Daños colaterales

Calmar a todos

Ayer volaron a Nueva York funcionarios de Pemex y de la Secretaría de Hacienda para

calmar a los inversionistas que se pusieron nerviosos cuando en las noticias vieron el

problema del desabasto en el país, pero sobre todo en la Ciudad de México.

Es cierto, es un viaje que de todos modos deberían de hacer para platicar todo lo que se

va a hacer y el plan de negocios y las inversiones de Pemex, pero de urgencia armaron una

agenda en la que incluyeron las explicaciones de lo que apareció en las noticias: filas de

consumidores buscando conseguir gasolina.

Muchos noticieros buscaron que los analistas mexicanos explicaran el fenómeno, el tema

se complicó aún más, no se tiene demasiada información sobre lo que pasó desde Pemex

y no se ve un plan B o una estrategia de seguimiento. Mientras las imágenes de las filas de

autos esperando comprar gasolina llenaban el ambiente.

Esa fue la realidad vista desde afuera y el riesgo es la degradación de las calificaciones de

la petrolera y de las emisiones de deuda que hará.

Esto nos lleva a recordar que no somos una isla, que tenemos un peso específico en la

economía regional y que ahora el gobierno está obligado a dar resultados: si la gente tiene

combustible y el robo es igual a casi cero, entonces podremos decir que valió la pena, de

otra forma el sacrificio fue inútil.