Dudas en licitación de Banobras

Hiroshi Takahashi

Algo llama la atención al interior del Banco Nacional de Obras y Servicios (Banobras), que encabeza Alfredo Vara Alonso, en lo que respecta a la sospecha de que alguien ayuda a ciertas empresas del sector de la limpieza.

Le cuento la historia. Resulta que Valro Servicios Integrales, S.A. de C.V., fue declarada ganadora de la licitación LA-006G1C001-E114-2018 para la contratación de los Servicios de Limpieza y Jardinería, cuando “sospechosamente” elevó su tarifa (dos millones 385 mil 622 pesos).

Vamos al detalle. Del 26 de febrero (fecha del acta de apertura), al 28 del mismo mes (día en que se expidió el fallo), la tarifa de la empresa pasó de siete millones 952 mil 43 pesos, a 10 millones 337 mil 665 pesos.

Esto podría ser un escándalo, una piedra grande en el zapato de los funcionarios involucrados.

Pero no piense usted mal, no se trata de alguna jugada del Año de Hidalgo, ya que en el acta del fallo se asienta como motivo de este incremento en precios un presunto error de cálculo, pues Valro Servicios sólo había contemplado 10 de los 13 meses en que tendría que laborar para Banobras.

Es decir, que no contempló tres meses más de servicio y que, ya que andamos en esas, ahora le pagan.

“Se informa que se detectó un error de cálculo por lo que a continuación se lleva a cabo su rectificación; lo anterior, sin que implique la modificación del precio mensual integrado”, se asentó en el acta del fallo.

Lo que levanta sospechas en el sector, es que esta pequeña equivocación se haya repetido ya en dos procesos consecutivos.

Hablamos en primer lugar de cuando la empresa Molt Net se encargó de prestar el mismo servicio en los años 2015 y 2017 para la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), hoy a cargo de Alexandro Argudín.

Ahora, estimado lector, aquí vienen los cuestionamientos que son demasiados. ¿Esta omisión o error no era motivo suficiente para descalificar a la empresa?, cuando por errores menores se procede a la descalificación de los participantes.

¿Existe colusión entre funcionarios públicos y algunos magnates de la limpieza?, ¿Por qué a pesar de no estar presente en la apertura de licitación, el fallo es firmado por la subgerente de Contrataciones, Verónica López Ávila?, ¿El gerente Omar Sergio Blanco no se quiso ensuciar las manos?

Son preguntas que sin duda tendrían que responder el Órgano Interno de Control de la misma dependencia en cuestión, así como la Secretaría de la Función Pública de Arely Gómez.

Tendrían pero, como sucede en estos casos, todo se queda en los archivos como misterios sin resolver. Como otro secreto…