Editorial / Estancias infantiles

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Al margen de las decisiones de quien hoy “tiene la sartén por el mango”, es decir, el actual gobierno federal y el Poder Ejecutivo, y frente a las determinaciones de otros organismos “autónomos”, como el Senado, el tema de las Estancias Infantiles se ha convertido es un sainete político.

Si existe corrupción, como aducen las autoridades, deben ventilarse las pruebas y proceder contra quienes no están haciendo bien las cosas, o peor aún, si alguien está favoreciéndose con recursos del erario público.

La solución tampoco puede encontrar cauce con disminución de recursos para las estancias infantiles ni con decisiones conservadoras, dejando en los abuelos al frente del cuidado de los niños, al más puro extremo conservador de la izquierda, a propósito de los ataques al conservadurismo.

En medio de todo están los niños, quienes -dice el gobierno- “son los que importan y a quienes se les garantizará el bienestar”. Mientras existan intereses políticos de por medio, que si son del PAN, de Morena como gobierno o de cualquier otro instituto, el estancamiento es la peor condena de cualquier asunto de interés social.