimen organizado, corrupción, e impunidad, problemas torales que atoran y frenan el desarrollo y crecimiento de nuestro país.

Por ello, el pueblo de México no sólo le brindó su voto al Presidente, sino también a su Congreso, a sus diputados, a sus representantes populares. Es decir, no habrá pretexto para no realizar los cambios que crea necesarios el futuro ocupante de la silla presidencial, ya que contará con una mayoría que seguramente respaldará lo que Andrés Manuel López Obrador mandate. Es una apuesta grande, que por ella genera la expectativa tan alta que hemos visto estas semanas.

No por nada abundan los memes de qué en lugar de tomar protesta, rendirá su primer informe el futuro Presidente. Y esto es por dos razones: por el largo periodo -que sería muy bueno legislar para acortar- que existe entre el día de elección y toma de protesta, 5 largos meses que parecen ser eternos cuando existe esta ambivalencia política, y por otro lado, la inusual actividad que mantiene un político que lleva 12 años con la intención de gobernar a nuestro país, actividad a la cual no estábamos acostumbrados.

El sábado próximo estaremos muy atentos al mensaje del entonces Presidente López Obrador, quien tomará protesta como corresponde en el Congreso de la Unión, en una sesión solemne con más de 900 invitados, para posteriormente dirigirse a la nación desde el palco de Palacio Nacional en el Zócalo de la Ciudad de México. Que le vaya bien al Presidente, pero que nos vaya mejor a sus ciudadanos, es lo que deseamos de todo corazón.