EL CONSTITUYENTE LABORAL

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José Dávalos

 

Acaba de aparecer un libro de este servidor, intitulado “El Constituyente Laboral” en el marco de la celebración del centenario de la Constitución Mexicana, bajo el impulso de Patricia Galeana, directora del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, y de Pedro Salazar, director del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.

El centro de la publicación lo ocupa la personalidad y la obra del Primer Jefe del Ejército Constitucionalista Venustiano Carranza. Sus acciones tuvieron una influencia determinante en la creación de los principios, normas e instituciones del derecho del trabajo. En el Constituyente de 1917, el Primer Jefe abrió las puertas al artículo 123 de la Constitución; por tanto no es posible hablar de Venustiano Carranza sin hacer referencia al derecho del trabajo mexicano y viceversa.

Lo admirable de la obra de Venustiano Carranza es el apoyo que brindó a los dirigentes del pueblo, intelectuales, políticos, trabajadores de las fábricas y del campo para erradicar las penosas condiciones en las que vivían los mexicanos en la etapa aciaga del dominio de Porfirio Díaz. El pueblo no soportó más las cadenas que lo ataban a la esclavitud, a la indignidad, y decidió liberarse.

Políticos, intelectuales y otras destacadas personalidades habían tenido interés en la solución de este problema, pero nadie había abierto el espacio para que esas ideas se convirtieran en acciones. Carranza apoyó a la población, especialmente a los trabajadores a fin de que se organizaran y rompieran las cadenas que los ataban y regresara a ellos la esperanza de un verdadero cambio, donde olvidaran el vivir por vivir y el trabajar de sol a sol sólo para medio comer, sin posibilidad siquiera de convivir con su familia.

Con estas ideas iniciales se abrió la presentación del libro el sábado anterior en el domicilio del Instituto Mexicano de la Radio, en el 1220 de A.M., en Coyoacán, Ciudad de México, con la conducción del programa a cargo del doctor Francisco Burgoa, profesor de la Facultad de Derecho de la UNAM, quien hizo la primera pregunta sobre ¿Qué es una Constitución?

El autor de estas líneas contestó que una Constitución es la expresión verbal, escrita o tácita de un pueblo que quiere vivir en comunidad solidaria y con propósitos comunes. Y apoyé esta idea con lo que Jorge Carpizo escribió en su obra La Constitución Mexicana de 1917: “la Constitución de un país es un eterno duelo entre ser y deber ser, entre realidad y norma. La Constitución de un país es una perpetua adecuación entre un folleto y la vida”.

Luego fue necesario ir a Ricardo Flores Magón que en 1906 divulgó el manifiesto y programa del Partido Liberal encabezado por él mismo, donde se examinó la situación del país en esa época, así como las condiciones de los obreros y de los campesinos, y se propusieron reformas de fondo a los programas políticos, agrarios y del trabajo. También se incluyeron algunos principios e instituciones que fueron consagrados en la Constitución, como la jornada máxima de 8 horas, igualdad de salarios para nacionales y extranjeros, descanso semanal obligatorio, fijación de salarios mínimos, pago semanal del salario en efectivo, prohibición de las tiendas de raya, indemnización por accidentes de trabajo, habitaciones higiénicas para los trabajadores.

Se resaltó el pronunciamiento social de Venustiano Carranza en Hermosillo, Sonora, el 24 de septiembre de 1913: “una vez terminada la lucha armada a que convoca el Plan de Guadalupe (Que dio comienzo a la lucha armada), tendrá que principiar formidable y majestuosamente la lucha social, la lucha de clases; queramos o no queramos nosotros mismos y opónganse las fuerzas que se opongan, las nuevas ideas tendrán que imponerse en nuestras masas; no sólo es repartir tierras, no es sólo el sufragio efectivo, no es abrir más escuelas, no es igualar y repartir riquezas nacionales, es algo más grande y más sagrado, es establecer la justicia, es buscar la igualdad, es la desaparición de los poderosos para establecer el equilibrio nacional”.

Fue una oportunidad excelente para sustentar que las tesis fundamentales de la Constitución de México se mantienen vigorosas, con necesidad de pequeñas adaptaciones. En la materia del trabajo lo que hace falta es cumplir lo que ordena la Carta fundamental del país. La gente lo que busca ahora resulta ser lo mismo que buscaba en la lucha encabezada por Carranza, mejores condiciones de vida.

La Constitución tiene sus raíces en las necesidades y en los ideales del pueblo.

 

josedavalosmorales@yahoo.com.mx